LOS CATORCE LIBROS DE EMILIANO GONZÁLEZ

un breve recorrido por la fantástica obra de nuestro último autor de culto

I

 

Miguel Lupián

 

 

Hijo de la escritora cubana Julieta Campos (1932-2007) y del escritor y político mexicano Enrique González Pedrero (1930-2021), Emiliano González (1955-2021) fue, es y será por siempre una ave raris de la literatura mexicana, pues, como apuntó Augusto Monterroso, “históricamente, es el primero y único de los autores mencionados aquí [Tario, Pacheco, Garro, Dávila, Arreola, Fuentes, Bermúdez, Rulfo] y de cualquier tiempo, que se ha arrojado de verdad y con entero valor al fondo de la literatura mágica” (1); también, “un narrador mexicano fuera del margen y del canon” (Carmen Alemany Bay) (2); y “el primer escritor decadente fantástico en México” (Jorge Olvera Vázquez) (3).

A lo largo y ancho de sus 48 años de producción literaria (1973-2021), publicó 14 libros.

Así, pues, acompáñenme en esta imposible travesía por su fantástica obra…

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I

Miedo en castellano [28 relatos de lo macabro y lo fantástico]

Editorial Samo, 1973

Esta antología, seleccionada y prologada por Emiliano González a sus escasos 17 años, está conformada por dos apartados: “Lo absurdo y lo macabro” (donde sobresalen autores como José Emilio Pacheco, Julio Cortázar, Emilia Pardo Bazán y Horacio Quiroga) y “Lo insólito y lo fantástico” (María Elena Llana, Pío Baroja, Pedro Gimferrer, etc.). En el prólogo, Emiliano recalca la importancia de diferenciar los terrores “reales” de los “artísticos”: “Si todo lo fantástico es en sí mismo macabro, lo macabro no es necesariamente fantástico: no hubo fantasmas en Auschwitz”. Y nos confiesa que “quizás el espanto sea la tregua de concesiones que nos recetamos de vez en cuando”.

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II

Los sueños de la bella durmiente

Joaquín Mortiz, 1978

Colección de cuentos y poemas ganadora del Premio Xavier Villaurrutia en 1978. Esta obra fundamental de la literatura fantástica mexicana está conformada por dos grandes apartados: Libro primero: La ciudad del otoño perpetuo y Libro segundo: La torre de los espejismos.

Tal vez el cuento más conocido no sólo de este libro sino de toda la obra del autor sea “Rudisbroeck o los autómatas”, donde se nos cuenta la razón por la que una hada oscura lanza un hechizo sobre Penumbria (ciudad donde ocurren los sucesos) para que sean por siempre las 5 de la tarde. “¿Qué mejor venganza, la de suprimir las mañanas prometiendo eternamente una noche que nunca llega?” La metáfora del ocaso perpetuo representa a la perfección lo fantástico: la frontera difusa entre el día y la noche, la luz y la oscuridad, lo natural y lo sobrenatural, lo real y lo onírico…

Tanto en el cuento como en el libro, González reunió en una funda de almohada a sus autores favoritos, desde Perrault hasta Lovecraft, pasando por Hoffmann, Baum, Holmberg, Carroll, Reyes, Potocki, Meyrink, Shelley, Machen, Dunsany, Le Fanu y Ende (entre muchos otros más), agregó sus propias fantasías y los moldeó durante mil y una noches, obteniendo la textura precisa de los sueños.

En 2005 Aldus/CONACULTA reeditó en su colección La Centena una versión “rasurada”, excluyendo los poemas, prólogos, epílogos y collages.

En este mes (septiembre, 2021) Penguin Random House publicó (en su colección DeBolsillo) la versión íntegra, avalada por el propio Emiliano González.

AQUÍ puedes saber un poquito más de la obra.

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III

La inocencia hereditaria

Ediciones Mester, 1986

Colección de poemas y prosas poéticas editada por Orso Arreola que posteriormente se incluyó, bajo el título Los rituales de la Danna, en la antología El libro de lo insólito. Lo gótico, lo fantástico, lo decadente y lo siniestro están muy presentes en estos textos: “Se deslizan silencios / como ratas / por galerías de espejos circulares / donde sangran los mármoles. / Las telarañas devoran murciélagos / en las bóvedas. / La luna llena / es lienzo para espectros. / Grandes falenas grises / adornan los tapices / como ojos de agua sucia / en el desierto. / Por debajo charlan / las momias / con un ritmo de sueño / de los armoriales / y de las columnas / cuyas raíces son / cabellos de espanto / enredándose en los muros / cuando se abre la puerta / de las alucinaciones / a la hora de la campanada negra.” (“Viejo castillo”).

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IV

Almas visionarias

Fondo de Cultura Económica (FCE), 1987

Treinta y cuatro ensayos y traducciones “de almas extrañas, de seres originales, intemporales y fantásticos” publicados originalmente entre 1971 y 1984 en diversas revistas y suplementos. Tal vez mi favorito es el XXXI, donde, además de analizar con su peculiar estilo la novela La cámara oscura de Leonard Cline, defiende el muy criticado estilo de escritura de Lovecraft:

Un estilo como el de Lovecraft, enclavado en un contexto materialista pero erizado de adjetivos siniestros, propicia lo fantástico más que el lenguaje coloquial de Pío Baroja, y aunque los críticos contemporáneos tachen a Lovecraft de excederse en los adjetivos (movidos por ese ánimo cientificista, racional que tiende a apagar los estallidos de pasión y a convertir a la literatura en algo insípido, solemne, catatónico), el lenguaje excéntrico, “sobreadjetivado” que Lovecraft usa es el mejor, sin duda, para obtener los resultados insólitos que ese original escritor buscaba. Eliminar los adjetivos sería empobrecer a la literatura, que ama lo melancólico, lo innombrable, lo fúnebre, lo gozoso, lo cachondo, lo estremecedor.

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V

La habitación secreta

FCE, 1988

Poemas y prosas poéticas que forman parte de uno de los extraños libros de la “Biblioteca Ideal” de Eleonora. Además de los temas decadentes y fantásticos recurrentes en la obra del autor, en esta colección sobresalen los amorosos y eróticos. “Dentro del parque / de todos / hay otro / parque / secreto / que recorremos / los dos.” (“El amor”).

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VI

El libro de lo insólito

FCE (1989, 1994)

Antología seleccionada y presentada por Beatriz Álvarez Klein y Emiliano González que pretende iniciar al lector en la magia para poder “acceder a un espacio fuera del tiempo, en donde el futuro y el presente son lo mismo, donde todo es intemporal”. Conformada por diez partes, abarca el simbolismo, el modernismo, lo esotérico, lo feérico y la poesía visionaria. En 1994 se reeditó una versión corregida y aumentada. La escritora cubana Daína Chaviano apuntó: “No son muchas las selecciones temáticas que posean una carga de magia tal como para ser degustadas página tras página, como si se tratara de algún elixir precioso que no quisiéramos ver agotado nunca. El libro de lo insólito es una de ellas. Más que un fin, resulta un medio que nos permite entrar en ese universo poco explorado donde Eros y Thanatos parecen disputarse continuamente la supremacía” (4). Uno de mis descubrimientos favoritos fue “El tren de medianoche” de Alfred Noyes, “uno de los cuentos más perfectos que se han escrito sobre el tema del doble”, en palabras de Emiliano González, cuya “estructura simbólica e iniciática nos comunica el necesario escalofrío, la momentánea suspensión de la incredulidad que es esencial para gozar de un buen relato fantástico”.

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VII

Casa de horror y de magia

Joaquín Mortiz, 1989

Colección de cuentos donde se mezcla el sueño, la vigilia, el erotismo, lo esotérico, la ciencia ficción y el miedo sobrenatural. Se conforma de cuatro apartados: El discípulo, Cuentos de horror, de nostalgia y anticipación, Memorias de un caracol, El jardín del placer. “El discípulo: una novela de horror sobrenatural”, el principal relato de este libro, ha tenido varias versiones. La original se publicó en 1982 en la Revista de la Universidad de México. En Casa de horror y de magia fue censurada en algunas partes. En 1991 esta misma versión censurada formó parte del Material de lectura de la UNAM (#84). En 2018 se recuperó la versión original y se publicó en Ulthar, revista de fantasía, ciencia ficción y terror (España). “El devorador de planetas” se incluyó en Relatos fantásticos hispanoamericanos (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2003), donde los antologadores, Ana María Morales y José Miguel Sardiñas, apuntan que: “…Por vía de esa alteración, que es consecuencia de un fenómeno no descrito, de un horror inefable, no sobrenatural sino cósmico, y por la de otros signos como los libros apócrifos y secretos (el Necronomicón, los Unaussprechlichen Kulten) o los nombres de lugares (Arkham) se nos lleva hacia Arthur Machen y sobre todo hacia H. P. Lovecraft, Robert E. Howard y los célebres y terroríficos mitos de Cthulhu. Sin embargo, no se trata de una continuación obsecuente e ingenua del ciclo. Quien narra es un nieto de Lovecraft, pero también —como tantas otras narraciones fantásticas— un escritor que reflexiona sobre su arte”. Y “Último día en el diario del señor X”, uno de mis textos consentidos del autor, tiene una adaptación alucinante en el podcast Noviembre Nocturno y recientemente se incluyó en la antología Travesías fantasmales (La Hoja Doblada / UNAM, 2020), compilada por Tayde Bautista y Aneleé Rossell.

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Concluirá…

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(1) Monterroso, Augusto: “La literatura fantástica en México”. El relato fantástico en España e Hispanoamérica. Morillas Ventura, María Enriqueta [Ed.]. Siruela, 1991.

 

(2) Alemany Bay, Carmen: “Prólogo”. Sólo cuento X. Eudave, Cecilia [Comp.]. UNAM, 2018.

 

(3) Olvera Vázquez, Jorge: Aquelarre en los bosques narrativos: la poética de Emiliano González. Ediciones Acatlán (UNAM), 2017.

 

(4) Chaviano, Daína: “Breves palabras para un libro insólito”. Revista Plural. Marzo, 1991.

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Si quieren saber más de este gran autor, en octubre impartiré un curso sobre su obra. Serán cuatro sesiones a distancia donde exploraremos a fondo cada uno de sus libros (incluye un vasto material electrónico de lectura).

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Miguel Antonio Lupián Soto

Ex alumno de la Universidad de Miskatonic,

feligrés de la iglesia Cthulhiana

y devoto de San Lemmy.

mortinatos.blogspot.mx

@mortinatos

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