SAINT MAUD

María Magdalena, llena eres de gracia

 

Miriam Gálvez

 

Centrados en el fanatismo religioso inherente, en donde las convicciones propias pueden llevar a algunas personas a cometer actos que resultan inverosímiles, se encuentra Morfydd Clark (Katie/Maud), impávida y retorcida con su narración en primera persona.

Sobria paleta de colores que no deja atrás el hermoso efecto de sombras difuminadas que combina a la perfección con el tergiverse y jugueteo que hace con las creencias el demonio que anida en Katie.  Muy acertada la inclusión de una posesión sin los clichés folclóricos, como es presentada regularmente en las historias  sobrenaturales. Aunque se percibe un coqueteo entre las raíces clásicas con la inserción de un insecto que acompaña a Katie en los momentos íntimos de introspección que tiene en su propia guarida, su hogar, y que finalmente revelará las intenciones cuando se haga presente su poder en el altar de la devoción de ésta: alguna especie del reino animal siempre es utilizada como simbolismo de una presencia demoníaca.

La visión femenina de Rose Glass en la dirección le da un toque muy emotivo a las imágenes más fuertes del usufructo: la relación entre Maud y su huésped interno. No se extrañan las escenas cliché caricaturescas que terminan en la distorsión grotesca y cambio físico de los cuerpos humanos al ser dominados por estas presencias malignas. En su lugar, una voluptuosa levitación, algunas muecas, fuegos artificiales y espasmos nos advierten de “la presencia”.  El terror no es explícito sino sugestivo.

La historia se adentra en el perfil psicológico  —comúnmente ausente en los scripts de posesiones— para entender a Katie: una enfermera auto flagelada, compulsiva, psicótica, arrastrando un pasado atormentado. Ahogando su miserable vida entre culpas y ataduras, desesperada por encajar y carente de amor, se aferra a algo en qué creer. Obsesiva a ponerle rostro y nombre a una terrorífica misión encomendada por “dios” para erradicar y sepultar el sibaritismo (que advierte como pecaminoso) de una mujer: una bailarina moribunda con un legado artístico importante a la cual  piensa que debe salvar para llegar a la redención y condición de santa y mártir, con María Magdalena y William Blake de estandartes.

Katie es sexual, pero lo repudia. Su diablo la penetra en todos los sentidos.  Katie arde por dentro.  Maud, por fuera.

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Miriam Gálvez

SuperHeroína coyoacanense. Pseudo aprendiz sibarita. Bakeadicta. Cazadora de imágenes. Pesadilla, malestar creado por la mente enferma de algún noctámbulo en insomnio desesperado.

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