HUMANIMALES, QUIMERAS Y SILENCIOS

TRES DEBUTS FANTÁSTICOS

 

Miguel Lupián

 

 

Henchido de orgullo, les comparto las breves reseñas de tres libros de autores muy cercanos a Penumbria que, además de lo fantástico, tienen la peculiaridad de ser sus primeras obras publicadas.

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LA NOCHE DE LA QUIMERA

Iván Araujo

Ediciones Camelot América, 2018

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Siempre es grato leer obras de autores que conoces (Iván ha publicado algunos cuentos en Penumbria), sobre todo cuando comparten tus mismos y oscuros intereses. En este su primer libro, conformado por 15 historias que van de la minificción al relato breve, encontramos, como su título lo sugiere, criaturas familiares para los amantes del género: gatos negros, brujas, «vampiros de neón, licántropos de cera», fantasmas, psicópatas, magos, muertos, casas embrujadas… presentadas con una prosa decadente pero ágil plagada de metáforas poderosas, y ambientadas en escenarios que también nos son familiares: pueblitos y las calles de nuestra caótica ciudad. Como buen lector y estudioso de lo fantástico/terrorífico, Iván nos deja ver por aquí y por allá tributos a sus escritores (y músicos) favoritos. Tal vez su mejor cuento es «Demasiado deseo», por su imaginería desbordada (y suculenta) que me hizo recordar a la tienda de antigüedades del perverso Mefisto («Los sueños de la bella durmiente» / Emiliano González). La última frase del libro resume a la perfección su propuesta: «Los monstruos que han colmado sus pesadillas no existen, sólo está la realidad… ¡y eso en verdad lo asusta!» Salvo algunos detalles en la edición (ajenos al autor), me parece un fantástico debut de un autor al que deberemos seguirle la pista. Dato curioso: el propio Iván ilustró la portada, donde podemos ver a algunos personajes de sus historias.

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HUMANIMAL

No Hilda

Editorial Salto Mortal, 2018

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Como señalé en la reseña anterior, me da muchísimo gusto y orgullo leer la obra debut de autores que he visto crecer. Tal es el caso de No Hilda, quien, además de participar en las antologías de cuento fantástico de Penumbria (un par de ellos se incluyeron en este libro), tiene una columna donde analiza la relación pintura-literatura. Humanimal, conformado en su mayoría por minificciones o relatos breves, está dividido en dos partes: Humanimal y Humanimus. En la primera sobresale, con un tono que va del terror a la fantasía, la aparición de animales como metáforas de la condición humana: arañas, pájaros, ángeles, duendes. En la segunda, con un evidente tono de ciencia ficción que por momentos nos recuerda a Black Mirror, cómo la tecnología se fusiona con lo humano. Con una prosa que araña lo poético (onírica, surreal) y con estructuras fragmentadas (diferentes visiones de la misma situación, cartas, mensajes de WhatsApp, historias capituladas), No Hilda nos comparte sus amores y desamores («voy al mismo parque todos los días no para buscarte, sino para buscarme a mí, a recoger mis pedazos, a levantar mis ruinas que quedaron tras esa inesperada catástrofe»), sus sueños, lo que la motiva a escribir («juntemos las palabras para saciar nuestras faltas, para engañarnos y no llorar por las noches, para creer lo que somos y saber que lo que hacemos es demasiado y es suficiente»). El único pero son algunos detalles en la edición, ajenos a la autora. Fantástico debut, que te dejará con ganas de buscar su siguiente proyecto.

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AQUÍ EL SILENCIO NO DESCANSA

Enrique Urbina

Dharma Books, 2018

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Cuando leí Raíces (Paraíso Perdido), su primer libro de narrativa, mencioné que Enrique era de los pocos autores que abordaba el terror cósmico desde sus orígenes; específicamente desde lo macheniano. Por lo que me sorprendió enterarme que su segundo libro (realmente su debut, pues Raíces sólo es un cuento) sería un poemario. Sorpresa totalmente injustificada, pues, como menciona Jesús Palacios en la Antología de la poesía macabra española e hispanoamericana (Valdemar), no hemos «sabido comprender que la tradición literaria de género fantástico y terrorífico más propio de nuestra lengua y cultura no se encuentra en la prosa, sino en la poesía». Además, la gran mayoría de los autores de terror cósmico tuvieron una veta poética muy importante. Y por si fuera poco, Enrique siempre le ha dado importancia a la magia que contienen las palabras. Así que después de acudir a la presentación, escuchar algunos poemas de su propia voz y felicitarlo por este logro, me enfrenté al poemario con otra perspectiva. Sin embargo, me volvió a sorprender. Esperaba encontrar un lenguaje barroco y decadente, tan característico del género, pero en su lugar hallé uno fresco, libre de palabras superfluas. Los cortes y la alteración de la puntuación (algo que siempre me ha costado digerir) se siente natural, permitiendo que las ideas, imágenes y sonidos fluyan libremente. Magia, fantasmas, rituales, sueños, maldiciones, agujeros negros, el tiempo y la muerte impregnan el ambiente, como incienso. Imposible no estrujarse con «Dicen que los átomos nunca se tocan / Que somos distancias y ya / Pero ahora yo con mi mano en tu espalda / En tu piel me doy cuenta de túneles secretos / Que nos unen con la luna / Que se muere a gritos como nosotros» («Los iniciados») o alucinar con «esto no es real y bien lo sabes / sólo existe el agujero negro que se abre ya en el cielo / contra todas las teorías» («Mátrix»). En el epílogo, Lucas Margarit señala que Enrique «ubica la magia que revierte el sentido del conjuro entre los huesos más cercanos» y que uno de los epígrafes que abren el libro («Que quede bien claro: el alma, como le dicen, es, pareciera, no cristalina sino pantanosa», Juan José Saer) nos da la pista: la escritura de Enrique es pantanosa, pues «la palabra se detiene y se hunde, se aniquila y desciende…». Como buen alquimista, Enrique nos prepara un mejunje que no nos animará a dejarnos tragar por el abismo, pero que sí nos provocará extrañeza y desasosiego.

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Miguel Antonio Lupián Soto

Ex alumno de la Universidad de Miskatonic, feligrés de la iglesia Cthulhiana y devoto de San Lemmy.

mortinatos.blogspot.mx

@mortinatos

 

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