Seleccionar página

LOS SUEÑOS DEL AMOR PRODUCEN MONSTRUOS

 

Margarita González

 

 

Monstrilio (2023), de Gerardo Sámano Córdova, es una novela contada desde las perspectivas de cuatro personajes: M, Magos, Joseph y Lena. M es Monstrilio. Magos y Joseph son los padres de Santiago; Lena es cirujana, amiga de ambos y lleva años enamorada de Magos. A través de sus voces conocemos sus vidas, la de Monstrilio y, sobre todo, las distintas formas en que cada uno atraviesa el duelo por Santiago.

*

*

Cuando Santiago muere a los once años, Magos decide conservar una parte de él: abre el cadáver y extrae un fragmento del pulmón. Santiago tenía un solo pulmón, poco desarrollado, una particularidad que su madre consideraba especial, aunque también había marcado su vida con complicaciones y un pronóstico poco alentador. Aun así, había vivido más de lo que se esperaba. Magos guarda el fragmento en un estuche de plástico que le pertenecía a su hijo, como si preservar esa parte de su cuerpo pudiera ayudarla a preservar algo más.

Después de la muerte de Santiago, Magos deja a Joseph en Firgesan, Nueva York, y regresa a la Ciudad de México. Se refugia en casa de su madre, Lucía, donde Jackie, la asistenta, le cuenta una historia familiar: una prima de su bisabuela, que deseaba tener una hija y no tenía pareja, robó el corazón de una niña recién fallecida y comenzó a alimentarlo. Nadie sabía exactamente con qué, aunque se decía que aquella mujer era buena cocinera. Todos esperaban que el corazón se convirtiera en una niña, pero terminó transformándose en un hombre apuesto que la quiso mucho y con quien ella tuvo una hija. La historia se le queda a Magos rondando en la cabeza hasta que la lleva a cabo. Así que alimenta por primera vez el fragmento de pulmón con caldo de pollo, sin saber si aquello funcionará.

En cuanto el pulmón empieza a “vivir”, el hambre se desata. Las escenas que siguen pueden resultar asquerosas e inquietantes, pero también divertidas. La narración mantiene el interés porque, junto con el asombro y el rechazo, aparece la necesidad de saber qué ocurrirá después. El fragmento crece y cambia: deja de ser una masa viva, se vuelve redondo y desarrolla una protuberancia rara a la que describen como cola-brazo y que luego se transforma en una garra. Magos lo llama Monstrilio. Él aprende a hablar. Más adelante, cuando Magos y Joseph quieren quitarle la garra, Lena le toma unas radiografías y descubre que dentro de aquel cuerpo hay un esqueleto infantil. La garra, además, no parece ser una parte indispensable de él. Cuando por fin adopta la forma de un niño, dejan de llamarlo Monstrilio y lo llaman M.

*

*

Monstrilio nace del deseo de Magos de recuperar a Santiago. Animada por la historia de Jackie, cree que puede traer de vuelta a su hijo y, en cierto sentido, lo consigue, aunque no de la manera que esperaba. Quizá su anhelo tenga algo que ver con la transformación; quizá, en su lógica, si aquel pulmón pertenecía a un niño, también podía crecer hasta convertirse en uno. Pero M no es Santiago. Tiene una naturaleza propia, y el ciclo que atraviesa lo lleva, tarde o temprano, de regreso a su origen.

M crece, conoce a otras personas y descubre su sexualidad, estrechamente ligada al hambre. Quiere comerse a la gente y sabe que, una vez que prueba la sangre, no podrá detenerse: disfruta el sabor de los cuerpos. Intenta ocultar sus impulsos, aprender a vivir entre los demás y ajustarse a la vida que sus padres han preparado para él, pero no sabe ser de otra manera.

En Monstrilio no se habla solamente de la pérdida de un hijo y del duelo que viene después. También se exploran las distintas facetas del amor: el de una madre, el de un padre, el de un hijo, el de una pareja y el de una amistad. Aparecen, además, el deseo y el hambre de poseer al otro, incluso de poseer el mundo. La novela pregunta hasta dónde puede llegar el amor y en qué momento el deseo de proteger se convierte en una forma de control. A menudo intentamos contener a los demás, moldearlos para que se parezcan a lo que conocemos o a lo que quisiéramos que fueran.

Pero no siempre es posible: hay algo en cada quien que se resiste a esa forma impuesta. Magos y Joseph se empeñan en que Monstrilio, y luego M, sea un hijo “normal”. Quieren ayudarlo a convertirse en humano, como si pudieran despojarlo de una naturaleza que de por sí es distinta, “sobrehumana”. Le construyen una vida segura, procuran protegerlo de todo, hasta de sí mismo. Sin embargo, M no puede escapar de la vida ni de los descubrimientos que lo acercan a su propia naturaleza. Por mucho que lo intente, no consigue esconder para siempre el hambre, el deseo de carne y sangre.

*

Gerardo Sámano Córdova

*

Los seres humanos de esta novela resultan, en ocasiones, más monstruosos que Monstrilio. Cada uno, a su manera, quiere regularlo, controlarlo o decidir qué debe ser. Lo monstruoso, entonces, no es solamente lo diferente o lo que nos parece feo; también puede ser aquello que impide la libertad, que restringe la posibilidad de ser. Magos desea que vuelva a ocupar el lugar de Santiago, aunque con el tiempo comprende que su hijo murió y que M es otro ser. Lena, por su parte, sabe más de lo que revela. Encuentra un dibujo de Santiago en el que aparece una figura igual a Monstrilio. Quizá Santiago sabía más de lo que aparentaba. ¿El monstruo estaba ahí desde antes de que Magos intentara darle vida?

La novela también ofrece una mirada a la maternidad y la paternidad desde la muerte de un hijo y la fantasía de recuperarlo, pero también desde la necesidad de proteger a alguien de todo, incluso de sí mismo. Magos y Joseph se ven obligados a entender que M no les pertenece, que es un ser independiente, que debe poder elegir su camino y alejarse del núcleo familiar. Hay una frase de M que condensa esa tensión: dice que “es el cuidador de una casa que lo mantiene todo en orden para cuando vuelva su habitante original” (p. 365). Él sabe que es Monstrilio, aunque dentro de él haya recuerdos y fragmentos de Santiago.

Como Víctor Frankenstein, Magos da vida a algo inanimado y desata un caos que no sólo la alcanza a ella, sino también a la criatura que ha creado. En su deseo de recuperar a Santiago, piensa en lo que ella ha perdido, pero no en las necesidades de esa nueva vida.

**

AQUÍ puedes visitar la página del autor.

****

Margarita Aurora González Ramírez

Licenciada en Lingüística y Literatura Hispánica y maestra en Literatura Mexicana por la BUAP.

Ha tomado talleres de escritura. Diplomada en Literatura Fantástica y Ciencia Ficción por la Universidad del Claustro de Sor Juana.

Actualmente es maestrante en Escritura Creativa en la Universidad de Salamanca.

Escribe y lee acerca de monstruos y de terror.

https://www.instagram.com/lavoraginedeeos/

¡COMPÁRTELO!

Sólo no lucres con él y no olvides citar a la autora y a la revista.