Bitácora de Navegación del Nautilus 25

UROBOROS

 

Marina Ortiz

 

 

Más que antitéticas, la ciencia ficción y la fantasía son circulares. En la columna 17 hablé de la fusión entre ambos géneros, de la indistinción entre la visión moderna y mítica, donde el sentido de la vida no es ajeno al obrar humano, sin restringirse a limitaciones materiales e ideológicas contemporáneas. Si no existe una relación unidireccional entre lo natural y lo sobrenatural, ni una sumisión de una a la otra, si la ciencia se fusiona con la religión, ¿qué ordena la Vida?, ¿qué articula los sucesos de la trama?

Los personajes en estos mundos poseen un alto grado de relacionabilidad, pues inciden y afectan la realidad de un modo que me parece más profundo que en visiones más realistas. Esta es la ciencia ficción, en particular el steampunk (1), que celebra y explora las posibilidades del actuar humano a través del desarrollo de la ciencia y la tecnología. La máquina accionada por la mano instruida, precedida ésta por el conocimiento suficiente para entender y transformar. Pero éste empieza con el lenguaje que formula, transmite y revisa. El lenguaje es el vehículo con el que alcanzamos y abrimos la Puerta de la Verdad. En estos “mundos híbridos” (2) es fácil suponer que no hay límites para lo que se pueda y quiera hacer, si el poderío de la realidad reside sólo en nuestra capacidad para conocer y actuar. Basta con encender la luz del conocimiento.

Pero se proyecta una sombra. Es lo mítico, la ilusión de la Modernidad (3). Y tal es el dilema en Fullmetal Alchemist. Pensado como un steampunk fantástico, el orden narrativo no se estructura desde lo que Dolezel llama una modalidad narrativa alética (lo imposible-posible) ni epistémica (lo desconocido-conocido). No es del todo axiológica, aunque la moral y la valorización son importantes, porque el eje que detona todo acontecimiento no proviene de ambiciones, motivaciones o pasiones. Lo que circunscribe y dispone las acciones y los sucesos es la dualidad de lo permitido y lo prohibido, la modalidad deóntica. Justicia o libertad, imposiciones necesarias para vivir en sociedad frente a códigos morales subjetivos que impulsan o detienen. Es una discusión sobre normas. La caída (quebrantamiento y castigo), la prueba (obligación cumplida y recompensa) y el dilema (conflicto de obligaciones).

En Fullmetal Alchemist, la máxima es el intercambio equivalente: para tomar hay que dar, el hacer deshace, crear y destruir son parte de un mismo movimiento (como nuestra “la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma”). Pero esto es tanto ley natural como ley positiva (social), por lo que su transgresión (la transmutación humana) acarrea consecuencias materiales (impredecibles) y morales (terribles).

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Los protagonistas, Edward y Alphonse, se arrojan desde la inocencia a un estado de desgracia y emprenden un camino hacia la rectificación (una misión de recuperación y eventual justicia). Este viaje es clásico de la ciencia ficción: el movimiento por el espacio significa exploración exterior e interior, observancia del ser y estar en un ecosistema y las emociones. Es un proceso de re-conocimiento de la interrelación y dignidad del mundo híbrido, donde sus elementos impiden una reducción a meros instrumentos o ingredientes de un experimento. Aquí, lo sobrenatural se concibe como parte de lo material, no alejado sino encarnado, táctil. Los alquimistas son quienes más deben lidiar con esto: la ley del intercambio equivalente comprueba la indisoluble relación entre lo material y lo in-material (lo simbólico y espiritual). El conflicto proviene del entendimiento y acogimiento de la equivalencia, sin ella se pervierte el sentido del todo. Si la ciencia, lo moderno, enfatiza el actuar humano y el poder del lenguaje, lo mítico enfatiza la interrelación de la realidad y la gravedad de significar el mundo. Ciencia espiritual o espiritualidad científica: tocar la materia es tocar el espíritu. Nombrar es más que aproximarse, es hacer ser.

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La historia de los hermanos Elric reta las visiones utilitarias que buscan dividir las dos dimensiones con fines tanto nobles como egoístas. Ignorar, rechazar o sobreponerse al ciclo de la vida desde el conocimiento y el lenguaje los vuelve un arma contra el mundo. Se empieza nombrando a los sujetos como superiores e independientes de los objetos, concibiendo a la materia como un recurso y no como un ente necesario: proclamar un orden de la realidad sin reconocerla. Los peligros de la ciencia, su insensibilidad e indolencia, no estriban en sus posibilidades o desconocimientos, sino en cómo permitirnos la relación con las cosas. Es un tema de consenso y cumplimiento. El devenir de los hermanos Elric se determina desde el debe ser de la ciencia, su cuna y el destino. La trampa es creer que la realidad se determina desde el lenguaje, no desde sí misma; ignorando el mythos que no conviene a aquellos que quieren dominar al otro.

 

Fullmetal Alchemist es una explícita metáfora de los regímenes militares y totalitarios. No nos dejemos deslumbrar por los despliegues extraordinarios de la alquimia: la deshumanización, la violencia y la injusticia trastocan toda sociedad hasta lo más profundo. La herida del genocidio, el ecocidio, la discriminación, el racismo y la lgbt+fobia se fundamenta en la distinción de los sujetos superiores, exentos de permisibilidad. Pero Edward y Alphonse descubren ese absurdo. No hay separación, la Vida es un sólo cuerpo, un sólo organismo. La muerte alimenta a la vida y la vida a la muerte. El Uno es Todo, y el Todo es Uno. Ese es el principio de la alquimia. Si el lenguaje crea nuevas formas de actuar en el mundo, y si todo está estrechamente conectado, todos sentiremos los ecos de su transformación.

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¡La capitana del Nautilus y su tripulación celebramos nuestro segundo aniversario en la Revista Penumbria! Agradecemos permitirnos compartir nuestras exploraciones y les deseamos un feliz año nuevo. Que en estos días, donde somos conscientes del girar de los ciclos, puedan descansar y disfrutar de sus seres más queridos.

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1) En la columna 19 hablé del optimismo decimonónico que Julio Verne encarna tan bien, y este sentimiento alimenta el estilo steampunk.

2) Concepto de Lubomir Dolezel.

3) El mito de la Ilustración que exploran Adorno y Horkheimer en su Dialéctica de la Ilustración.

 

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Ana Marina Ortiz Baker

Soy de Monterrey, Nuevo León, México.

Desde la licenciatura estudio la ciencia ficción y la fantasía, y estoy por terminar una maestría en Literatura Hispanoamericana.

Mi tesis de investigación fue sobre el cyberpunk mexicano, en específico el tema del espacio y su relación recíproca con los personajes.

Me gustan los temas del cuerpo, la mujer, la ciudad, los mitos, la magia y la naturaleza.

Los conocimientos que tengo, que son un tesoro para mí, aún tienen mucho que crecer.

Twitter: @maro_baker

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