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PRIMATE

el horror y sadismo de la naturaleza

 

Israel Yerena

 

Si hay algo que la historia nos ha enseñado, es que los chimpancés adoran arrancar rostros humanos, tal como lo muestra Primate, un eco-horror que toma inspiración de un terrible y lamentable hecho real para presentarnos una de las películas más sangrientas en este inicio de año.

La trama sigue a un grupo de amigos que, con la intención de pasar un buen rato en la casa de veraneo de uno de ellos, verán sus días convertidos en el más puro horror cuando el chimpancé que adoptó la familia enloquezca y se decida a terminar atrozmente con cada uno de ellos.

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Para ser claros desde un inicio, Primate (2026), dirigida y escrita por Johannes Roberts, no es una película que busque ser una obra maestra ni una crítica social profunda. Es un terror meramente comercial que quiere entretener y sacar uno que otro susto al espectador.

En este último sentido lo logra, pues el villano de esta historia, Ben, es un animal que luce tierno al inicio, pero que tras perder el control se vuelve una auténtica y sádica pesadilla que ningún ser humano quisiera tener enfrente. Después de todo, sirve como recordatorio de lo frágiles que somos ante el lado más cruel y salvaje de la naturaleza.

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La película tiene dos fortalezas esenciales: la primera es que el suspenso y el eje de toda la trama aparecen desde los primeros 10 minutos, por lo que no hay que esperar mucho para comenzar con la violencia; la segunda es que precisamente esa violencia se muestra a través de unas cuantas escenas gore bastante bien logradas. Es decir, se gana de buena manera su clasificación C (para ser un terror comercial).

Fuera de ello, la trama carece de plot twist o sorpresa alguna, siendo incluso predecible. Tampoco cuenta con actuaciones memorables ni mucho menos personajes interesantes o sólidos. Sin embargo, se agradece que dure apenas una hora y media, pues el actuar brutal del changuito compensa todo.

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Búscala en cines.

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Carlos Israel Yerena Cruz

Amante de los temas tabúes, lo retorcido y lo bizarro, desde muy temprana edad —cuando apenas era un pequeño Ghoul— encontró en el género de terror un refugió en el cual depositar y liberar todos aquellos deseos perversos que crecen hasta en la mente más pura.

Sin importar la vertiente, ya sea literaria o cinematográfica, el horror es un género que lo ha sumergido en un mundo que le ha enseñado que, a veces, la belleza más extrema se encuentra en las obras más grotescas.

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