LA ARAÑA

Y OTROS CUENTOS MACABROS Y SINIESTROS

El Conde de Betancourt

 

Ciertamente, cuando uno osa en sumergirse en las tempestuosas aguas de la literatura en cualquiera de sus facetas (y ya no hablo únicamente del terror y de la fantasía), no me cabe la menor duda de que, tarde o temprano, terminemos topándonos con personajes excéntricos, que incluso con la moralidad y los prejuicios de la sociedad de hoy, tales personas no serían sino repudiadas, odiadas e inclusive quizás hasta difamadas (tal vez algunos con justa razón). Y eso es lo que posiblemente le pasaría al genio del que en esta ocasión les platicaré (si viviera), pues por donde se le vea, Hanns Heinz Ewers fue un intelectual de primera pese al pasado nazi del que por mucho tiempo hizo gala: estamos en tela de un poeta, de un actor, de un filósofo y, por supuesto, de un excelente narrador.

Hanns Heinz Ewers

Recordemos que muchos de los miembros de tal organismo no estaban adscritos a él por mero gusto, dado que varios lo hicieron por conveniencia o simplemente para salvar su pellejo. Así pues, basta y sobra decir que si nos obsesionamos con las preferencias políticas de este gran escritor, de las que más tarde desertaría por muy diversos motivos (mismos que se detallan en la absorta biografía que contiene el libro en cuestión), creo que estaríamos propiciando a llevar a cabo un lamentable desperdicio, ya que como bien lo dice de nueva cuenta la introducción-biografía de este tomo, junto a Gustav Meyrink y Franz Kafka, Ewers marcaría un antes y un después en lo que a textos escritos en alemán se refiere; y yo abogo de manera sincera por este diálogo, pues luego de leer un poco el romanticismo alemán de la época de Hoffmann y otros tantos (que por cierto, Valdemar también tiene un volumen de esto en la colección Gótica), el toparme con esta suerte de lo que algunos se atreven a denominar como Romanticismo negro tardío ha sido hartamente gratificante.

Por ende, les comento que La araña y otros cuentos macabros y siniestros es un tomo de la editorial Valdemar, concebido muy cariñosamente para su elegante colección Gótica, siendo el número 95 de la serie. Mi edición corresponde a la primera del año 2014, cuya portada, siendo una de mis favoritas y que por supuesto trata de evocar al relato principal, lleva por título Araña sonriente y fue concebida por Odilon Redon. Con un total de 430 páginas (sí, yo cuento incluso las que no tienen texto), el grosor del libro oscila en la media, es decir, que podremos transportarlo cómodamente en caso de que quisiéramos sacarlo de casa (cosa que no recomiendo). Con un total de 19 relatos, la mayoría de ellos cortos, la literatura de Ewers podría igualarse a un vals sangriento y grotesco, ya que al poseer una prosa magnífica en la que mezcla con maestría ciertos elementos escatológicos, seremos testigos de unos textos fuertes que no resultan para nada chocantes.

Por ejemplo, en “La araña” un estudiante, intrigado por un inusual acontecimiento en el que tres inquilinos de un hotel han sido presas de actos de suicidio, decide llegar al fondo de la cuestión al alquilar él mismo la habitación que ha servido como escenario para la desgracia. Ahí divisa a una damisela en el extremo opuesto de la calle que, tras rememorar ciertas características propias de Aracne, deduce que nada provechoso puede salir del asunto. Un texto macabro en todos los sentidos y que integra a la receta algunas dosis de sentimientos humanos, lo que lo vuelve bastante empático.

“El final de John Hamilton Llewellyn” nos cuenta una historia con rasgos que rozan con lo necrofílico. No esperen encontrar un cuento desagradable; a decir verdad, es algo más parecido a “La cabellera” de Maupassant (Moupasa), dado que entre líneas se nos hará conocer la historia de un artista en el Museo Británico que, luego de descubrir en su almacén a una mujer de la época glacial congelada y resguardada bajo un ambiente controlado, se enamorará de ella tras entrar en un estado de locura y obsesión que no terminará para nada bien.

Tomando como inspiración el mito de El judío errante, en “El judío muerto” Ewers nos narrará una historia cuyo protagonista, de manera bastante obvia, es una de las tantas gentes de la tribu escogida de Israel, el cual toma como punto de partida un incidente de lo más penoso. Quizá por el título de la narración estén pensando que, de una forma u otra, saldrá a relucir la naturaleza malévola y antisemita de este escritor, dadas nuevamente sus preferencias políticas. Siendo franco, o no sé si mi lectura de compresión sea verdaderamente pésima o que yo no vea moros con trinchetes a diestro y siniestro, pero en lo que a mi respecta tenemos un cuento de terror fantástico de calidad aceptable.

“La Mamaloi” es tal vez el cuento más brutal e inquietante de todo el libro, y si le damos una clasificación más moderna posiblemente sea el más gore de todos; un gore bien estructurado que veo que le hace falta a algunos escritores Splatterpunk ya consagrados (y con esto tal vez me gane muchos enemigos), a los escritores de la Weird Meance o a las películas palomeras del género que inundan las plataformas de streaming. Y es que su protagonista no es sino un alemán racista y con tendencias a la pedofilia (buen punto de partida) que hace una visita a las remotas tierras de Haití, donde se enamora de la sacerdotisa de una de las tribus de la región y que, a consecuencia de ello, se mirará envuelto en una orgía sanguinolenta donde la bestialidad humana, es decir, como elemento estético literario, es manejada con maestría y elegancia.

“La salsa de tomate” es otro de esos grandes inolvidables del tomo en el que se nos relatará la historia de un peculiar sacerdote, cuya afición por los espectáculos cargados de brutalidad, como peleas entre animales y entre personas, lo llevará a él y a su acompañante hasta los confines de las grutas de Granada para ser testigos de una pelea a sangre fría entre dos luchadores.

Y por último me atreveré a recomendar “Las manos más bellas del mundo”, el segundo cuento más impactante que nos narra la historia de cómo un hombre conoce a una bella mujer con las más perfectas manos de todo el planeta. El acontecimiento terminará en desgracia, como era de esperarse, haciendo nuevamente que empaticemos del todo con el narrador y que la parte final les hará recordar a la escalofriante película mexicana El espejo de la bruja.

En definitiva, La araña y otros cuentos macabros y siniestros es un libro que recomiendo en su totalidad. Espero en este año poder leerme Mandrágora Vampiro. La buena impresión que estas narraciones me dejaron me hacen desear leer más de Ewers para poder comprender mejor su enfoque literario y, ante todo, las ideas que nos intentaba transmitir.

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El Conde de Betancourt

En 2015 ganó un concurso de poesía religiosa que organizó una parroquia cercana a su hogar. En 2017 su cuento «En compañía de la muerte» apareció en el número 7 de la revista Vuelo de Cuervos y «Nocturna demacración» hizo lo propio el blog de la revista Fantastique para su especial de vampiros. «Rhythmus Mortis» aparecerá en la antología splatterpunk Gritos Suciosde Ediciones Vernacci. Sus reseñas las sube a YouTube.

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