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MEXPLATTERPUNK

CÓMO ESCRIBIR CON SANGRE*

 

Christian J. Juárez Dávalos

 

 

INTRODUCCIÓN

El horror, además de entretener, es una herramienta crítica de sensibilización, que sirve como espejo de los miedos y preocupaciones, individuales y colectivos. Y a pesar de que cada país tiene sus propias manifestaciones, este ensayo toma el caso de México por la particular e inquietante relación que tiene con el horror. Esta relación se analiza bajo el término mexplatterpunk.

Cuando hablo de mexplatterpunk no pretendo definir un movimiento literario ni categorizar como splatterpunk a la mexicana” la variada producción de horror en México. Lo que busco es utilizar la noción de lo que representa el subgénero del splatterpunk como una metáfora para entender una manifestación particularidad del horror mexicano, que emerge de la subversión de subgéneros al contacto con la realidad social y su condición cultural. Mi argumento sostiene que una parte del horror producido en México se manifiesta como mexplatterpunk: una entidad híbrida, un homúnculo metafórico, que surge de la fusión y subversión orgánica de elementos del splatterpunk, gótico (mexicano y sureño) y horror asiático, reflejando así la violencia sistémica, la decadencia de la realidad mexicana y la contaminación de otras manifestaciones culturales.

Para explorar esta tesis, es necesario delinear las definiciones de los subgéneros mencionados, para luego resaltar los respectivos componentes que forman parte del mexplatterpunk. Una vez hecho esto, podremos analizar su interacción con la realidad cultural mexicana y la producción de horror, para culminar con la metáfora del horror híbrido que representa el homúnculo.

DEFINICIONES

El splatterpunk es un subgénero del horror que nació en los años ochenta como “revuelta contra el horror tradicional, mansamente sugerente” (Sammon vii), así como de criticar asuntos políticos y sociales (Tucker 11). Su principal característica es abordar tabúes, usando descripciones gráficas de violencia y tortura, así como hacer explícita la crítica socio-política en el planteamiento del relato. Una obra clave de este subgénero es Libros de sangre de Clive Barker. Es importante, en este punto, diferenciarlo del horror extremo. Si bien ambos usan el cuerpo como objeto de la violencia, el horror extremo no tiene la intención política ni social explícita del splatterpunk. Es decir, el horror extremo que surgió después del splatterpunk se centra en superar los límites del gore sólo por el impacto (Duda).

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El gótico sureño es otro subgénero estadounidense que floreció en el siglo XX, especialmente tras la Guerra de Secesión (Malin). Sus principales características son el uso de elementos grotescos y morbosos en personajes inadaptados, y enmarcados en contextos opresivos y decadentes sin perder las características sobrenaturales propias del gótico.

Para hablar del horror asiático generalizo el horror producido por diferentes países asiáticos, porque comparten una característica: la influencia de su respectivo folclore y mitología en la producción de horror (Kengskool 35). Esto da lugar a componentes diferentes para abordar el miedo, en comparación con el “estilo occidental” (Choi & Wada-Marciano). La irresolución (BOEY) es el componente que rescato de este subgénero y que, dicho sea de paso, también tiene un anclaje ancestral tanto en espíritus inmortales y vengativos del folclore (Anesaki), como en la impotencia ante estructuras sociales opresivas. Que un mal sea identificable, pero que no puede ser derrotado completamente y que, por lo tanto, trascienda generaciones y pueda afectar a más de un individuo a la vez, es lo que hace de los finales abiertos o no resueltos su mecanismo para la reflexión sobre la inevitabilidad del mal.

Una vez completado el primer paso —delinear las definiciones de los subgéneros—, lo siguiente es explorar cómo los elementos rescatados de cada subgénero se fusionan orgánicamente con la realidad mexicana, incluso en manifestaciones culturales que a primera vista no tendrían relación con el horror. El siguiente apartado analiza cómo la producción de horror en México usa rasgos de los componentes antes mencionados, no para imitarlos ni tropicalizarlos sino para crear una manifestación propia.

HORROR EN MÉXICO

Splatterpunk como reflejo

Es poco probable que la violencia visceral reflejada en la producción de horror mexicana sea una elección deliberada por mero estilo. Por lo general, estas representaciones apuntan a ser solamente el contexto en el que se enmarca la historia como reflejo de la crudeza que vive el país. De modo que la producción de horror difícilmente busca nuevas formas de brutalidad, puesto que la realidad social es lo suficientemente violenta. Algunos de los libros que retratan esta violencia visceral mexicana incluso suelen ser etiquetados en las librerías meramente como “ficción” o “ficción literaria”, sin una subcategorización. Esto podría ser un error que se repite varias veces en diferentes condiciones, o podría ser el síntoma de que la violencia ya no es percibida como un elemento de horror: una manifestación orgánica del mexplatterpunk.

Perras de reserva (Dahlia de la Cerda, 2022) es una colección de relatos que de forma cruda aborda el punto de vista de mujeres mexicanas que pelean y sobreviven a la realidad.

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Una de las masacres más recientes y que aún resuena es la de la familia LeBarón. Nueve de sus integrantes —tres mujeres y seis niños (entre 8 meses y 12 años)— fueron baleados y carbonizados dentro de los vehículos en que viajaban, presuntamente porque los confundieron con algún grupo armado contrario (Ventas).

Gótico mexicano

A pesar de que el gótico mexicano tiene sus propias raíces históricas, convive con los ecos del gótico sureño de otra época. En este contexto, la decadencia se niega a desaparecer, es un presente prolongado a la marginalización histórica de centros rurales y grupos vulnerables. Los personajes grotescos son dignos representantes de la violencia. Las instituciones y la corrupción del sistema encuentran resonancia como actualizaciones de las fuerzas opresoras sobrenaturales.

Autores como Bernardo Esquinca y JJ Mason son característicos de fusionar lo sobrenatural con lo policiaco, pero abordado desde el gótico urbano de la ciudad de México o desde antiguas haciendas que remontan a los orígenes del gótico en México.

Uno de los ecos persistentes es el de algunas zonas indígenas de Chiapas, donde ha habido desplazamiento forzado de comunidades enteras, ya sea por conflictos religiosos con otras comunidades, por desastres naturales o, más recientemente, por resistirse a ser extorsionados por carteles. Esto último derivó en que una madrugada los carteles llegaran al pueblo de Tila en Chiapas y dispararan a cada una de las casas. De las treinta familias que conformaban el pueblo, sólo algunos pudieron correr por más de dos horas buscando refugio en Guatemala. De las personas desaparecidas, se presume que fueron forzadas a trabajar para los carteles (McDonell). El pueblo estuvo abandonado cerca de tres semanas.

La película Noche de fuego (Tatiana Huezo, 2021) hace eco de esta realidad, retratando una comunidad asediada por el trabajo forzado para carteles y la trata de personas, profundizada con la sensibilidad y alarma especialmente de mujeres y niñas.

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Irresolución como fuente de horror

La irresolución en el horror mexicano no es un recurso narrativo deliberado. Igual que los componentes abordados antes, es un reflejo de la impunidad en la vida real. La fatalidad representada en las producciones de horror mexicanas tiene origen en la falta de justicia. Esta extensión de decadencia sistémica perpetúa males que trascienden generaciones. A pesar de que estos males perennes no tienen un origen cósmico o sobrenatural —como en el horror asiático—, sí operan indefinidamente sin un cierre, afectan a más de una persona a la vez y reflejan la fatalidad de la frustración colectiva.

Otras películas que abordan los elementos hablados anteriormente son Vuelven (Issa López, 2017), Sujo (Astrid Rondero & Fernanda Valadez, 2024), Sin señas particulares (Fernanda Valadez, 2020).

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Un eco anclado en la realidad es el de la ganadora del premio Pulitzer y reciente nominada al premio Nobel, Cristina Rivera Garza, quien en su libro El invencible verano de Liliana (2021) cuenta cómo es lidiar durante treinta años con la incompetencia del sistema por encontrar al asesino de su hermana durante los años noventa.

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Con todos estos elementos presentes, es evidente que el horror mexicano no es una mera adaptación de subgéneros importados, sino una manifestación orgánica de la realidad y la teoría. En este punto cabe resaltar que una particularidad de esta manifestación es la línea teórica desdibujando las definiciones de terror y horror. Pero la línea se desvanece sólo para entrelazarse y ser parte de una misma experiencia. Por esta razón es que me he mantenido usando indiscriminadamente a lo largo del ensayo la palabra horror sin diferenciarla de terror.

A continuación, se explora cómo la fusión de orgánica de estos elementos da origen al concepto de mexplatterpunk como metáfora de este horror único.

MEXPLATTERPUNK: LA MANIFESTACIÓN DEL HOMÚNCULO

El mexplatterpunk es un homúnculo que surge de la subversión y fusión de algunos componentes de subgéneros al contacto con la realidad mexicana. A continuación, se explica a detalle este enfoque.

La característica principal del splatterpunk (establecida anteriormente) es el uso del gore como técnica para producir impacto, y que de esta forma aborde tabúes y críticas socio-políticas. Sin embargo, en el contexto mexicano la violencia explícita se ha normalizado en la realidad social (como se ejemplificó en la sección anterior). De modo que la finalidad de producir un impacto que lleve a la reflexión se debilita en este contexto.

Por lo tanto, cuando la producción de horror mexicana alineada con el concepto de mexplatterpunk utiliza el gore no replica la intención original del splatterpunk. En lugar de eso, el gore se deforma teóricamente. Es decir, se subvierte la finalidad de A a B:

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Tabla 1. Subversión de la función del gore de splatterpunk a mexplatterpunk.

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*De modo que, si bien el mexplatterpunk no anula su función crítica, su alcance es limitado porque apela a la gente que le es familiar la realidad que documenta.

El gótico sureño mantiene sus características (decadencia social, instituciones opresoras) casi intactas. Sus adaptaciones son ligeras reinterpretaciones actuales o por combinación con el gótico mexicano. A diferencia del splatterpunk, que cambia la motivación original, aquí se mantiene en cada elemento simplemente actualizando el contexto u origen:

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Tabla 2. Subversión de la función de los elementos de la decadencia social del gótico sureño a mexplatterpunk.

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Tabla 3. Subversión de los elementos de instituciones opresoras del gótico sureño a mexplatterpunk.

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Tabla 4. Subversión de los elementos de personajes grotescos del gótico sureño al mexplatterpunk.

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Estas reinterpretaciones mantienen su propiedad de subversión. De modo que, igual que el splatterpunk, el gótico sureño se subvierte para ser una herramienta de registro y contribuye a la creación del mexplatterpunk.

Para el horror oriental, la irresolución es una ambigüedad intencional. Su adaptación a la realidad mexicana es igual de orgánica que las otras:

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Tabla 5. Subversión del elemento de irresolución del horror asiático al mexplatterpunk.

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Una parte de la manifestación del horror en México tiene una particular relación con su sociedad (mexplatterpunk), ya que no sólo la narra, sino que coexiste con ella, incluyendo su folclore (Sartini). Cuando se toman y subvierten ciertos elementos del splatterpunk, gótico sureño y horror asiático, se refuerza en sentido teórico la legitimidad del mexplatterpunk como una forma distinta de horror.

CONCLUSIONES

El mexplatterpunk como entidad de horror híbrida es una germinación que sólo podía surgir en un contexto como el mexicano, donde la violencia sistémica alcanza incluso al folclore. El mexplatterpunk es, además, un reflejo de la realidad. Su violencia visceral, su decadencia social y su irresolución persistentes constituyen un espejo que nos obliga a confrontar la incómoda realidad.

A pesar de que el horror en México se percibe de forma instintiva, el valor de este análisis no reside en revelar algún secreto, sino en darle un nombre a un fenómeno cultural. La idea de mexplatterpunk no pretende encapsular toda la riqueza y variedad del horror mexicano, sino ofrecer una herramienta para entender una de sus manifestaciones más crudas y viscerales, aquella que emerge del reflejo orgánico de la realidad social.

En última instancia, el mexplatterpunk nos obliga a replantearnos el papel del horror como herramienta crítica en una sociedad donde la violencia se ha normalizado. Si el horror se debilita en un contexto como este, ¿cuál debería ser la ruta a seguir? ¿Ingeniar nuevas técnicas para reflexión? ¿Continuar hasta que se vuelva estéril? Quizás hemos alcanzado un grado de deshumanización que se refleja en la pérdida de capacidad de sorprenderse, quizá la verdadera pesadilla no es el mexplatterpunk, sino lo que representa.

El mexplatterpunk no solo entretiene, sino que abre la oportunidad para que nuevas voces emerjan desde todos los rincones y documenten sus miedos y ansiedades en un estado donde la voz del homúnculo se oye más alto que cualquier otra. Este ser se mueve a sus anchas por el gótico urbano y rural. Convive con el folclor ancestral e imagina nuevas leyendas. Está presente en los crímenes de odio, y la impunidad es el elixir que lo hace omnipresente y omnipotente. Cuando el homúnculo se hace presente y habla, la mayoría nos resignamos a escuchar en silencio.

*Este ensayo se publicó originalmente en inglés por What Sleeps Beneath.

Publicado con el permiso del autor.

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OBRAS CITADAS

Sammon, Paul M. «Introduction: We’re Not in Kansas Anymore». Splatterpunks: Extreme Horror, editado por Paul M. Sammon, St. Martin’s Press, 1990, pp. vii.

 

Tucker, Ken. «The Splatterpunk Trend, and Welcome to It.» The New York Times, 24 de marzo de 1991, p. 11. https://www.nytimes.com/1991/03/24/books/the-splatterpunk-trend-and-welcome-to-it.html

 

Duda, Michael R. Extreme Horror Fiction and the Neoliberalism of the 1980s: Splatterpunk, Radical Art, and the Killing of the Collective Society. 2020. Universidad Purdue, tesis doctoral.

 

Malin, Irving. New American Gothic. Southern Illinois University Press, 1962.

 

Choi, Jinhee, y Mitsuyo Wada-Marciano, editoras. Horror to the Extreme: Changing Boundaries in Asian Cinema. Hong Kong UP, 2009

 

Boey, Danny. «The national specificity of horror sources in Asian horror cinema.» 2012. Universidad Tecnológica de Queensland, disertación. ePrints QUT.

 

Kengskool, Kittisak. «Thailand’s Financial Crisis and the Media’s Role». The Journal of International Communication, vol. 5, no. 2, 1998, pp. 32-47.

 

Anesaki, Masaharu. «Japanese (Mythology).» The Mythology of All Races, edited by Louis Herbert Gray, vol. 8, Archaeological Institute of America; Marshall Jones Company, 1928.

 

Cerda, Dahlia de la, et al. Reservoir Bitches: Stories. First Feminist Press edition. Feminist Press at the City University of New York, 2024.

 

Ventas, Leire. “Qué fue de la familia LeBaron, la comunidad mormona de México que fue blanco de una brutal masacre que 5 años después sigue rodeada de incógnitas.» BBC, 27 Nov. 2024. https://www.bbc.com/mundo/articles/c98ez673dj9o

 

McDonell, Patrick. “Drug cartel’s turf war in Mexico’s Chiapas state send villagers fleeing to Guatemala.» Los Angeles Times, 22 Aug. 2024, p. 11. https://www.latimes.com/world-nation/story/2024-08-22/drug-cartels-are-fighting-for-turf-in-the-mexican-state-of-chiapas-villagers-are-fleeing-to-guatemala

 

Noche de fuego. Dirigida por Tatiana Huezo, Pimienta Films, 2021.

 

Tigers Are Not Afraid. Directed by Issa López, Filmadora Nacional / Peligrosa, 2017.

 

Sujo. Directed by Astrid Rondero and Fernanda Valadez, Corpulenta Producciones / EnAguas Cine / Pimienta Films, 2024.

 

Liliana’s Invincible Summer: A Sister’s Search for Justice. Hogarth, 2023.

 

Sartini, I. (2025). The re-signification of the myth of Llorona through the ages: from myth to political performance. European Public & Social Innovation Review, 10, 1-14. https://doi.org/10.31637/epsir-2025-832

 

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Christian Dávalos estudió el posgrado en Escritura Creativa en la USAL.

Miembro nivel “afiliado” de la Horror Writers Association (HWA)

Puedes seguirlo en Instagram como @chrisdavaloshorror

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