LA MÁGICA LUNA

 

Vanessa Puga

 

Queridos lectores:

Año nuevo, letras nuevas. Confieso que 2017 no fue mi año más lector y eso me dificultó en ocasiones poder cumplir bien con mi columna. Es por ello que cerré el 2017 leyendo a grandes tragos una novela maravillosa, para poder iniciar 2018 con un texto bonito para ustedes.

Hoy les quiero platicar de Luna, una niña que es mágica por accidente.

Esta historia llegó a mi vida en la pasada FILIJ y la conseguí porque el chico que estaba atendiendo en el stand de Loqueleo me la vendió muy bien. Él la estaba leyendo y estaba muy emocionado con esta historia:

Cerca del Pantano están los muros del Protectorado, esa aldea gris cubierta por una neblina de tristeza y resguardada por la Torre donde están las Hermanas Estrella velando por el bien de los habitantes. Cada año, el Consejo, encabezado por el Gran Consejero, toma a un niño (el más pequeño de los recién nacidos) y se lo lleva por el camino al claro rodeado de sicomoros, donde lo abandonan para que la Bruja se lo lleve. Ese negro día es conocido por todos como el Día del Sacrificio y es por ese sacrificio que la terrible Bruja los deja vivir en paz un año más.

Cada año, Xan, la anciana y benevolente bruja del Pantano, emprende un viaje desde su casa hasta el claro de los sicomoros para salvar al bebé que por algún extraño motivo la gente del Protectorado abandona a su suerte. Xan se lleva al bebé hacia las Aldeas Libres, del otro lado del Pantano, y se lo entrega a una familia. Estos niños son conocidos como los Niños de la Estrella, pues son brillantes en todos los aspectos. Esto se debe a que Xan los alimenta durante la travesía con luz de estrellas.

El problema inicia cuando el año en que Antain se está entrenando para ser parte del Consejo, ese año en que la mujer loca se volvió loca porque le quitaron a su hija para ser sacrificada, Xan se equivoca y le da a la bebé luz de luna en lugar de luz de estrellas. Y es que todos saben que la luz de la luna es mágica. Al dársela a la bebé, la convirtió en una niña mágica.

Por eso, Xan decide quedarse con la bebé, a quien nombra Luna, y criarla como si fuera suya. La magia de Luna es poderosa y está latente, como un océano en movimiento bajo la piel de la bebé. A Glerk, el monstruo del Pantano, le parece una terrible idea. A Fyrian, el Dragón Simplemente Pequeño, le encanta la idea de tener un nuevo miembro de la familia.

Así da inicio la historia de La niña que se bebió la luna, escrita por Kelly Barnhill y publicada por Editorial Santillana en su sello Loqueleo. Se trata de una historia llena de fantasía, de magia, de dolor y de esperanza.

Los personajes están entrelazados por culpa de la desgracia que ha provocado la Bruja para sumergir a los habitantes del Protectorado en una continua tristeza. El problema es que la Bruja no es quien todos piensan, el enemigo está más cerca de casa de lo que todos quieren o pueden ver.

Xan lo sabe: la tristeza es peligrosa. Lo malo es que Xan tiene más de 500 años y ha olvidado por qué es tan peligrosa la tristeza. Ahora la anciana está enfocada en enseñarle a Luna a controlar su magia. Pero es tan grande el poder que tiene la niña, que es indomable. Se vuelve necesario hacer un hechizo para contenerla y ahí empiezan las mentiras que crecen como un muro entre Xan y Luna.

A lo largo del libro pasan varios años, vemos a Antain pasar de ser un muchacho pre-púber a un hombre hecho y derecho. Vemos a la mujer loca llegar a buenos términos con su locura, porque al final estar loca no implica no tener esperanzas. Vemos a Luna crecer hasta tener 13 años. Vemos a Xan dejar de ser una bruja muy poderosa y convertirse en una abuela frágil.

La historia se cuenta desde las historias que narran en el Protectorado, esos cuentos que cargan un poco de verdad, pero que han sido distorsionados por la tristeza y el miedo. También se cuenta desde lo que le ocurre a Antain, a Luna, a Glerk, a Xan… conocemos un mundo que inició con un Pantano y se convirtió en un Poema. Y, ante todo, lo que Barnhill logra construir es una historia llena de magia y de emociones.

Aunque la tristeza permea por un motivo muy particular en esta novela, se trata de una historia juvenil que llena de esperanzas, de magia, de motivos para dejar de pensar que las mentiras blancas son buenas. Los personajes están bien construidos y es simplemente deliciosa de leer. Les puedo decir que sin duda este libro se coronó como mi favorito de 2017.

Si se lo topan en las librerías, no duden en comprarlo. Se trata de una de las historias de magia más bellas que he leído. Conocer a la mágica Luna es una maravilla, aunque a veces, como buena adolescente, sea un dolor de cabeza.

¡Ah! Y antes de dejarlos, queridos lectores, les aseguro que mi pila de libros por leer este año está llena de historias para alimentar esta columna. Pueden ver el progreso de dichas lecturas en mi perfil de Goodreads.

Espero que 2018 sea un año lleno de historias fantásticas que les provoquen pesadillas o los llenen de magia. Los espero el próximo mes.

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Vanessa Puga

También responde al nombre de Nerea o al apelativo de bruja. Dicen que nació en la Ciudad de México, pero ella sospecha que la inventaron las novelas de fantasía y aventura y la aventaron en un mundo que no le corresponde. Tiene un serio crush con lo creepy. Ávida lectora y escritora —de preferencia a mano, con letra cursiva y tintas de colores—, es imán de geeks aunque no entienda todos los fandoms. Hornea panqués cuando está excesivamente estresada.

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