ENCONTRANDO UN CUERPO

Vivi Page

 

La serie Love Death + Robots, una producción original de Netflix creada por Tim Miller, David Fincher, Jennifer Miller y Josh Donen —que estrenará su tercera temporada el próximo 20 de mayo—, es una serie de animación que cuenta con veintiséis cortos cargados de ciencia ficción, terror, fantasía, violencia y sexo.

Uno de ello es “Good Haunting”, dirigido por Oliver Thomas y basado en el cuento de Ken Liu.

La sinopsis es la siguiente: luego de evitar su muerte, el hijo de un cazador de espíritus entabla una amistad con una Huli Jing, que son mujeres que encandilan hombres con su belleza y tienen el poder de transformarse en zorros. Pasan algunos años, situándose en la Revolución Industrial en China. Liang ahora ya no es un niño y sigue ayudando a Yan, quien está perdiendo su capacidad de transformarse. Años más tarde, ambos se encuentran en una Hong Kong colonizada por los ingleses. Ella está totalmente atrapada en su cuerpo humano —ganándose la vida con su belleza— y él aprendió a laborar en el nuevo mundo industrial. Liang sigue progresando hasta llegar a crear autómatas: seres mecánicos con vida. Ella, por su lado, se vuelve dama de compañía del gobernador (sin saber que él solo se excitaba con las máquinas) y decide convertir a Yan en su máquina perfecta. Ella, harta, lo asesina. Yan solo quiere volver a cazar y Liang la ayuda, convirtiéndola en un zorro de nueve colas, gracias a su destreza con la maquinaria.

Además de la cruel historia de la conquista y de una aguda crítica hacia la industrialización —no tanto como avance sino como limitante del espíritu humano—, es también una historia feminista.

No es la única leyenda o mitología que retrata a mujeres bellas cuyo único propósito es llevar a un hombre a su perdición. En Latinoamérica, la leyenda de La llorona es la más representativa de espíritus de este tipo, más no la única.

Yan explica al principio que la seducción no es la intención de las Huli Jing, simplemente una reacción por su naturaleza bella y que también es un método de supervivencia. ¿Y no es eso lo que escuchamos ante una situación de violencia hacia el sexo femenino? “Ella lo provocó”, “Es por cómo estaba vestida” y muchos dolorosos etcéteras. En Hong Kong se convierte en lo que insinuaban de ella, pero no por gusto, más bien porque no tenía otra forma de sobrevivir, situación contrastante con el personaje masculino, quien sí puede trabajar con sus manos y su creatividad.

Es la naturaleza y la sociedad la que convierten a Yan en un espíritu vengativo. La llevan al límite y le despojan un cuerpo que nunca sintió suyo. La misma sinopsis de Netflix lo dice así: “El hijo de un cazador de espíritus entabla una amistad con una criatura mitológica atrapada en una forma humana”. Sí, estaba atrapada en ese cuerpo que era visto más como un objeto, alejada de la naturaleza y de la magia.

Otro de sus cortos con la misma enseñanza es “Sonnie’s Edge”. En un mundo donde existen peleas clandestinas de bestias robóticas controladas por humanos, Khanivore es una peleadora que siempre gana. Su éxito consiste en que en realidad tiene alma humana, llamada Sonnie, una mujer que fue raptada, torturada y violada múltiples veces por una pandilla. Cuando encuentran su cuerpo aún con vida pero sin cráneo funcional, deciden convertirla en un robot para evitar su muerte. Por supuesto, su éxito se basa en el alma que tiene dentro que ahora puede luchar con el cuerpo que se le otorgó.

Me recuerdan al cuento “Boobs” de Suzy McKee Charnas. La protagonista se convierte en mujer lobo justo el día de su periodo; le encanta serlo, le gusta cómo se siente ella tan segura a diferencia de su cuerpo humano cambiando por las hormonas y dándole unos grandes pechos. La loba comienza a comerse a los perros del vecindario… ¡Vaya metáfora! Y precisamente ese hecho le fue cuestionado en múltiples ocasiones a la autora, pues la sociedad suele incomodarse cuando la devoradora es una mujer y encima no es la villana del cuento.

Las tres rechazan la apariencias que les provoca inseguridad en todos los sentidos, que las hace sentirse extrañas y como sencillos objetos. Hasta que, en un punto de quiebre, obtienen su nuevo cuerpo, lanzándose a la caza, a la pelea, a la sangre.

A estas alturas, alguien debería escribir la versión de la historia desde el punto de vista de La Llorona; seguro sería muy disímil a la que alguna vez contó un hombre. Me encantaría leerla.

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AQUÍ puedes leer (en inglés) «Good Hunting» de Ken Liu.

AQUÍ puedes leer (en inglés) «Boobs» de Suzy McKee Charnas.

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Vivi Page

Nací en la ciudad de Puebla, el 2 de diciembre de 1997. A muy temprana edad me enamoré de las palabras y desde entonces hasta ahora he intentado conquistarlas.

Estudié un año lingüística y literatura. Sin embargo, por azares del destino, dejé la carrera, pero no las letras. Mis relatos van desde lo erótico hasta lo escabroso, publicados en algunas revistas digitales.

Y este es solo el comienzo.

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