LA MUJER SOÑADA Y EL MONSTRUO

II

 

Emiliano González

Primera parte

 

 

El argumento de “La bella durmiente” es también variado por escritores modernos: en “Belleza helada”, cuento de ciencia-ficción de Gerald Kersh, una niña de diez años sobrevive por varios siglos bajo la nieve y finalmente despierta de su sueño y poco a poco se convierte en mujer, amada por el narrador.

En “La isla que no figura en los mapas”, de Clark Ashton Smith, un dios monstruoso con brazos de gorila y rostro humano es adorado en una isla desconocida: el filme King Kong ya tiene su argumento. En el filme, el gran mono es considerado un dios por sus adoradores negros, que le ofrendan seres humanos, en este caso una joven rubia.

En los dibujos art-nouveau del mexicano Carlos Neve podemos ver un mono gigante con corona acompañado de mujeres sensuales.

Otras obras de arte también son previas al filme: la escultura del francés Frémiet muestra a un mono gigante llevándose a una mujer desnuda y un friso de Klimt, “Beethoven”, muestra a un mono gigante con mujer desnuda.

El cuento “La isla de los muertos” del libro con el mismo título, del mexicano Carlos Barrera, aborda el tema de la isla y el gran mono. Esa isla se vuelve luego la Isla de la Calavera, Skull Island.

El amor de King Kong por la rubia es (como el de Lewis Carroll por las niñas) puramente tierno, pues el tamaño le impide unirse sexualmente a ella. La mujer unida al mono en Las mil y una noches, las mujeres y los monos de Voltaire y Musset, la mujer y el mono en una isla del Compendium maleficarum son críticas a la posibilidad del bestialismo, que es puramente instintivo y animal y se opone al erotismo, a esa humanización que introduce amor en la mera sexualidad. Cuando Krafft-Ebing se refiere a zoofilia erotica está ironizando, pues el erotismo implica amor humano, no animal. Relatos fantásticos sobre conductas animales de los humanos resultan eróticos al alejar del mal y acercar al bien.

El modernista uruguayo Herrera y Reissig escribe en su soneto “Oblación abracadabra”:

…ofrendaste a Gonk-Gonk vísceras tibias

y corazones de panteras nubias.

Para evocar los genios de las lluvias,

tragedizaste póstumas lascivias,

entre osamentas y mortuorias tibias

y cabelleras de cautivas rubias.

El dios monstruoso, como no es descrito, puede ser un gran mono o una gran araña, como Hlo-Hlo, el ídolo arácnido de Dunsany, o la araña gigante de una escena eliminada de King Kong. La fauna y la flora prehistóricas denotan la presencia de atavismos, de recuerdos ancestrales que es necesario controlar por medio de psicología y arte fantástico.

En la novela La bruja apasionada de Smith y Matson, un hombre le salva la vida a una mujer desnuda en el incendio de un hotel y ella, para agradecérselo, se casa con él. En el film Poderoso Joe Young, basado en King Kong, un gorila le salva la vida a una niña huérfana en el incendio de una casa, y ella, para agradecérselo, lo convierte en su mascota y luego en su compañero de trabajo, cuando es descubierta con el gorila por un empresario y es contratada para un espectáculo en que el gorila sostiene el piano para que ella lo toque. Pero ya no es la infancia y por eso el mono se vuelve peligroso, no juguetón.

El filme influye sobre el grupo musical subterráneo Shocking Blue, que le cambia el argumento en la canción popular “Mighty Joe”, inspirada en el comienzo de un disco de Jefferson Airplane, en que se oye el final de King Kong. Este filme es una variante, para jóvenes y adultos, de “La bella y la bestia”. En el cuento feérico (de origen kafir según Andrew Lang) la bestia le demuestra a la bella que es buena y se convierte en el príncipe. Los elementos animales desaparecen y los elementos humanos destacan. La transformación de bestia en hombre nos recuerda el antiguo ritual dionisiaco, en que el hombre-lobo del invierno, el viejo Dionysos, muere y resucita como dios de amor y armonía, con sus rasgos claramente humanos. La palabra werewolf al revés es flowerew, como ha descubierto Beatriz Álvarez Klein. El lobo se convierte en flor y la fiereza pasa a ser amor.

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POSDATA

Poco después de escribir estas líneas vi en la TV (después de mucho tiempo de no verla) uno de los episodios de la serie Hechizada (el primero de un paquete con cincuenta y cuatro episodios) titulado “Alias Darrin Stephens”. Era sobre la transformación en mono de Darrin, el esposo de la bruja. El incidente confirma la exactitud de mis premoniciones. Yo veo que en la imaginación del argumentista Darrin se convierte en Darwin y éste se convierte en mono (ya que el famoso naturalista suponía que el hombre provenía del mono).

Ante el episodio, recordamos de nuevo el cuento “La bella y la bestia”: el príncipe se vuelve bestia y la bestia se vuelve príncipe, al final, para salvar a Darrin de una situación cruel.

El chimpancé en que se convierte Darrin me hace pensar en una película filmada en Acapulco, Tarzán y las sirenas, en que figuró la mascota del héroe, llamada Chita, y la palabra “chimpancé” me recuerda a Chilpancingo, ciudad muy cercana al puerto de Acapulco. ¿Fue esto señalado durante la filmación? Tal vez.

*

En el cuento extraño de Gerald Kersh “La reina de la isla del cerdo”, publicado en Playboy, el luchador Gargantúa es casi tan fuerte como un gorila y dos veces más feo. Es “acromegálico”: sus huesos crecen sin control. Como el Poderoso Joe Young, pero en una feria italiana, sostiene con su espada una plataforma en que un hombre gordo toca un gran piano, en vez de la compañera de juegos de Joe Young. Laloretta, una baronesa que ha nacido sin brazos ni piernas, domina al gigante bondadoso Gargantúa y a dos enanos, hasta que todos mueren al final y sólo quedan sus esqueletos, en un lugar llamado “la isla del cerdo”.

Por su moderno decadentismo, el cuento de Kersh nos recuerda los relatos imaginativos de Crowley.

Ningún crítico ha advertido hasta ahora que en El libro de las mentiras (1913) de Crowley, páginas después de la fotografía de Laylah Waddell, en un capítulo dedicado a ella, hay un glifo con la palabra SHIT (mierda), y recordamos los glifos de Osman Spare, que se proponen realizar deseos enviados al inconsciente. A la manera de Crowley, el satírico decadente francés Laurent Tailhade posa como coprófago (imitando a los yahoos de Swift, que son hombres-monos coprófagos). Al ser un autor perverso que admite su condición, Crowley causa horror y aleja de la perversión. El perverso polimorfo, lejos de asco, moral y vergüenza, sale a relucir y repugna. Se basa en los poemas “anti-cristianos” de Baudelaire y en las fantasías masoquistas de Swinburne.

Toth es el dios egipcio de la sabiduría. El mono que lo acompaña despoja al dios de solemnidad e invita a la suspensión de juicio, ese descanso necesario para el filósofo.

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Emiliano González

Autor de Miedo en castellano (1973), Los sueños de la bella durmiente (1978, ganador del premio Xavier Villaurrutia), La inocencia hereditaria (1986), Almas visionarias (1987), La habitación secreta (1988), Casa de horror y de magia (1989), El libro de lo insólito (1989), Orquidáceas (1991), Neon City Blues (2000), Historia mágica de la literatura I (2007), Ensayos (2009), La ciudad de los bosques y la niebla (2019) y De un mundo a otro (2021).

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