Bitácora de Navegación del Nautilus 6.2

FORMAS DE LA FE

II

 

Marina Ortiz

Primera parte

 

El Nautilus ha cargado combustible, rellenó sus tanques de aire y prosigue su viaje. Nuestro mapa indica que nos hemos quedado con el Hermano Pedro en el momento en que sus creencias se están deshilachando ante sus ojos, pues el texto del desconocido resignifica los motivos de la venida del Hijo de Dios, y en consecuencia la vida individual y el mundo. A pesar de su desconcierto, Pedro se resiste a entregar al desconocido a la Inquisición, pues siente una mezcla de cobardía y hermandad: condenar a otro a morir le parece, naturalmente, un acto ruin. Decide regresar el manuscrito, sin copiar, junto con el pago. Pero al día siguiente, camino al encuentro, es incapaz de aquietar sus dudas y termina condenando la herejía: “[…] lo único que merecía permanecer, aun si fuera una mentira piadosa, era el de la Salvación de las almas, porque daba un sentido al quehacer de los hombres. Sin certidumbres en el futuro, pensó, nada quedaría en pie” (p.90). Lleno de coraje, defensivo de la narrativa que otorgaba valor a su vida, cambia su parecer y denuncia al desconocido ante las autoridades.

Sale del Palacio Papal acompañado por dos guardias para arrestarlo. Acuerda con ellos una señal especial para identificar sin equívoco al hereje: un abrazo sería suficiente. Pero al llegar a la plaza donde habían acordado verse, Pedro fracasa en reconocer al joven autor, pues su aspecto ordinario se evoca en casi todos los hombres que ve. El copista piensa que si no lo encuentra él mismo será señalado como el autor y condenado a morir. Al borde de la desesperación, no nota al desconocido llegar y lo saca de sus cavilaciones. Contrariado, Pedro intenta razonar con él en un último intento por evitar una desgracia, y discuten:

“—Ningún cristiano puede admitir que el Señor es indiferente a la suerte del hombre y que vino al mundo solo para Salvaguardar la perfección de su obra. Tu manuscrito implica que la Pasión y la Cruz son una farsa.

—Eres tú quien lo dice. Yo no hablé de la Pasión ni de la Cruz” (p.92).

Pedro insiste, pero el desconocido no se retracta y declara “que otros juzguen lo que dispone el Señor”, abraza y besa a Pedro en la mejilla. Los guardias siguen sus órdenes, aprehenden al hereje y se lo llevan. Pedro corre tras él e intenta devolver el dinero, alegando que es inmerecido. Le responde el joven con serenidad que se equivoca y que de cualquier modo ya no lo va a necesitar. Lo retiran de su vista para siempre. De nuevo en soledad, el hermano Pedro medita perturbado y se da cuenta de que el desconocido tenía razón: había concluido que la Cruz era inconsecuente al proyectar sus dudas sobre la propuesta del texto, éste se había enfocado solamente en articular una nueva explicación que no desestimaba ni negaba el sacrificio. Sin embargo sí que lo resignificaba y ese proceso fue el que descolocó a Pedro. Aún debía existir un Salvador, pero no por los motivos que creía y quería. La matemática se impuso a la ética.

Al inicio del cuento, Pedro presentía que algo terrible empapaba su mundo y el texto llegó en un momento preciso, calculado, con una respuesta: “Para que el universo sea perfecto y acabado el día que se extinga, alguien debe vivir los 33 años del padre Adán” (p.87). La tesis del desconocido arrugó la línea del tiempo de la narrativa del Génesis-Pasión-Apocalipsis en el punto redondo de la eterna, simple y esencial lógica matemática, y Dios, que vive fuera del tiempo, no necesita de secuencialidad ni grandes discursos para lograr sus fines.

“Acaso el Hijo del Hombre no es quien creemos, intuyó con desconsuelo, y su imprescindible aniquilación es un hecho modesto que puede ocurrir donde quiera y cuando sea: ahora mismo, tal vez, en un lugar como este, donde no faltan inquisidores para sustituir al notorio Pilatos y hogueras anónimas para reemplazar la Cruz” (p.93). Y así llegamos junto con Pedro a la conclusión ineludible: el pasado escrito se hace presente en el mundo ficcional. Sobra decir ahora cuántas monedas tiene Pedro en su mano y qué sucederá con él después. Pedro acepta, derrotado y resignado, el cambio de cosmovisión, la reunión de los elementos de su mitología un nuevo concepto del tiempo y del espacio.

El gesto circular sucedió tanto en el contenido del cuento como en su forma. Por un lado el tema central refiere una reconstitución de la mitología cristiana; además, presenciamos una duplicación de la Pasión. El relato en la Biblia atestigua y corrobora los hechos que Pedro vivió paso a paso, y que todos conocemos bien: el traidor recibe un pago, entrega a las autoridades a su semejante, identificado primero con un beso, se arrepiente de sus acciones y culmina con su muerte. Los motivos de la traición varían según la fuente. Me parece que el resurgir de los eventos bíblicos reemplaza su excepcionalidad con una sensación de generalidad, ya no son de carácter excepcional sino múltiple pues sus elementos básicos se vuelven comunes. La “vuelta” al pasado actualiza su relevancia y constata su universalidad. Los mitos suceden en el hoy.

El cuento reflexiona sobre los motivos de una mitología al reformularlos, y la re-significación no solo es para Pedro: con la sustitución de los personajes míticos con hombres comunes, la figura indistinta del joven autor que se confunde en una multitud, y la noción de eternidad apuntan a nuestra relación con los mitos y la manera en que forman el mundo. La distancia entre la mitología y la vida actual se arruga: ¿quiénes son nuestros héroes que se sacrifican por nosotros y qué significa el mundo según las historias que necesitamos para sobrevivir? En el entramado del Cosmos hilamos un sentido a la existencia. Nosotros somos el Hermano Pedro y cargamos mitos en nuestro corazón.

**

AQUÍ puedes leer el cuento.

****

Ana Marina Ortiz Baker

Soy de Monterrey, Nuevo León, México.

Desde la licenciatura estudio la ciencia ficción y la fantasía, y estoy por terminar una maestría en Literatura Hispanoamericana.

Mi tesis de investigación fue sobre el cyberpunk mexicano, en específico el tema del espacio y su relación recíproca con los personajes.

Me gustan los temas del cuerpo, la mujer, la ciudad, los mitos, la magia y la naturaleza.

Los conocimientos que tengo, que son un tesoro para mí, aún tienen mucho que crecer.

Twitter: @maro_baker

¡LLÉVATELO!

Sólo no lucres con él y no olvides citar a la autora y a la revista.