LA CASA DE MUÑECAS

un arquetipo de lo extraño

 

Uggla Horrorwitz

 

 

Un diorama es una maqueta en tercera dimensión que funge como una reproducción de la realidad, su objetivo es representar un momento histórico conciso ya sea para su contemplación o para su análisis. Existen diferentes tipos de dioramas: los hay de anime y videojuegos, de modelismo estático (ciudades y edificios), férreos y dinámicos (trenes, carreteras o vías de transporte), a gran escala y los históricos o de guerra[1].

Algunos de esos dioramas son conocidos también como “miniaturas”, palabra cuyo origen viene de las pinturas popularizadas en los códices de la edad media y que eran una réplica de momentos históricos o personajes [2]; éstas eran elaboradas con pigmento de “minino” —de ahí el nombre— y su objetivo era inmortalizar un momento determinado.

En los dioramas históricos caen las réplicas en miniatura de ciertas casas, mansiones o construcciones específicas. Estas maquetas incluso se han llegado a usar en algunas áreas de criminología para replicar escenas de crímenes, como Frances Glessner Lee, quien las utilizó para poder resolver los casos alrededor de diversos crímenes[3].

Frances Glessner Lee

La casa de muñecas en miniatura es un elemento recurrente en algunos relatos extraños y de terror, así como en algunas películas de este género.

En el relato “La casa de muñecas” del británico Hester Gorst el personaje principal (de quien nunca se dice el nombre, pero cuya profesión es hacer réplicas de fósiles para el museo Británico) compra en una tienda de antigüedades una casa de muñecas cuya peculiaridad es que el único acceso es a través de la puerta (normalmente este tipo de maquetas se podían abrir por el techo o por un extremo para poder tener acceso a todas las habitaciones).A partir de que la casa llega a sus manos, el protagonista comienza a tener una serie de sueños extraños en los que se ve a sí mismo dentro de la casa persiguiendo a alguien que intuye es una mujer. Los sueños comienzan a ser recurrentes y acude a su amigo Jack, para que le ayude a comprobar si sólo son sueños o si está teniendo episodios de sonambulismo. Jack, un seguidor de temas ocultistas, le dice que la casa puede ser una especie de “recuerdo” construida por alguien para de esa forma hacer permanente la repetición de un crimen. El desenlace de la historia termina siendo fatal.

Aparece entonces la casa como el escenario de un crimen y, a su vez, algo en ella comienza a afectar los sueños del nuevo dueño. Dicha relación entre sueños y objetos también se da en el relato “El embudo de cuero” de Conan Doyle, donde un ocultista desarrolla la habilidad de poder conocer más de ciertos objetos al dormir cerca de ellos. En este caso, el papel de la casa va más allá: usa al dueño actual para recrear, a través de él, la situación por la que fue creada.

Esa repetición de hechos se manifiesta también en el relato “La casa de muñecas embrujada” de M.R. James, donde un anticuario quiere deshacerse de una casa de muñecas porque ha causado una serie de trastornos a su esposa, por lo que la vende a un coleccionista. El nuevo dueño se da cuenta que en la madrugada, alrededor de la una de la mañana, los personajes de la casa toman vida y representan, como en una obra de teatro, una historia donde se cometen dos asesinatos. El coleccionista investiga más al respecto de la procedencia así como del anterior dueño de la vieja casa y descubre que ésta tiene una especie de maldición que consiste en revivir esos hechos de forma cíclica.

Fernando Iwasaki en su relato “La casa de muñecas” nos cuenta sobre una casa de muñecas encontrada en una tienda de antigüedades –otra más–, que dentro de sí posee otra casa de muñecas, simulando un efecto droste(cuando dentro una imagen, la misma imagen se vuelve recursiva) que se vuelve clave para resolver un crimen.

Otro relato donde una casa de muñecas es el elemento principal lo tenemos en “Habitación interior” de Robert Aickman, donde una familia encuentra una casa de muñecas en una tienda. Una vez más en la historia se menciona que alguien se deshizo de la casa por motivos desconocidos e igual que en relato previamente descrito, a la casa no se puede entrar más que desde la puerta. La miniatura es tan semejante a una casa real que no hay forma de abrirla para entrar en ella.Lene, la pequeña niña dueña de la casa, empieza a tener sueños extraños. La casa es acompañada por 9 muñecas a las que Lene escucha caminar por las noches, la persiguen e inquietan. Debido a sus pesadillas, pierde el interés por la casa y su madre descubre algo raro con respecto a una habitación en la casa, por lo que se deshacen de ella.Treinta años después, Lena se pierde en un bosque y se repite uno de sus sueños en el que encuentra la casa de muñecas (ahora en tamaño real). Las muñecas se revelan a Lene como una especie de caníbales que sólo son capaces de mostrarse a sí mismas en esa habitación que nunca se ve desde el exterior, pero que se sabe existe. Sin duda, es un relato bastante extraño e inquietante.

Patricia Esteban Erlés en su libro Casa de muñecas nos da un recorrido por todas las alcobas de estas miniaturas, un paseo por los recovecos de una casa de muñecas que puede ser cualquiera, pero que termina siendo esa que uno ha imaginado, un juguete para niños que idealiza el arquetipo de un miedo personal y colectivo.Con una prosa fluida y pulcra, Erles hizo un volumen de minificciones, historias enternecedoras, trágicas y macabras, llenas de sucesos raros, de singulares personajes: muñecas traidoras, sirenas que otrora fueron raras y bellas, espejos que absorben, locos que nos hacen cuestionar la cordura no sólo de sus personajes sino también la propia. Un paseo por lo gótico y lo fantástico que se disfruta de principio a fin.

En la novela La casa de las miniaturas de Jessie Burton se retoma el tópico, aunque la novela es una historia más centrada en un drama de época que refleja la vida en Amsterdam del siglo XVII llena de prejuicios sociales, sexuales y económicos. Detrás de los conflictos familiares, la autora incorpora un elemento fantástico con la casa de muñecas a través de una miniaturista: una mujer, hija y aprendiz de relojero que tiene el don de mirar el alma de las personas; es capaz de traspasar las barreras del tiempo y de recrear las cosas que ve en ellas a través de figuras en miniatura, mismas que hace llegar a los originales con el fin de ayudarlos o persuadirlos para que puedan entender lo que pasa a su alrededor, dándoles incluso la posibilidad de cambiar su propio destino. Así, la casa de muñecas se torna entonces como un modelo de réplica de la realidad que puede anticiparse a los hechos o vivirlos de forma paralela.

El arquetipo de la casa de muñecas también ha tenido presencia en el cine, claro ejemplo es la película The Awakening (Nick Murphy, 2011). La historia se centra en Florence, una detective paranormal que es llevada a una escuela para investigar la presencia de un fantasma en el colegio. Es una historia en la más pura vena del cuento victoriano de fantasmas. La ambientación recuerda al relato “La maestra vestida de negro” de Rosemary Temperley. En la historia hace aparición una casa de muñecas, a través de la cual un fantasma echa mano para que Florence pueda desenterrar un recuerdo familiar mediante una serie de cuadros que representan un momento doloroso de su pasado. La casa juega el papel de un escenario donde vive enterrado su recuerdo, un sitio donde el hecho atroz se repite e incluso se puede decir que nunca ha terminado, pues sus personajes siguen ocupando el mismo sitio.

Otra película que retoma el arquetipo de la casa de muñecas es la magnífica Hereditary (Ari Aster, 2018), donde la protagonista —Annie— es una miniaturista que prepara una exposición de su trabajo. La trama de la película se centra en un oscuro legado familiar en el que se mezclan enfermedades psiquiátricas congénitas con tópicos espiritistas y paranormales, donde las miniaturas juegan un papel importante, ya que Annie se encarga de ir replicando en sus miniaturas las cosas que pasan en la vida real. Sin embargo, por momentos no se sabe si es una réplica de la realidad o son las miniaturas las que predicen lo que va a pasar. Una vez más, las miniaturas representan durante toda la trama una reproducción de la realidad, esta vez de hechos bastante trágicos e inexplicables.

Llenas de historias cíclicas y de personajes raros que adornan sus pasillos, las casas de muñecas albergan misterios y sucesos extraños que evocan un pasado siniestro o una historia viva lista para contarla a sus nuevos espectadores.

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1

https://dioramasypaisajes.wordpress.com/2015/09/03/segun-la-forma-de-representar-la-escena-se-distinguen-tres-tipos-fundamentales-de-dioramas-2/

 

2

http://cienciaxxi.es/blog/?p=6101

 

3

https://magnet.xataka.com/un-mundo-fascinante/la-mujer-que-revoluciono-la-ciencia-forense-con-maquetas-de-crimenes-imposibles-en-casas-de-munecas

 

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Acá pueden leer:

“La casa de muñecas” de Hester Gorst

https://drive.google.com/file/d/1l5TXzWXCGCTLf_LvMvUX-mq9qKBaFSAI/view?usp=sharing

“La casa de muñecas”  de Fernando Iwasaki

https://drive.google.com/file/d/1KVtBBC5iSzhqCoqC6Rd8Lb0zqwxg3Llt/view?usp=sharing

“La casa de muñecas embrujada” de M.R. James

http://elespejogotico.blogspot.com/2009/09/la-casa-de-munecas-mr-james.html

 

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Imagen de cabecera: «Haunted-Dolls-House», por Ghastly McNasty.

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Uggla Horrorwitz

Lector compulsivo de terror y fantasía. A veces escribe sobre las pesadillas que aún no ha tenido,

pero que tanto le gustaría que lo aterraran.

https://traeum-suess.blogspot.mx/

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