NEW GENRE

entre el arte y el terror

 

Israel Yerena

 

El cine de terror, aunque no lo parezca, es en sí mismo un mundo dentro de otro al ser un género que se multiplica y se divide en más categorías. Y aunque en esencia estas cintas se pueden dividir en películas de terror y horror, estas divisiones dan pie a más subgéneros, tales como: home invasion, slasher, gore, survival horror, tortureporn, horror comedy, found footage, mockumentary, shockumentary, body horror, rape revenge, splatter, mumblegore, J-horror, bizarro, sci-fi horror, psicológico, cannibal horror, exploitation, haunting horror, surreal, grindhouse

Y aunque no son todos, no nos aventuramos en mencionar más, pues además de que olvidaríamos alguno, el listado no dejará de crecer mientras el cine siga con vida y la sociedad continúe siendo víctima y productora de horrores. Podríamos explicar de qué va cada uno de ellos, pero sólo mencionaremos una nueva corriente, la cual, ha tomado fuerza en años recientes con cintas que -a nuestro parecer- han sido bastante incomprendidas e, incluso, tratadas como fraudes. Estas películas han entrado en lo que se conoce como el New Genre, el cual es un hibrido entre el cine de terror y el de arte.

Aquí, nos referimos a las cintas: Thanatomorphose (2012), It Follows (2014) The Witch (2015) Raw (2016), The Neon Demon (2016) y Get Out (2017). En éstas podemos encontrar una narrativa que, más que la mera comprensión visual e información explícita que el director otorga, requiere del entendimiento, la aprehensión y en ocasiones hasta de los conocimientos previos que el espectador tenga sobre ciertos temas pero, sobre todo, de la interpretación que cada espectador crea con los datos que recaba.

Ahora bien, cabe mencionar que daremos spoilers, aunque si así lo desean, pueden continuar leyendo…

La aprehensión, la interpretación y los conocimientos previos del espectador hacía estas cintas son demasiado importantes, pues prácticamente la trama ocurre en lo que no se dice, es decir, en lo que se rescata y se entiende de la parte visual, tal como la iluminación, el maquillaje y la fotografía, así como de la información que se obtiene al “leer entre líneas” los diálogos. Así, por ejemplo, en Thanatomorphose tenemos la historia de una joven a quien podemos ver cómo su cuerpo se pudre.

 

Lo extraño es que al parecer sólo lo notan ella y el espectador. Por supuesto, no es que su cuerpo en verdad se esté echando a perder, sino que el director utiliza el rechazo del novio de la joven y la falta de comprensión de la gente que la rodea para explicar un malestar psicológico, el cual consiste en el llamado Síndrome de Cotard, que ocasiona que quienes lo padecen se sientan como verdaderos cadáveres, haciendo que incluso “vean” cómo su carne se pudre. Por supuesto, el conocimiento previo de la existencia de este trastorno, así como el saber la forma en que afecta a quienes lo sufren, ayuda a un mejor entendimiento de la cinta pues, como hemos dicho, el director no trata de mostrar un zombi, sino a una mujer que aun en vida se siente muerta.

The Witch es uno de los trabajos más sublimes del cine de terror actual, pues además de estar filmada magistralmente con luz natural, fue rodada estrictamente bajo las características históricas de la época que retrata, además de estar bastante documentada. Un ejemplo de ello es la representación del Diablo en la cinta, pues si bien en un principio estaba encarnado por un macho cabrío negro, casi al final  –y de un momento para otro, sin explicación alguna- lo presentan como un hombre del cual sólo nos dejan apreciar sus botas y su caminar cojo. Cabe mencionar que en aquella época, algunos decían que el diablo se presentaba como un hombre atractivo, pero cuya marcha con elegantes botas era extraña al cojear de un pie.

Así, vemos otra vez que la información previa que se tiene sobre ciertos temas ayuda a una mejor comprensión y disfrute de la cinta. Por otro lado, tenemos el factor de la interpretación, el cual encontramos en Raw, la cual lamentablemente salió muy mal herida gracias a su publicidad, pues si bien la mostraban como una de las obras más impactantes, explícitas y controvertidas de los últimos años, no es, ni por asomo, la mitad de esto. Por supuesto, no estamos diciendo que la cinta sea mala, sino todo lo contrario, ya que es por demás interesante al usar el canibalismo para explicar la evolución del personaje de Justine, quien gracias a la antropofagia se transforma en una mujer madura y con menos ataduras familiares.

The Neon Demon es, quizá, la cinta más pulcra de las citadas, pues con una excelente iluminación, una excelsa fotografía y una interesante paleta de colores, también muestra la transformación de una virginal niña que rápidamente se consume en el mundo de la moda. Incluso al final se aprecia que esta modelo es canibalizada por sus compañeras con la esperanza de adquirir sus dotes. Un claro ejemplo de que para llegar al éxito a veces es necesario devorar a quien se interponga.

It Follows y Get Out son dos interesantes obras que exponen la sexualidad y el racismo. En la primera se nos muestra a una entidad que no se detendrá hasta asesinarte a ti y a la última persona con quien tuviste sexo; es una clara crítica a las relaciones sexuales no seguras pues, en pocas palabras, la cinta muestra el peligro de las enfermedades de transmisión sexual.

Lo mismo ocurre con Get Out, que toca el tema del racismo en la sociedad norteamericana frente a personas de raza negra; sin embargo, lo interesante es la manera en que lo cuenta, pues es capaz de crear terror en el espectador como pocas cintas lo han conseguido actualmente y, por si fuera poco, bueno, quién sabe, tal vez el filme en realidad muestra que la raza inferior desde un principio fue la blanca.

Por supuesto, estas son sólo nuestras interpretaciones.

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Carlos Israel Yerena Cruz, 24 años.

Egresado de la carrera de Comunicación de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. 

Contribuyente de la revista electrónica “Encuadres”, escribiendo reseñas y noticias acerca del género de terror.

Titulado mediante la tesis “La masacre de Texas: del asesino histórico al fílmico”.

Amante de los temas tabúes, lo retorcido y lo bizarro, desde muy temprana edad -cuando apenas era un pequeño Ghoul– encontró en el género de terror un refugió en el cual depositar y liberar todos aquellos deseos perversos que crecen hasta en la mente más pura. Sin importar la vertiente, ya sea literaria o cinematográfica, el horror es un género que lo ha sumergido en un mundo que le ha enseñado que, a veces, la belleza más extrema se encuentra en las obras más grotescas.

De estómago curtido principalmente por los filmes slashersel género de horror también le ha demostrado que la mente y la naturaleza del ser humano son, quizá, las fronteras más lejanas y oscuras que nunca terminarán de ser exploradas, pero que piden a gritos que alguien se adentre en ellas. En la literatura, gracias a Lovecraft, ha aprendido que, aunque sea en unas cuantas páginas y en breves oraciones –escritas a veces por las mentes más solitarias e incomprendidas se alberga el horror más profundo de todos, aquel para el que ni siquiera se han creado las palabras ni ojos que sean dignos de describirlo.

¡! ¡Cthulhu fhtagn!

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