EL UMBRAL

una mirada hacia el absurdo y lo grotesco

 

Amaranta Castro

 

I

 

Si perseguimos el concepto de lo misterioso, podemos recurrir a la definición del filósofo francés Gabriel Marcel, quien señala que tal concepto está formado por las situaciones que dan sentido a la vida humana, a las cuales el pensamiento, que busca responder todos los eventos de la vida del ser humano apelando a hechos científicos, ha tratado de dar una solución apelando a una eventual aproximación a una respuesta basada en investigaciones científicas.

Ante la vida rutinaria y normal de las personas, lo desconocido se presenta siempre como algo latente. Podríamos pasar un día en apariencia normal y sin embargo preguntarnos en un momento determinado qué ocurre con nuestra consciencia al morir o por qué como seres humanos compartimos en mayor o menor medida un miedo a la oscuridad.

Son esa clase de misterios los cuales, para Marcel, permiten que el ser humano encuentre la manera de forjar su personalidad y trascender en su propia existencia. Al respecto podemos mencionar la manera en que la sensación de misterio se torna amenazante e irrumpe con el devenir de nuestra vida cotidiana.

II

Esta historia es un enigma sin explicación. Pero no se asombren demasiado, el mundo en que vivimos es tan absurdo que si buscan bien encontrarán a muchas personas, tal vez ustedes mismos, que tienen también su monstruo en el clóset.

 

El diálogo anterior es mencionado por el narrador en el mediometraje La puerta (1968, Alcoriza), que forma parte de una película de dos episodios, siendo el otro La mujer del carnicero (1968, Urueta).

El argumento del mediometraje consiste en el misterio que involucra a una puerta sin ningún detalle particular en su apariencia. Dicha puerta está dentro de una casa en la cual se realiza una fiesta. Los invitados pasan frente a esta sin ningún interés, hasta que dicha puerta produce curiosidad a un invitado que la observa y termina por abrirla permitiendo al espectador tener contacto con un pasillo oscuro con una tenue luz al fondo, apenas necesaria para mostrar la silueta y la sombra de una figura humana amenazante. La atmósfera logra transmitir el temor que los invitados sienten mediante la lentitud al caminar y los sonidos guturales del ente que se acerca inevitablemente a quien abre la puerta.

De la misma manera, el desconcierto en el rostro y los comentarios de los personajes hacen patente el momento en que la realidad en perspectiva de la vida cotidiana deja de tener todo sentido y las explicaciones que se pretenden dar al suceso no alcanzan a cubrir la necesidad de recuperar la familiaridad que hasta entonces tenían los personajes con el transcurrir de su vida.

III

Manteniéndonos en la temática, el filósofo J. Chevalier en su Diccionario de símbolos (1986) sostiene que las puertas son un umbral, un paso entre un mundo conocido y otro desconocido, un misterio que nos invita a atravesarlo (p. 855). Así, la simbología sobre las puertas se encuentra con el enigma del que habla el narrador de la película mencionada.

Sin embargo, las puertas y la perspectiva desde las que estas pueden ser vistas puede variar dependiendo del individuo frente a ella. Un ejemplo de lo anterior es la necesidad que Stephen King coloca en su personaje Jake Chambers en la Las tierras baldías (1991), tercera entrega de la saga La torre oscura. En el relato de King, Chambers busca desesperadamente atravesar una puerta que pueda devolverlo al mundo en el que se encuentra la torre, tal es así que abre varias puertas esperando que al hacerlo encuentre un mundo distinto del otro lado de una de ellas.

Otro caso se presenta en el cuento La puerta en el muro (The Door in the Wall) de H. G. Wells, publicado en 1911. Dicha puerta es descubierta por el protagonista en su infancia y de manera recurrente se volverá a presentar frente a él en diferentes situaciones de su vida. Lo que hay detrás de la puerta es una invitación hacia la realización de un deseo que sólo es conocido en su totalidad por el personaje principal. En el cuento habrá momentos en que incluso se dude de la existencia de tal puerta.

Un ejemplo más lo encontramos en la novela La puerta en el muro (1946) de Francisco Tario, en donde una serie de narraciones fragmentadas (aparentemente aisladas) son narradas y vinculadas por el autor debido al espacio en el que ocurren: una calle en donde al final de una calzada se halla una puerta.

En estos tres casos, la puerta representa la apertura hacia problemas humanos que constituye lo que Marcel entiende por el misterio: preguntas y planteamientos existenciales que en ocasiones ponen al límite los conocimientos y esquemas que los personajes tienen de la vida, pues estos dejan de carecer de sentido en esos momentos particulares, lo cual se transforma en un sentimiento de absurdo. Atravesar el umbral o admirarlo concede a los personajes la posibilidad de alterar o dominar los sucesos que los convocan, aunque en ocasiones los eventos desemboquen en situaciones grotescas.

IV

En el filme mexicano ya mencionado, cada vez que la puerta es abierta (sin importar quién lo haga) la figura tras ella insiste en renovar su camino hacia la luz que entra de la estancia iluminada. Pareciera mostrarnos que pese a nuestro desconocimiento de sus razones y de la figura misma, ésta no tiene otra motivación que atravesar el umbral que lo separa del mundo.

Esa ignorancia que tenemos respecto a la situación que se presenta muestra el absurdo del mundo de manera plena, este es representado en la película mediante la ruptura entre nuestras expectativas y la realidad que se opone a nuestro pensamiento y nuestros deseos. Ante dicha situación, la filosofía ha planteado una serie de maneras en las que las personas pueden tomar las decisiones necesarias en su existencia con el fin de afrontar dichas situaciones cuando se presentan. Albert Camus, filósofo argelino y crítico de Marcel, proponía, por su parte, imaginarnos ese absurdo de la existencia mediante la imagen de un Sisifo feliz de ser consciente de la labor absurda en que consistía su vida. Sin embargo, La puerta nos presenta otra situación. La figura humana que se acerca cada vez que la puerta se abre. En una escena la figura intenta desesperadamente asirse a algo y salir. Lo anterior podría representar a un ente que quizá trate de entender la razón del absurdo en que consiste su acción.

V

En la película también subyace la temática estética acerca de lo grotesco. Para David Roas esta categoría debe entenderse como un suceso que escapa a nuestra comprensión y que nos genera sentimientos encontrados, por un lado desagrado, repulsión y amenaza, y por otro la risa con la que intentamos lidiar o eludir a la impresión causada. Lo grotesco nos devela la verdad del mundo, “revela su verdadera cara caótica, ridícula y sin sentido” (Roas, 2011, p.78). La puerta presenta una situación en que, ante el sin sentido del hecho, los personajes se desbordaran en una risa colectiva.

Finalmente, puede resaltarse la vigencia de la película, pues a diferencia de otros filmes contemporáneos del mismo género, una apreciación de La puerta se mantiene vigente respecto a la crítica de la sociedad y la explotación del “yo”. Es decir, recordemos que los invitados a la fiesta pertenecen a un estrato social alto; de igual manera, la puerta en cuestión no es cualquier puerta de un lugar al azar, forma parte de la estructura de una casa a la que solamente ciertas clases sociales con un alto poder adquisitivo pueden tener acceso. Por lo tanto, una puerta puede ser el medio que comunica un lugar con otro, pero también el límite que permite que dos opuestos no se unan.

De manera similar a lo pensado por Byung-Chul Han (2017, p.57-59), los umbrales nos indican aquello que aparece al otro lado como lo desconocido, lo otro, lo diferente. Lo cual se busca evitar mediante las estéticas de la personalidad y la sobreexplotación de la individualidad. Es decir, La puerta nos permite observar una alegoría de lo que está más allá del límite como lo distinto, lo temible y lo que debemos evitar. Además de constituir un miedo a lo otro nos evoca un miedo a nuestra relación con lo diferente y, peor aún, a nuestra asimilación con ello.

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Referencias:

 

Han, B. (2019). La expulsión de lo distinto. Herder.

 

Chevalier, J. (1986). Diccionario de los símbolos. Herder.

 

Roas, D. (2011). Tras los límites de lo real. Páginas de Espuma.

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LA PUERTA

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AQUÍ puedes leer La puerta en el muro de Tario.

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Amaranta Castro

Estudió Estética y Filosofía del Arte. Cursó el diplomado en Creación literaria en la Escuela de Escritores SOGEM. Primer lugar en la categoría de Poesía en el 10º Festival Internacional de Escritores y Literatura, San Miguel de Allende, Guanajuato (2015). Ha publicado en diversas revistas y periódicos nacionales. Fue becaria del programa de Innovación artística (IMACP, 2018) con el libro Voces de los árboles. Recientemente algunas de sus poesías fueron seleccionadas en el libro de escritoras contemporáneas mexicanas Romper con la palabra. Estudia Lingüística y Literatura Hispánica.

IG: @_amantine_

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