LA VIDA INVISIBLE DE ADDIE LARUE

Un cuento fáustico moderno

 

Vanessa Puga

 

 

Creo que lo único que me ha mantenido cuerda en momentos de adversidad ha sido, siempre, la lectura. Si bien 2020 fue un año de pocas lecturas memorables, se lo atribuyo más al estrés global que a mal tino para encontrar buenos libros. Mi cerebro no estaba en la mejor disposición para leer. Aunque ello no impidió que topara con algunas historias buenas o que releyera algunas de mis favoritas.

Este año inició con un boom lector de mi parte, y no me refiero tanto al ritmo lector sino a iniciar con una buena historia. Esa historia es de la que les quiero hablar el día de hoy: La vida invisible de Addie LaRue. Deben saber que algo que compartimos Ian Colin (aka @thebookerymx en Instagram) y yo es el gusto por las buenas historias de fantasía. Muchos de los libros que más he amado él también los ha leído y hemos intercambiado un par de comentarios al respecto. Es por ello que cuando me dijo que debía leer el libro más reciente de V. E. Schwab no dudé en hacer caso de su recomendación.

De V. E Schwab yo ya había leído la saga “Colores de la magia” (Shades of magic), que inicia con Una magia más oscura, libro que me cautivó por su construcción de mundo.

Los pactos fáusticos

 

Desde tiempos inmemoriales se nos ha dicho que no hay que hacer pactos con el diablo. Quizá la figura literaria que más sirve para este fin es Fausto, la leyenda alemana que ha tenido diversas variaciones para enseñarnos la lección. Tanto Goethe como Marlowe le dedican libros, y existen óperas, obras de teatro y películas. Curiosamente, el Dr. Fausto se basa en un personaje real alemán cuya vida generó muchos rumores, al grado de hablar de un pacto con el diablo. El interés de Fausto en saberlo todo, combinado con una vida de placeres mundanos, hizo sospechar a la comunidad de poderes sobrenaturales de trasfondo.

Fausto nos recuerda que hacer tratos con el diablo tiene terribles consecuencias, porque nadie puede ser más listo que el demonio mismo y, por ende, nadie sale bien librado de hacer este tipo de pactos. Las historias de estos pactos son viejísimas: la primera recordada es del siglo VI, donde Teófilo de Arana hace un pacto de sangre con el demonio para conseguir algo. Es el cristianismo el que nos inculca los pactos con el diablo como guía moral.

Volviendo al tema, Fausto (inmortalizado en diversas historias) se ha convertido en el epítome de la prevención sobre nuestras decisiones y sus consecuencias: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para obtener eso que anhelamos?

La libertad y sus consecuencias

 

Pensando en los anhelos es que surge la historia de Adeline LaRue, una muchacha francesa que nace a finales de los 1600 en un pequeño pueblo, Villon, y anhela ser algo más. Es una soñadora, lo que le parece a su madre algo terrible y a su padre, un peligro. Adeline no quiere la vida prediseñada de los pueblerinos franceses: no desea casarse y tener hijos. Por el contrario, quiere conocer el mundo, salir de Villon y no ser enterrada en el cementerio de la iglesia.

La vieja Esther, la loca del pueblo, es la única que medianamente entiende esto. Ella tampoco se casó. Esther le reza a los dioses antiguos y eso fascina a Adeline, quien nunca ha sentido que el Dios de sus padres sea real. Además, Esther la llama Addie y no Adeline. Entre las enseñanzas de Esther, una es muy clara: sin importar qué tan desesperada estés, nunca le reces a los dioses que responden después de que se ponga el sol.

Esta enseñanza se le olvida a Addie cuando la obligan a contraer matrimonio. La noche previa a su boda, ella sale al bosque a pedirle a los dioses antiguos que la salven. Hincada en un claro, con las manos clavadas en la tierra, pierde la noción del tiempo y quien le responde es un ser de ojos verdes y cabello oscuro. Así es como Addie hace un trato para poder ser libre y conocer el mundo. Pero con ello sacrifica el poder dejar una huella memorable.

Addie se desdibuja de la memoria de quienes la conocen y es incapaz de dibujar, escribir o hacer nada que se vuelva memorable. No porque no pueda tomar un lápiz, sino porque no deja marca. Quienes la conocen, la olvidan al día siguiente. Lo que traza sobre el papel se borra. Así, Addie es lanzada al mundo en un juego del gato y el ratón. El dios de los ojos verdes espera que ella se rinda y le entregue su alma. Addie se niega a desaprovechar la oportunidad de viajar y ver el mundo y vive por 300 años, aprendiendo a ser olvidada.

Durante este tiempo, Addie aprende algo más: las ideas son más poderosas que la memoria. Así, encuentra la forma de dejar huella en el mundo de forma tangencial. Se convierte en la musa de varios artistas, dándoles ideas y creando a través de ellos piezas de arte.

Todo esto cambia cuando en 2014, en Manhattan, Addie conoce a Henry, el chico que nació con el corazón roto y la mente llena de tormentas. Henry recuerda a Addie y el juego cambia drásticamente. ¿Será que el dios de los ojos verdes ha cometido un error? ¿O es acaso una maquinación más para que ella ceda y le entregue su alma?

Esta historia me dejó sorprendida, pero creo que debo hacer dos advertencias:

1) Al construir el mundo, V. E. Schwab claramente no quiere soltar toda la sopa de los límites y recovecos del pacto (la maldición) de Addie con el dios de los ojos verdes. Eso hace que el primer cuarto del libro sea un poco lento, pues se vuelve repetitivo al mostrarnos la actualidad (2014) vs el pasado de Addie en Villon en los 1700. De repente uno puede pensar “ya entendí que tiene una maldición, ¿podemos avanzar?”, pero les juro que vale la pena.

2) Al acercarse el final puede parecer que va a terminar precipitadamente, porque ya faltando unas 20 páginas todo apunta a una resolución golpeada. No se dejen engañar, el final no lo vi venir y me dejó muy satisfecha.

Así que si les gustan las historias de pactos con el diablo, personajes femeninos fuertes (casi cayendo en lo necio) y finales sorprendentes, este libro vale mucho la pena. La gran ventaja es que, como Schwab ya es autora best-seller, el libro está disponible en inglés y en español.

¿Y ustedes con qué libro iniciaron el año?

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Vanessa Puga

También responde al nombre de Nerea o al apelativo de bruja. Dicen que nació en la Ciudad de México, pero ella sospecha que la inventaron las novelas de fantasía y aventura en un mundo que no le corresponde. Tiene un serio crush con lo creepy. Ávida lectora y escritora —de preferencia a mano, con letra cursiva y tintas de colores—, es imán de geeks aunque no entienda todos los fandoms. Hornea panqués cuando está excesivamente estresada.

Twitter: @Nereavpv

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