MACARIO

El Conde de Betancourt

 

Quizá para los que sean mexicanos, hablar de este libro en vísperas de Día de Muertos (aunque sé que dicha celebración ya ha concluido) no resulte tan descabellado, dado que Macario, tanto su novela como su adaptación fílmica, se ha convertido en un ícono para estas fechas tan propias de nosotros, cuya trama suele ser interpretada por actores o marionetas en escuelas, teatros y cementerios a lo largo de las festividades. Ciertamente, tenía muchas ganas de hablar sobre este libro, ya que si lo vemos desde cierta perspectiva, es de las pocas obras nacionales cuya temática gira entorno a la fantasía.

Hablar sobre su autor suele ser un tanto difícil, ya que muchos de los datos de su biografía resultan ser imprecisos dada la gran cantidad de pseudónimos que empleó a lo largo de su carrera, siendo Bruno Traven el más conocido, aunque sin olvidar tantos otros como lo fueron Traven Torsvan, Hal Croves, Otto Feige o Bernhard Traven Torsvan. De esta forma, es muy poco confiable y certero asignarle una identidad oficial a este señor. Nacido en una parte de Alemania en lo que hoy es Polonia (aunque otras fuentes confirman que es de Chicago), muchas de las obras de Bruno Traven fueron escritas durante el periodo de su vida en el que radicó en México, motivo por el que varias de sus temáticas ocurren dentro del territorio nacional, tal y como lo son La rosa blanca, Canasta de cuentos mexicanos y, por supuesto, Macario.

Bruno Traven

No obstante, pese a su trama ingeniosa y la simplicidad de su prosa —misma que nos hace creer que alguien nos está narrando una de las muchas leyendas de nuestra tradición oral—, Macario no es una historia meramente original, dado que es una “tropicalización” de un antiguo cuento ruso llamado “El soldado y la muerte”, escrito por Aleksandr Nikolaievich Afanasiev (el mismo que escribió historias sobre la bruja Baba Yagá y otros personajes de la mitología eslava). Por lo tanto, ¿existen diferencias entre Macario y “El soldado y la muerte”? Sí, y muchas.

Antes que nada, les presento la edición sobre la que se hará este análisis, siendo un ejemplar de Colección ideas, letras y vida de la Compañía General de Ediciones S.A. Una editorial que, por mucho tiempo, fue una de las más importantes dentro del campo de la edición y distribución a mediados del siglo pasado y a nivel iberoamericano. Con un formato de bolsillo bastante simpático, esta edición de Macario es muy práctica, dado que su grosor de 108 páginas lo hace fácilmente transportable. Hoy en día la novela no es muy difícil de conseguir. Pueden ir al Fondo de Cultura Económica y encontrar la edición de Selector por menos de $100.00. Y una vez dicho esto, pasemos ahora a dar una breve sinopsis sobre su peculiar trama. Cabe destacar que existen ciertas disparidades entre la versión del libro y la película, por lo que siendo este un canal dedicado a los libros, conocerán precisamente la trama del primero.

Por allá en tiempos de la Colonia, un humilde leñador de nombre Macario, asolado por la desesperación del hambre, anhelaba tener para sí una comida satisfactoria que le permitiese morir feliz y descansar en paz hasta el día del Juicio Final; un guajolote asado era lo que su paladar demandaba, si soy más específico. El dinero que ganaba con su leña apenas y le alcanzaba para chiles, frijoles, tortillas y té de limón, aunque he de resaltar que era la época de los Fieles Difuntos la más próspera, dada la gran cantidad de veladoras, panes de muerto y calaveras de azúcar que se preparaban para la ocasión. A pesar de ser muy pobres, Macario nunca pegaba a su esposa (conocida por entre los habitantes del pueblo como “la mujer de los ojos tristes”); y ella, percatándose edel buen marido que tenía, comenzó a ahorrar por tres largos años el fruto de los trabajos que desempeñaba para otras damas que gozaban de mejor posición. Fue así que el día del santo de Macario, la mujer de los ojos tristes le obsequió su tan anhelado pavo a su marido, sugiriéndole que lo cogiese enseguida y se internase en el interior del bosque para no compartirlo con nadie, ni siquiera con ella o sus propios hijos.

Y es a partir de aquí donde, pese a que Macario comienza a tomar muchos de los elementos de “El soldado y la muerte”, sea quien haya sido Bruno Traven, he de reconocer el asombroso giro argumental que le brinda, puesto que hace bastante énfasis en la verdadera esencia del pueblo mexicano, el cual es, ni nada más ni nada menos que el mestizaje, ya que nos transmite una cátedra de todo lo que engloba nuestro acervo cultural.

¿Por qué digo esto? Porque Macario, en lugar de tomar a Dios y al Diablo (es decir, el dualismo cristiano) como únicos referentes y agentes importantes de la fantasía, se basa también en la dualidad precolombina; es decir, aquella entidad gris que no es ni totalmente buena ni totalmente mala, encarnada en el papel de la mismísima Muerte, brindándole un papel mucho más protagónico que en su versión rusa (dada la importancia de este ser, o dios, dentro de las culturas mesoamericanas), demostrándonos el punto que les planteé al inicio: el choque cultural, y cómo la visión cosmogónica del catolicismo se fusionó con el de los pueblos prehispánicos para dar inicio a una vasta amalgama de ricas tradiciones. Y es que en lugar de que los demonios le brindaran el poder de sanar con el agua a Macario (tal y como sucede en el cuento del soldado), aquí lo hace la Muerte al momento de que el leñador le comparte de su pavo y poco después de que se niega a hacerlo con la Providencia y con el Príncipe de las tinieblas. El contexto en donde dicha acción se lleva a cabo es más que soberbio, ya que al tener el bosque y los montes como escenario principal, se evocan todas esas leyendas que nos dicen que los brujos antiguos aprendían sus peripecias cuando se internaban como anacoretas en la profundidad de las sierras.

La historia igualmente nos da una lección sobre las reglas que se deben seguir cuando se nos es concedido algún don, como no lucrar con él, dejándonos bien en claro que solamente debemos emplearlo cuando sea necesario y únicamente para hacer el bien, aunque seas un hechicero o un santo. Y este fue, sin duda, el error garrafal de Macario, que lo llevó a tener problemas con el Santo Oficio.

A pesar de que el libro lo leí hace ya bastantes años cuando yo era un niño (iba en quinto grado de primaria), su confuso cierre, hasta el día de hoy, lo puedo recordar. Muchas personas asumen que todos los hechos fueron soñados por Macario y que éste se atragantó con el pavo hasta morir; otros, como yo, creemos que La Parca tuvo un último gesto de generosidad para con su amigo, compadeciéndose de él y brindándole una muerte mucho menos dolorosa y deshonrosa que aquella que la Inquisición iba a darle, regresándolo en el tiempo en el justo instante en el que se conocieron y dejándolo bajo la sombra de un árbol en la tranquilidad del bosque.

En conclusión, Macario es una obra sin precedentes, una que te hace sentir meramente mexicano y que te genera un amor tanto a la vida y la muerte por igual. La identidad de Traven sigue siendo un misterio. Al igual que muchos casos parecidos, quiero suponer que no es más que un personaje y que la historia de Macario fue elaborada por algún escritor fantasma. Y haya sido o no mexicano dicho creador, creo que su encanto radica, de cierta forma, en al mestizaje, encajando en su base sólida de mezcla de culturas.

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El Conde de Betancourt

En 2015 ganó un concurso de poesía religiosa que organizó una parroquia cercana a su hogar. En 2017 su cuento «En compañía de la muerte» apareció en el número 7 de la revista Vuelo de Cuervos y «Nocturna demacración» hizo lo propio el blog de la revista Fantastique para su especial de vampiros. «Rhythmus Mortis» aparecerá en la antología splatterpunk Gritos Suciosde Ediciones Vernacci. Sus reseñas las sube a YouTube.

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