¿Y A ALGUIEN LE HA PASADO ALGO EXTRAÑO O SOBRENATURAL O LO HAN ESPANTADO ASÍ? 

Omar Velasco

MÉXICO

 

 

Como todo mundo quedó callado, yo dije que ‘sí’ mientras bebía un sorbo de mi lata de cerveza.

—Espantaban en tu casa o algo así, ¿no? —dijo mi amigo Carlos. Llevaba toda la reunión intentando integrarme con sus amigos del trabajo. No había funcionado. En primera, porque desde la secundaria que no nos veíamos. Y en segunda, mi personalidad no facilitaba las cosas.

—No, digo, sí… bueno, pero esto es otra cosa…—le di otro sorbo a mi cerveza. El sentido dramático es importante cuando se cuentan este tipo de historias.

—¡Ya, cuéntanos! —me gritó sonriendo una chica a la que todos le decían Dani. Seguramente se llamaba Daniela. O Daniberta.

—Pues… lo que pasó es que… una vez conocí a un vampiro.

Todos comenzaron a reír.

—No manches, ¿cuándo o cómo? —me preguntó Benito. Era muy chaparrito; desde que llegué tenía la duda de si en realidad se llamaba Beno y le decían Benito de cariño.

—Trabaja como cajero nocturno en un Oxxo.

Todos rieron de nuevo.

—Esa no me la sabía —No, Carlos, claro que no. Fuimos los mejores amigos en la secundaria, pero después de 10 años somos casi unos desconocidos.

—Espera, espera, deja que nos cuente… ¿Neta era un vampiro? ¿Cómo lo conociste? —dijo genuinamente interesado Esteban. El único ahí que solo había bebido refresco toda la fiesta.

Le di otro sorbo a mi cerveza e hice un gesto con las manos para que todos cerráramos el círculo de sillas plegables en el que estábamos sentados.

—Lo que pasa es que… hace como un mes estaba con mi prima con la que mejor me llevo, Mirna, que… ¿tú la conociste, no, Carlos?, es muy alta… bueno, estaba en una reunión familiar con ella en mi casa y me dijo que si íbamos a ver a su nuevo novio. Nadie lo conocía de mi familia y pues como yo no tenía nada qué hacer me lancé con ella, al fin tenía coche y prometió comprarme algo de cenar. En el camino me dijo que su novio era un vampiro. También, como todos ustedes, me reí y creí que estaba bromeando. Pero no. Ella me dijo muy seria que su novio era un vampiro y que me lo iba a presentar, pero que no le dijera a nadie de la familia porque todos son bien mochos y no verían bien que un vampiro entrara a la familia. Así que llegamos a un Oxxo de la colonia donde vive mi prima, nos estacionamos y le tocamos a la puerta. Vimos a un chico igual de alto que ella junto a la caja; sí se veía pálido, pero no tanto como para que se viera raro. Mi prima tuvo que tocarle varias veces porque el chavo traía audífonos. Cuando vio a mi prima la saludó sonriendo y fue a abrirnos. Ella nos presentó y le di la mano. La verdad, estaba heladísima su mano, pero intenté que no se me notara que me sacó de onda. Pasamos y le dije que si me podía comer un hot dog; él me contó que esas salchichas llevaban varios meses asándose, y me dijo que mejor no comiera los hot dogs que venden ahí. Así que mejor nos invitó unos helados. Durante todo ese tiempo, estaba fijándome en sus dientes muy discretamente, para ver si se le veían sus colmillos. Cuando se dio cuenta me preguntó que si había conocido a un vampiro antes, y yo le dije que no. Mi prima le dijo a su novio algo como “enséñale”, y él al principio no quería, pero mi prima lo convenció y me enseñó sus colmillos. No eran muy grandes, son como los dientes que tenemos acá, solo que un poquito más picuditos, y sí se veían muy filosos. Atrás de los refris donde están los jugos tenía un par de bolsas de sangre, nos llevó para allá y vi cómo se acababa una bolsa. Nada más la mordió y se la tomó de un jalón. Después de que se la acabó, sus colmillos volvieron a la normalidad, como dientes normales. Supongo que solo se afilan cuando tiene hambre. En general se veía muy buena onda el novio. Y pasamos un rato en lo que nos contó historias de lo que pasa en los Oxxos en las noches. No se lo creerían.

Y dejé de hablar. Todos estaban callados. Todos habían estado callados mientras yo les contaba cómo conocí a un vampiro. Le di otro gran sorbo a mi cerveza y se me terminó.

—Tenemos que ir a ese Oxxo —dijo Carlos mientras se levantaba.

—Vamos, al fin aprovechamos para ir por unas botanas y más chelas —confirmó Ernesto.

Benito y Dani(¿ela? ¿berta?, la duda me mata) no estaban seguros, pero también se levantaron. A decir verdad, estaban un poco asustados.

—¿Y no te dijo de dónde sacó las bolsas? —me preguntó Benito, mientras salíamos a la calle.

—No. Yo creo que de un banco de sangre o algo así —le mentí. Era obvio que no les iba a contar que en realidad no había bolsas de sangre sino un cadáver congelado. Tampoco les iba a decir que mi prima se había ido a vivir con él hace un mes y ahora ella también era vampira. Mucho menos les iba a contar que había noches, como esta, en que les pagaba el favor y yo era quien les invitaba la cena a mi prima favorita y a su novio.

—Vámonos en mi coche, ¿sí sabes llegar, Abram? —Sí, claro que sé llegar, Carlos. Llevo un mes llevando gente a ese Oxxo. Me cayó del cielo la invitación a tu cumpleaños sin gente.

—¡Claro! Pero si quieres vámonos en el mío, para que no me pierda y lleguemos rápido.

Todos aceptaron. Sonreí. Pensé en que prácticamente me había convertido en un repartidor de comida a domicilio.

****

Omar Velasco Oria

Supervillano.

Twitter: @o_marvel

¡LLÉVATELO!

Sólo no lucres con él y no olvides citar al autor y a la revista.