GÓTICO BOTÁNICO

 

Miguel Lupián

 

 

Una de las grandes inspiraciones para lanzar nuestra convocatoria PENUMBRIA BOTÁNICA —y en lo personal, para darle forma a mi libro Légamo— fue Evil Roots, Killer Tales of the Botanical Gothic, maravillosa antología coordinada por Daisy Butcher y publicada en la colección “Tales of the Weird” de The British Library (2019). Por lo que me permití traducir la introducción, compartir el índice y rastrear las versiones en español de algunos cuentos.

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INTRODUCCIÓN

Daisy Butcher

A diferencia de sus contemporáneos el vampiro, el hombre lobo, el fantasma o la momia, la planta asesina nunca ha tenido suficiente reconocimiento ni considerada como un propio subgénero del horror gótico. Sin embargo, la “planta devoradora de hombres” fue un auténtico fenómeno literario del siglo XIX, inspirando a escritores góticos como Nathaniel Hawthorne, Arthur Conan Doyle y H. G. Wells.

El siglo XIX creó un entorno único para que creciera la planta asesina: las redes de largo alcance del imperialismo, el énfasis en la exploración y la popularidad de las historias góticas. Los escritores pudieron alimentarse de las inquietudes e intereses de la época para crear un horror que surgió de sus miedos más profundos y de sus mayores deseos. Con el surgimiento del acceso global imperial, los especímenes de plantas raras y exóticas estuvieron disponibles para los ricos coleccionistas victorianos.

Durante el siglo XIX el mercado de las plantas exóticas experimentó un verdadero auge, convirtiéndose en una sensación y obsesión que rivalizaba con la más conocida “egiptomanía” de la época. Este pasatiempo exclusivo proporcionaba juguetes y curiosidades a los más acaudalados: a finales del siglo XIX se registró que un solo bulbo del raro espécimen Odontoglossum crispum cooksoniae (especie de orquídea sudamericana) se vendía por el equivalente a 300,000 libras esterlinas. Por lo que las expediciones para buscarlos se volvieron largas, peligrosas y muy costosas.

Para justificar los altos precios y agregar valor a sus productos, se contaban historias sobre los peligros que encontraban en las selvas: desde nativos caníbales hasta árboles devoradores de hombres.

Al igual que el vampiro —al que se invitaba a entrar—, la planta monstruosa estaba ahora más cerca de casa que nunca, pues vivía en los invernaderos de sus recolectores. Aunque las plantas carnívoras tenían mucha demanda, las más codiciadas eran las orquídeas. Esto provocó que la orquídea asesina se convirtiera en un subgénero propio entre las plantas devoradoras de hombres. Su apariencia corporal y sus descripciones rezumaban sexualidad y feminidad, lo que transformó a la flor en la femme fatale del mundo de las plantas asesinas.

Una gran influencia en la literatura y las artes fue el trabajo de Charles Darwin sobre plantas carnívoras. Sus ensayos Insectivorous Plants (1875) y The Power of Movement in Plants (1877) se volvieron increíblemente importantes para el surgimiento de la planta devoradora de hombres, ya que revolucionó la forma en que se percibían las plantas. Sin considerar a las plantas insectívoras como meros objetos sin agencia, observó que sus métodos casi conscientes parecían usar el entorno a su favor para atrapar a sus presas. Esto inspiró la idea del vegetal sediento de sangre, la planta con intenciones asesinas que se mueve y mata a voluntad. Las plantas venenosas pasivas de las historias anteriores ahora se volvieron peligrosamente activas en los cuentos de mediados a finales del siglo XIX.

¡Ya no más alhelíes! Ahora las protagonistas eran plantas que controlaban apéndices con forma de tentáculos, tenían patas en crecimiento o incluso bocas. Esta variedad específica de cuento gótico creó miedo a través del concepto “devolución o degeneración”. Partiendo de la selección natural, de la supervivencia del más apto con los humanos en la parte superior de la cadena alimentaria evolutiva que ilustró Darwin, la idea de que las plantas se levantaran para amenazarnos inspiró terror.

La crítica literaria Cheryl Blake Price atribuye la eficacia de la planta asesina victoriana a la «ecofobia». No sólo había una sensación de desconfianza en el mundo natural, sino también un miedo profundamente arraigado a los ambientes extraños y una sensación de lo desconocido que acechaba en las junglas coloniales. Además, esta variedad particular de ficción gótica con temas botánicos destaca los miedos hacia la hibridez y figuras liminales no fácilmente categorizables. Esto se puede ejemplificar con el hongo en «La voz en la noche» de William Hope Hodgson. Así como el hongo ha sido difícil de categorizar en los reinos vegetal/animal, en el cuento de Hodgson el parásito y el huésped se vuelven virtualmente indistinguibles. Por lo general, las plantas asesinas de los cuentos se vuelven más animales —tanto en su movilidad como en sus habilidades de caza— a medida que evolucionan.

Esta colección abarca desde 1844 hasta 1932 y se puede ver cómo ha ido cambiado la concepción del horror vegetal: de mujeres ponzoñosas en «La hija de Rappaccini» a parásitos tentaculares en la ciencia ficción temprana. Intenté incluir diferentes variedades de plantas asesinas, desde enredaderas, árboles, orquídeas y venus atrapamoscas hasta hongos (soy consciente de que los hongos se clasifican en su propio reino y, por lo tanto, no se consideran una planta, pero creo que son parte de la misma conversación y provocan el mismo miedo que la planta devoradora de hombres). Así, podemos rastrear el comienzo del género y ver cómo la planta devoradora de hombres se ha convertido en el monstruo que hoy conocemos.

En los tiempos modernos, la planta asesina es un elemento básico del mundo de los videojuegos, un enemigo que se encuentra en casi todos los niveles de bosques, pantanos o junglas. Además, la planta depredadora también ha aparecido en películas y programas de televisión de terror/ciencia ficción de renombre internacional, desde el Demogorgon de Stranger Things de los hermanos Duffer hasta las plantas antropomórficas y mutantes en Annihilation (2018), película de Alex Garland basada en la novela de Jeff Vandermeer; así como los personajes de cómic Groot y Swamp Thing.

Como investigadora de lo gótico, he elegido historias con un toque más gótico-botánico en lugar de narraciones extraterrestres/del espacio exterior. Sin embargo, vale la pena señalar que estoy de acuerdo en que la planta asesina comparte muchas similitudes con el extraterrestre en términos de su simbolismo, e incluso diría que el horror alienígena le debe mucho al legado de las plantas asesinas.

La planta asesina merece más reconocimiento como su propio género de terror ecológico, que es muy relevante en nuestros días al existir una mayor conciencia de los efectos de la deforestación y el cambio climático. Así, estas fantasías botánicas exploran las repercusiones de cuando la naturaleza decide contraatacar.

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ÍNDICE

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“Rappaccini´s Daughter” / Nathaniel Hawthorne / “La hija de Rappaccini” (AQUÍ)

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“The American´s Tale” / Arthur Conan Doyle / “El cuento del americano” (AQUÍ)

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“Carnivorine” / Lucy H. Hooper

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“The Giant Wisteria” / Charlotte Perkins Gilman

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“The Flowering of the Strange Orchid” / H. G. Wells / “La floración de la extraña orquídea” (AQUÍ)

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“The Guardian of Mystery Island” / Edmond Nolcini

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“The Ash Tree” / M. R. James / “El fresno” (AQUÍ)

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“A Vine on a House” / Ambrose Bierce

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Professor Jonkin´s Cannibal Plant” / Howard. R. Garis

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“The Voice in the Night” / William Hope Hodgson / “La voz en la noche” (AQUÍ)

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“The Pavilion” / Edith Nesbit

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“The Green Death” / H. C. McNeile

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“The Woman of the Wood” / Abraham Merritt / “La mujer del bosque” (AQUÍ)

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“The Moaning Lily” / Emma Vane

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AQUÍ puedes conseguir Evil Roots.

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AQUÍ puedes conseguir Légamo.

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¡Participa en la convocatoria!

Todas las bases AQUÍ.

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Miguel Antonio Lupián Soto

Ex alumno de la Universidad de Miskatonic, feligrés de la iglesia Cthulhiana y devoto de San Lemmy.

Director de Penumbria.

mortinatos.blogspot.mx

@mortinatos

 

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