UN CLARO EN EL BOSQUE

Ramón Fernández

 

 

Hace tiempo que sigo con fervor el trabajo de Alejandra Gámez. Su webcómic (The Mountain With Teeth) es un gran placer de leer.  Sus cuentos siempre son cortos pero efectivos, sus finales siempre son inesperados y sus historias son extremadamente originales. Un claro en el bosque, su primer historia de largo aliento, es una prueba más de la gran capacidad que tiene como escritora y de por qué es una gran promesa para el cómic y la fantasía mexicana.

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El cómic comienza como muchos cuentos de hadas. Sofía escucha los cuentos de su tía y sueña con mundos mágicos, que pronto estarán literalmente en la puerta de su casa. Tendrá que encontrar la manera de visitar dicho mundo. Sólo que en este mundo las consecuencias de ser un “niño perdido” son más serias. Si caes en las raíces del bosque, tu destino estará sellado.

Este cuento tiene una estética preciosa. La historia se siente como que podría haber sucedido en cualquier lado, en una época pasada, pero no puedes identificar por completo en qué tiempo ocurre. El mundo fantástico dentro del cuento tiene esa atención al detalle que me recuerda a Guillermo del Toro: identifica cuáles son sus criaturas y las crea con un cuidado impecable. Es una especie de “biología de lo fantástico” que pocos pueden hacer tan bien. El cómic declara desde el principio que hay una belleza muy particular en lo extraño. Dice que las raíces (y las criaturas hechas de raíces) son hermosas y después te muestra que lo son, aunque su función sea contraria a lo humano: no por ser bellas dejan de ser menos aterradoras. Es fácil leer este cuento y pensar en El laberinto del fauno, pero al mismo tiempo no hay duda de que ésta es su propia historia con su propia voz y estética.

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Un claro en el bosque es un cuento de hadas original e impactante. Se siente como lo que es: una historia dentro de otra más grande. Es una historia que se repetirá mientras en algún lugar un niño quiera conocer a la Dama Raíz. Alejandra logra crear ese mundo fantástico con mucha eficiencia y nos hace aceptar al mundo —incluso uno fantástico— como lo que es y no como lo que quisieras que fuera. No significa que por eso es menos bello, pero sí que es más complicado.

No hay mucho más que les pueda (o quiera) decir de este libro, porque creo que es algo que se tiene que experimentar por cuenta propia. Son alrededor de 80 páginas de pura belleza hechas por una gran autora e ilustradora mexicana. Entren a su tienda virtual y compren este y sus demás libros (donde, por cierto, tiene un increíble paquete en donde puedes comprar ambos volúmenes de su webcómic y Este cómic no es arte de Axur Eneas). No se arrepentirán.

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ramfaRamón Fernández Ayarzagoitia

En horario laboral, Ramón usa corbata y está convencido de que su computadora quiere consumirle el alma. Después, es un ecléctico amante de la fantasía y la ciencia ficción.

@ram_fa