LA MUÑECA CORROSIVA*

Emiliano González

 

Aparece un letrero:

LA HISTORIA COMIENZA

La cámara recorre un campo abierto. Aparece, al fondo, un convento colonial. Acercamiento vertiginoso hacia el portón central, abierto. Pantalla negra. Aparecen los créditos.

Título del film

Interpretación

Argumento

Dirección

Utilizando inversamente el zoom, la cámara se aleja del portón central, hasta desembocar en un rostro femenino inexpresivo que mira un punto fijo en el espacio. De pronto, sonríe. La cámara sigue la dirección de su mirada, que se coloca sobre una silueta oscura, inmóvil en una muralla alta. Acercamiento lento para delinear mejor la figura: lleva un capuchón y una capa negra, cuyos pliegues ondean con el viento. Al principio parece una mujer real, pero pronto notamos que es un maniquí. Close-up del mismo. Acercamiento –desde la muralla– hasta la muchacha que observa desde abajo. Primer plano de la muchacha, saludando con la mano. De repente, se levanta y se dirige al convento, primero lentamente, luego más rápido, hasta correr hacia el portón central, ahora cerrado. Al abrirlo, la imagen se opaca. Se aclara de nuevo, con ciertos puntos de luz que forman una nueva imagen: el rostro del maniquí, sobre cuya frente cae el ala de un sombrero negro. Pantalla oscura.

Aparece un letrero:

LA HISTORIA CONTINÚA

Primer plano de la muchacha, sonriendo. De pronto, una mano ajena se coloca sobre su hombro. Ella se estremece y voltea la cara. Close-up de un sujeto que la mira fijamente. Lleva sombrero de copa y anteojos oscuros. Apoyan una cara contra la otra. De pronto, el rostro de ella se angustia.

Acercamiento rápido hacia lo que ve: extendido en el suelo, un paño negro oculta una figura, indistinta, con cuatro candeleros encendidos a la manera fúnebre. En seguida aparecen tres visiones: unos pájaros en vuelo, el cielo encapotado y varias ramas desnudas. Close-up de la muchacha. Close-up del sujeto. Los dos están inclinados ahora frente a la figura cubierta por el paño negro. Se miran entre sí. El sujeto, con ligera mirada reprobatoria, dice “no” con la cabeza. Primer plano de la muchacha, sonriendo. Una mano la descubre: es el maniquí. Acercamiento al rostro de la muchacha, asustada, con una mano sobre la boca. Se encuentra sola ahora, con el maniquí. Se aleja del lugar, corriendo. Panorámica de las velas, apagándose una a una.

Aparece un letrero:

LA HISTORIA CONCLUYE

La cámara sigue unos pasos sobre la grava, por ciertos instantes. Luego, poco a poco, descubre el cuerpo entero de la muchacha, que camina por una senda arenosa. Se entremezclan un grupo de imágenes desligadas: una mano sobre un barandal metálico, la perspectiva de un cementerio y el campanario de un convento. De nuevo, pájaros volando, cielo encapotado y ramas desnudas. Close-up de la muchacha, caminando. Panorámica del convento. Silueta de la muchacha en el horizonte. Varia imágenes expresan inquietud en la muchacha. Acercamiento vertiginoso al maniquí, apoyado en un rincón. La muchacha se detiene. Close-up. Cierra los ojos. Primeros planos de tres momias. De repente, la muchacha corre. Su rostro cambia: toma los rasgos del maniquí, vuelve a sus rasgos normales, cambia de nuevo… hasta quedar en su expresión propia, pero con la inmovilidad de una fotografía. Esta fotografía, prendida con un clip en una superficie azul, es extraída por unos dedos. En su lugar hay otra fotografía, que muestra unas ramas desnudas. Al ser extraída también, vemos otra: un cielo encapotado. Otra: un grupo de pájaros en vuelo. Otra: close-up del maniquí. La última muestra el rostro de la muchacha, nuevamente inexpresivo. Así, la imagen se desdibuja, se hace borrosa, hasta desaparecer por completo. Pantalla negra. Sonido de disparo… Fin…

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Después de la palabra Fin aparecen nuevamente las palabras:

LA HISTORIA CONCLUYE

La cámara sigue unos pasos sobre la grava, por ciertos instantes. Luego, poco a poco, descubre el cuerpo entero de la muchacha, que camina por una senda arenosa. Imágenes desligadas: una mano sobre un barandal metálico, la perspectiva de un cementerio y el campanario del convento. De nuevo, pájaros volando, cielo encapotado y ramas desnudas. Panorámica del convento. Silueta de la muchacha en el horizonte. Imágenes que expresan inquietud en la muchacha. Penetra en el convento. Tomas varias, arcos, perspectivas, de nuevo el lugar de la escena mortuoria. Esta vez el cuerpo cubierto por el paño negro ha desaparecido. Las muchachitas en mallas observan a la actriz mientras ésta se apoya en la muralla, mirando hacia abajo. La muchacha, ligeramente amedrentada, nota la presencia de las niñas. Trata de huir, caminando entre los arcos y escalones oscuros. Por todos lados encuentra a las niñas, que al fin la acorralan de nuevo en la muralla, desde donde, después de su resistencia y de sonrisas generales, es lanzada por el grupo –íntegro– por los aires. Todo esto vertiginosamente. La última escena –fotografía– debe hacerse frente al rostro de la muchacha, abajo, que mira inexpresivo un punto en el espacio.

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* «La muñeca corrosiva» es un guión cinematográfico, elaborado en 1972, que nunca ha sido incluido en un libro mío, pero que merece ser recuperado.

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Emiliano González

Autor de Miedo en castellano (1973), Los sueños de la bella durmiente (1978, ganador del premio Xavier Villaurrutia), La inocencia hereditaria (1986), Almas visionarias (1987), La habitación secreta (1988), Casa de horror y de magia (1989), El libro de lo insólito (1989), Orquidáceas (1991), Neon City Blues (2000), Historia mágica de la literatura I (2007), Ensayos (2009) y La ciudad de los bosques y la niebla (2019).

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