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Bitácora de Navegación del Nautilus 42

DESCUBRE QUÉ SUBSTANCIA CARDINAL ERES CON ESTA SENCILLA PRUEBA

 

Marina Ortiz

 

No termino de conocerme nunca. Al caminar, tengo la mirada puesta en la tierra. Pero un gesto en el aire me despierta, una mancha negra que surca el cielo matinal y oblicuo con el fulgor del sol detiene mi andar. Es un pájaro diminuto, oscila estable sobre mi cabeza y luego se sienta, arrebujado, en la rama de un árbol sin follaje, que veo todos los días camino al trabajo. Parece que aún no le llega a la primavera, pero me rehúso a pensar que está muerto; sus ramas son flexibles, firmes, con la corteza clara. Un árbol seco tiene sombras en las vetas de su madera. El colibrí se aleja a un arbusto con flores y yo debo continuar. La humedad cuelga de la oscuridad, retrayéndose, prometiendo volver con más fuerza al anochecer.

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Los cuatro elementos, según Bachelard, ofrecen comprensión del mundo y de nosotros mismos. Mitopoeia. El psicoanálisis del fuego, El agua y los sueños, El aire y los sueños, La tierra y los sueños de la intimidad, La poética del espacio. No han sido libros fáciles de conseguir, por lo tanto su valor será incalculable, como deberían ser todas las cosas. Ediciones nuevas, otras viejas, en inglés y en español. Debe haber una poesía por ahí, en el hecho de que sean textos escurridizos, como niños traviesos que no quieren ir a clases. Cada elemento, nos dice, imprime en nosotros su huella. Nuestra imaginación acoge las percepciones que el cuerpo vive y, así, se expande en imágenes y movimientos que quieren llevarnos a la posibilidad, al sueño, a lo virtual. Todo gracias a la palabra. La poesía es la Casa Oscura de la Transformación, no seremos los mismos al salir. Esto idealmente, señala Bachelard, pues una mala poesía sólo se quedaría en el mero esplendor de la imagen o la belleza fatua. No provocará en nosotros ningún deseo de soñar.

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Soñar es el principal objetivo. En el soñar está la realización humana. Sin el sueño no es posible ir más allá de lo que somos. Incluso el intelecto, la luz de la razón, antecede al sueño de la posibilidad, de la incógnita o la reconciliación. Soñar despierto, mirando a través de la diáfana ventana mientras esperamos a que termine la jornada laboral, a que el paisaje gris de la ciudad se cubra de neon rojo al caer la noche, soñar despierto al despuntar el sol y teñir de oro las buganvilias escarlatas; o soñar dormido, protegidos de los faroles amarillos en un mar oscuro, soñar sin rumbo, soñar con lo imposible. La poesía es un sueño y estamos hechos de ella. Lo utilitario del lenguaje es loable, pero sería sabio atenernos a las advertencias de Tolkien: la magia como herramienta para dominar al mundo será siempre inferior a la creatividad. El lenguaje que explica no tiene el mismo poder que aquel que imagina. El poema debe cantar.

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De acuerdo con Bachelard, cada elemento tiene su personalidad, comprendida así por su comportamiento y los efectos que tienen en la realidad. Todo elemento es imagen y acción a la vez.

  • El aire es la victoria, la pureza, la frialdad, la moral, el silencio, la libertad.

  • El agua es la distorsión, la luna, la serenidad, el engaño, la profundidad, la noche.

  • El fuego es el ingenio, la ambición, la destreza, el control, el conocimiento.

  • La tierra es la espera, el abrazo, la lentitud, el tiempo, lo pequeño, lo escondido.

Él analiza diferentes poetas para cada elemento. Poe para el agua, Nietzsche para el aire… Yo puedo asignar también según mi interpretación: Pizarnik es el aire, Gluck es la tierra, Zurita es el fuego y Pacheco es el agua.

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Lo que también es importante mencionar es que todos los elementos contienen una acción dual, requieren de su contraparte para existir: la tierra reúne hostilidad e intimidad, el aire avienta a la altura y el descenso, el agua emana terror y sueño, el fuego reclama dolor y destreza; la tierra enriquece y atrapa, el aire acelera y suspende, el agua expande y hunde, el fuego destruye y esclarece.

Y también existe, no olvidemos la correspondencia de los opuestos: la tierra pesa y el aire alza, el agua calma y el fuego inflama, la tierra recupera y el aire despoja, el agua inspira y el fuego expele.

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Y con desconcierto me pregunto: ¿Yo quién soy? Pensé ser de agua, porque lo llevo en mi nombre, pero también siento un fuerte llamado a la tierra. Mis sueños son de nostalgia y me intriga explorar lo recóndito del tiempo. Para mí, las cosas tienen un mayor valor cuando más han visto el tránsito del mundo. Pero mi horóscopo es del aire, así que no sé a quién creerle, si a mi nombre, a mis corazón o a las revistas populares para adolescentes.

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Así que hice un formulario para explorar juntos nuestras posibilidades. Se responde en un gradiente. Selecciona la opción con la que más te identifiques de cada columna. En teoría, la mayoría que tengamos será nuestro elemento anímico. Pondré mis respuestas como ejemplo. Podemos hacer trampa y seleccionar más de una.

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¿Qué resultado obtuvieron? ¿Entendieron la clasificación? Creo que son evidentes (1=tierra, 2=agua, 3=fuego, 4=aire). Tengan presente que es mi interpretación de la interpretación de Bachelard. Ahora ustedes tienen que ver si aceptan un triple nivel de interpretación. En realidad, todos participamos de los elementos, porque son acciones que realizaremos en algún punto de nuestra vida. Lo importante, diría Bachelard, es que el poema, el lenguaje, nos provoque el ahínco de movernos, de aceptar lo inconmensurable de nuestro ser.

Espero ver al colibrí mañana. Reúne en su persona la pequeñez de la tierra y la libertad del aire, así como yo cargo lo indeterminado y el vértigo.

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¡Escucha en Spotify o YouTube el podcast de Marina Ortiz y Andrés Vargas!

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Ana Marina Ortiz Baker

Soy Licenciada en Letras y Maestra en Literatura Hispanoamericana.

Los temas que me apasionan son la fantasía, la ciencia ficción, el cyberpunk, el cuerpo, la mujer, los espacios, los mitos y la naturaleza.

Me encanta indagar en los significados que sostienen un mundo ficticio y últimamente me siento muy cautivada por la sabiduría que lo mítico nos devela.

Me gusta mucho tejer, visitar ríos y arroyos, leer, el color beige, El señor de los anillosStar Trek, los pulpos, los tornados y el melodrama.

Organizo el proyecto independiente de La (cíclica) Sociedad del Fruto y el Mito (Ig X).

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