UTOPÍAS Y QUIMERAS

un viaje obligado por la ciencia ficción

 

Ramón Fernández

 

La ciencia ficción es más que una extrapolación, es una exploración. En su prólogo a La mano izquierda de la oscuridad, Úrsula K. Le Guin habla sobre cómo el género busca crear una metáfora para poder expresar lo que es inexplicable de otra manera. Esta metáfora, nos dice Le Guin, consiste en llevar un concepto hasta su extremo lógico y analizar las consecuencias. Gabriel Trujillo Muñoz, en su libro Utopías y Quimeras (JUS, 2016), nos cuenta a detalle sobre dicho concepto central a la ciencia ficción y le pone un nombre: Utopía. Trujillo nos lleva de la mano en un viaje por todos los territorios del género para exponer esta idea.

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El recorrido de Gabriel Trujillo empieza por el concepto mismo de utopía. El autor toma al término no sólo como lo pensaba Tomás Moro, sino como el acto de llevar a un concepto al límite de la imaginación. En otras palabras, el crear una “Quimera dorada”; que es “cordero y serpiente a la vez”: un ideal perfecto o una “pesadilla espléndida”. La visión utópica busca, entonces, cambiar y transformar. Es una especulación hacia lo que está más allá y nos lleva a imaginarnos una gama infinita de escenarios. Entendiendo esto, Trujillo nos lleva a visitar los momentos fundamentales y fundacionales de la ciencia ficción y el pensamiento utópico internacionales. Nos muestra que este pensamiento empieza como discurso de ideales (Platón, Moro), pasa a ser un comentario de las bondades y maldades del progreso (Verne, Shelley, Wells y otros) y se convierte en la herramienta de comentario social que tanto identificamos hoy en día, desde Le Guin hasta Frank Herbert.

 

Trujillo también nos da un recorrido por los menos (re)conocidos parajes de las utopías mexicanas. Desde el comentario mordaz que significaba la isla de Saucheofú en El Periquillo Sarniento, pasando por la increíble faceta fantástica de Amado Nervo (desconocida, hasta entonces, por su humilde columnista), hasta las utopías de la era nuclear y culminando en la ciencia ficción actual, de cuyo movimiento forma parte el propio autor. Nos encontramos aquí con un tratado hermoso de la literatura de género en México; con un rescate de aquello que en casi toda su historia ha sido considerado como “menor” por los intelectuales de estos rumbos. Como lector mexicano, es impresionante pensar en lo olvidada que está la ciencia ficción, pero lo grandiosa que ha sido desde su inicio hasta la actualidad. Desde Nervo hasta BEF, México siempre ha tenido creaciones fantásticas y únicas.

 

Por último, tengo que decir que me encanta el subtítulo del libro: “Guía de viaje por los territorios de la ciencia ficción”. Esta columna se llama, después de todo, “Guía del viajero fantástico” y Utopías y Quimeras hace justo eso. Este es un libro de guía, de referencia y de estudio. Fue un placer leerlo porque me permitió conocer una amplia cantidad de obras y autores, además de reflexionar sobre muchas de mis lecturas favoritas desde un ángulo diferente.

 

Además, vale la pena tenerlo a la mano como una verdadera guía de viaje cuando queremos descubrir más de lo que el género tiene para nosotros. El libro nos ofrece, al final, casos de estudio y miradas hacia el frente. Nos lleva a pensar qué parajes y territorios nos faltan aún por descubrir. No queda más que seguir explorando.

 

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ramfaRamón Fernández Ayarzagoitia

En horario laboral, Ramón usa corbata y está convencido de que su computadora quiere consumirle el alma. Después, es un ecléctico amante de la fantasía y la ciencia ficción.

@ram_fa