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CARRIE

una reinvención de los horrores cotidianos

 

Lord Crawen

 

Antes de analizar la nueva serie, repasemos algunos datos:

Carrie fue publicada en 1974 y no, no fue la primera novela de Stephen King, pero sí la que le brindó un espacio mayor entre juventudes, tanto así que su mismo país no recomienda esta lectura en sus escuelas.

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Carrie no tardó en ser llevada al cine en 1976, y de ahí todos supimos que cada libro de Stephen King se convertiría en película. Pero esta historia, a pesar de sus varias adaptaciones, nunca había sido reinventada.

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Carrie (Brian DePalma, 1976)

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Si analizamos el tiempo y la situación en la que un joven Stephen King desarrolló esta historia, la trama paranormal no era el punto de partida: habla de una estudiante con todos los problemas escolares existentes y la superposición maternal de la religión; temas que en ese entonces eran importantes, ya que vendría la etapa del famoso “pánico satánico”.

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The Rage: Carrie 2 (Katt Shea, 1999) / Carrie (David Carson, 2002) / Carrie (Kimberly Pierce, 2013)

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Si bien la novela de Carrie trascendía en la escuela, la chica tenía una sobreprotección basada en la religión de su madre y las penitencias que debía pagar por la desobediencia. Imaginen a una adolescente que normaliza el maltrato mental en casa a través de una religión que castiga más de lo que premia y luego acudir a la escuela donde recibe castigo físico y metal. De ahí que los poderes de Carrie resplandezcan (luego trataremos este punto, ya que requiero de litros de café y más silencio).

Mike Flanagan no adaptó la novela, la metió en nuestro mundo, nos sumergió en el horror que nos consume constantemente y que hemos normalizado. El modelo presentado en la serie no versa sobre la religión, el acoso escolar o que históricamente existen mentes resplandecientes.

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Mientras desarrollo para ustedes esta reseña —esperando que cada tecleo no hiera susceptibilidades—, me aterra pensar que estoy creando en un futuro nada distante un posible documento de odio hacia otros.

En cada capítulo, la serie nos recuerda a mujeres que se atrevieron a mostrarse ante el mundo como grandes mentes —de cualquier índole— y cómo es que los hombres se dieron a la tarea no sólo de borrarlas físicamente del mundo, sino también de eliminar sus ideas.

La violencia ha existido siempre y los motivos del odio siempre han sido la indiferencia y el orgullo. Pero en nuestros días la violencia ha escalado a una horda mayor en la palma de nuestras manos.

Y es normal.

La esencia que fortalece los poderes de Carrie para mal sigue ahí, sólo que ahora el acoso escolar se realiza de forma masiva a través de los dispositivos móviles y cuentas en Instagram que se salen de control. Profesores y padres de familia debaten y buscan culpabilidad unos contra otros, mientras los alumnos creen que todo aquello es divertido. El instituto se transforma en una olla de presión, la cual estalla cuando hay que culpar a alguien.

Las relaciones públicas y formales se han transformado en videos masivos para la comunidad, buscando adeptos para una causa, buena o mala. Tomamos partido en discusiones que no nos competen dando “pulgar arriba” o castigando con un “emoticono enojado”.

Pasamos de videos de bombardeos en Gaza a videos de gatitos revolcándose en el suelo. Escroleamos del meme de un deportista al de un chico que posiblemente sufre acoso escolar.

Pero es normal.

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Flanagan retoma el hilo literario de Carrie, quien, como muchas otras novelas, se basa en la recopilación de cartas, documentos y testimonios de aquel suceso, pero también retoma históricamente las paradojas de odio de la humanidad hacia la mujer. Crea un pequeño arco distante con personajes que el mismo King ha dejado en sus historias, y esas pequeñas referencias nos dan un panorama amplio para la serie. Aunque termina como «debe», los personajes tienen un destino diferente, cada uno bajo sus consecuencias y de acuerdo con la trama.

Al finalizar la serie tendremos un amplio panorama del enemigo público número uno: nosotros como humanidad.

La tecnología ha servido para muchas fortalezas, pero actualmente ha servido para destruir nuestras mentes, criterios, estado de ánimo e incluso personalidad. No tenemos una postura fija sobre cada uno de los sucesos que acaecen en el mundo, pero en su gran mayoría son odios pequeños u odios más grandes. Todo en el mundo es una guerra y todos estamos observando, normalizando, minimizando.

Diviértanse mucho viendo la serie, porque en verdad es un punto de análisis bifocal de lo paranormal con lo normalizado, de nuestra sociedad actual, de jóvenes sin amores o propósitos. Y es que muchas veces quien busca resplandecer es apagado de alguna forma.

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¿Cuántas personas actualmente en nuestro país buscan a sus hijos e hijas?

Reflexionemos mucho sobre la “nueva normalidad”, esa que nos vendieron durante pandemia, donde la tecnología fue el único punto de contacto y donde estamos ahora.

El horror migró de la literatura al teatro, al cine, y ahora está en sus dispositivos móviles, pero es más real y normal que cualquier criatura imaginada por cuantiosos escritores.

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Pueden ver Carrie en Prime Video.

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Jezreel Fuentes Franco (Lord Crawen) nació el 29 de junio de 1986 en la Ciudad de México.

Estudió Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica en el Instituto Politécnico Nacional.

Participante de Concursos Interpolitécnicos de Lectura en Voz Alta, Declamación, Cuento y Poesía.

Ha realizado ponencias en eventos de «Literatura del horror” en el auditorio del centro cultural Jaime Torres Bodet.

Actualmente publica en El nahual errante y Sombra del aire, ambas revistas de corte virtual.

Autor de Poltercast (2024).

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