SUPLANTACIONES MACABRAS

Uggla Horrorwitz

 

Uno de los momentos más dolorosos y complicados por los que podemos pasar es enfrentarnos a una pérdida. Aunque es una condición normal y transitiva del ser humano que se presenta en casi todas las etapas de nuestra vida, una de las situaciones más difíciles de superar es la partida de un ser amado. No se puede equiparar con cambiar de casa, de escuela o de trabajo. Este tipo de duelo, además de ser una experiencia dolorosa, es metamórfico: algo cambia en nosotros al experimentarlo.

Elisabeth Kübler-Ross, en su libro Sobre el duelo y el dolor, plantea que existen cinco etapas en el proceso de duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Cada una de ellas con sus atenuaciones puntuales. ¿Pero qué sucede cuando se intenta vulnerar una de esas etapas? ¿Qué pasa cuando la persona que vive el duelo no es capaz de enfrentarlas y se queda atrapada en una de ellas?

La etapa de la negociación es aquella donde el doliente “fantasea” con la idea de poder revertir su situación; es ahí cuando es capaz de negociar con quien sea para para evitar lo inevitable. ¿Qué tan escalofriante y macabro puede resultar encontrar una forma de no enfrentar ese dolor? Las historias de ficción y terror, a través de la literatura, el cine y algunas series autoconclusivas, han imaginado esas puertas, ese pasadizo falso que permite cruzar el umbral para regresar a la normalidad y volver a tener al ser amado.

En 1896 Violet Padget, mejor conocida como Vernon Lee, escribió un relato llamado «La muñeca», donde nos cuenta la historia de una coleccionista de vajillas de porcelana que durante una de sus cacerías —en un viejo castillo— encuentra una muñeca de tamaño real hecha de cartón y vestida con ropas de un siglo atrás.

Tras esto descubre que la figura es una réplica de la esposa de un viejo Conde —el abuelo del dueño actual del castillo—, quien tras su muerte mandó a elaborar una reproducción idéntica basándose en un retrato de ella. Con esta muñeca compartía varias horas todos los días: platicaba, desayunaba y comía con ella hasta que, finalmente, se enamoró de otra mujer con quien tuvo una hija, olvidando así el maniquí en una de las habitaciones.

Con esta premisa se cuenta una historia macabra donde en un intento de burlar al duelo se suplanta a la persona muerta con un objeto inanimado: la muñeca. Como parte de la historia, la coleccionista de vajillas decide comprarla y quemarla, pues cree que el alma de la mujer continúa atrapada en aquel cascarón de cartón. Vernon Lee nos muestra cómo el dolor y la pérdida pueden distorsionar la realidad al punto de creer que los que se han ido pueden permanecer con nosotros.

En septiembre de 1947 se publicó «El secreto de la tumba de Elena» en la revista pulp Fantastic Adventures. Este relato nos cuenta la historia de Carl, quien creció en un castillo cerca de Villa Cossel, Alemania. Desde pequeño decía ver en sueños a una mujer vestida de blanco —creía que era el fantasma de la baronesa Cossel— y en una de sus visiones aquel espíritu le describió a la mujer que en su futuro conocería y de quien se enamoraría. Tiempo después, Carl se convirtió en un médico y radiólogo prominente, pero debido a la Primera Guerra Mundial emigra a Estados Unidos, donde conoce a Elena Hoyos.

Tras su encuentro se da cuenta que Elena es aquella mujer de la que le habló el fantasma de su niñez, sólo que hay un pequeño problema: tiene tuberculosis y está al borde de la muerte. Él intenta salvarle la vida al mismo tiempo que la corteja —según el texto de Fantastic Adventures ella no le corresponde por su estado de salud y, aunque Carl no le es indiferente, no establecen una relación amorosa como tal—, pero finalmente muere.

Tras su deceso, Carl manda a construir una cúpula sobre su tumba y roba el cadáver para hacer una reconstrucción del mismo. Después de embalsamarlo, coloca esferas de cristal en sus cuencas oculares y lleva a vivir con él a este maniquí de restos humanos. Siete años después, una de las hermanas de Elena descubre que Carl tiene el cuerpo. Es llevado a prisión, pero finalmente es liberado y relata su historia.

Firmado por Carl Tänzler Von Cossel, este texto, que de primera instancia podría parecer un narración gótica repleta de elementos fantásticos, no es un texto de ficción, pues aunque apareció en una revista pulp fue más bien una especie de autobiografía escrita por Cossel para contar su historia: un relato de amor enfermo y obsesivo en el que un hombre, superado por su alucinaciones y creencias en lo sobrenatural, intenta mantener a su lado a toda costa a la que —por un invento de su imaginación— fue su amada.

En el capítulo «Vuelvo enseguida» de la serie Black Mirror (segunda temporada, 2013) se retoma una idea parecida: a los pocos días de que Martha y Ash deciden vivir juntos, él muere en un accidente automovilístico. Tiempo después, una conocida de Martha le recomienda hacer uso de un servicio que, a través de un algoritmo, recrea el comportamiento de otras personas por medio de un servicio de voz. Aprovechando la intensa actividad que Ash tenía en redes sociales, ella decide hacer uso de él y avanza al siguiente nivel: comprar un autómata, una réplica física de su pareja muerta para mitigar su soledad.

Ahora desde la ficción especulativa nos encontramos con otra historia de duelo, dolor y pérdida, aunado a una suplantación funesta (porque al final la nueva versión de Ash no es lo que fue en vida), bajo ese choque emocional la conclusión de la historia plantea el dilema de que, por muchas similitudes que existan, quien regresa nunca será quien se fue.

La realidad alcanza la fantasía y hace poco se habló del caso de Ji-sung, una mujer coreana que pudo hablar de nuevo con su hija muerta gracias a un ejercicio de realidad virtual, con la finalidad de poder despedirse de la pequeña y así superar su pérdida. Llevar a la realidad el ejercicio psicológico de la “silla vacía” para avanzar causó consternación, por el hecho de saber que se ha intentado evadir el curso natural de la vida.

En A Dark Song (Gavin, 2017) se cuenta una historia parecida, donde Sophia —una mujer que está atrapada en el duelo por la pérdida de su hijo— contrata los servicios de Michael Salomon para someterse a un extraño rito que le permita volver a tener contacto con el pequeño. Sin embargo, no es del todo honesta y ello le acarreará bastantes problemas.

La premisa de tener de regreso a un hijo perdido no es nueva. En la película de folk horror Wake Wood (Keating, 2011), Louise y Patrick deciden buscar trabajo en un extraño pueblo rural después de que su hija muere. Al llegar, la gente les compartirá un extraño ritual para traer de nuevo a la niña por tres días. Pero, como suele suceder, cuando se reta a la naturaleza las cosas no terminan bien.

En estas dos películas el dolor vulnera tanto a los padres que en su desesperación buscan soluciones insólitas y descabelladas, oportunidades que rompan los paradigmas de la realidad pero que les otorguen “esperanza” en un panorama lleno de dolor.

En la película El niño (Brent, 2016) un matrimonio de ancianos cuida de un muñeco llamado Brahms, que es réplica de su hijo muerto. Tras planear unas vacaciones, contratan a Greta como niñera, quien cuida del muñeco durante su viaje. Aunque después la película da un giro hacia otros derroteros, la primicia inicial raya en lo terrorífico al ver cómo el matrimonio ha suplantado la ausencia de su hijo con un muñeco cuasi realista que por momentos parece tener vida propia.

En este caso, un muñeco inanimado toma el lugar de un ser querido. A través de una réplica se busca evadir el dolor y fingir que las cosas siguen su curso natural. El cariño, la delicadeza e incluso los regaños resultan realmente consternantes.

En la serie Servant (Basgallop, 2018) el matrimonio Turner pierde a Jericho, su bebé de solo unas semanas de nacido. Dorothy, la madre, resulta muy afectada por lo que una terapeuta les propone usar un bebe “Reborn” que ocupe el lugar del niño para simular que sigue vivo y asimilar su pérdida de mejor manera. Todo funciona aparentemente bien hasta que deciden contratar a Leanne como niñera para que lo bañe, lo alimente y lo vista, pues esta joven posee un extraño pasado y con su llegada comienzan a suceder cosas extrañas.

Volvemos a encontrar un muñeco reemplazando a un niño, una forma de escapar de la realidad a través de una suplantación macabra. Pero intentar burlar las leyes de la vida hasta ahora —dentro y fuera de la ficción— sólo han tejido situaciones desconcertantes y por demás estremecedoras que juegan con situaciones tan humanas que es imposible no verse reflejado en alguno de los personajes de estas peculiares historias donde el dolor es la materia prima para crear perturbación y uno que otro escalofrío.

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Uggla Horrorwitz

Lector compulsivo de terror y fantasía. A veces escribe sobre las pesadillas que aún no ha tenido,

pero que tanto le gustaría que lo aterraran.

https://traeum-suess.blogspot.mx/

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