PENUMBRIA 68
INFESTADA
Que sean mascotas o bestias salvajes, los personajes animales nos incomodan. Desde el umbral de lo reprimido, tanto en los humanos como a nivel social, el animal se asoma, incontrolado, arrastrando consigo las ansiedades y temores colectivos hacia la diferencia ilegible. Lo impensable, en forma de animal, irrumpe en los textos con distintas gradaciones de intensidad y plausibilidad, pero en todos lleva a lo mismo: desentierra nuestra reprimida animalidad, redistribuye las diferencias entre especies y sobre todo plantea escalofriantes —pero también cautivadoras— alianzas con lo anómalo.
Lo anterior lo apuntó Ilaria Stefani en su ensayo “Mascotas monstruosas y transmutaciones bestiales: figuraciones de lo animal en algunos cuentos fantásticos hispanoamericanos contemporáneos” y lo sabíamos desde 2021, cuando convocamos a nuestro número especial Cementerio de mascotas.
Sin embargo, en esta ocasión optamos por animales menos convencionales: insectos, arácnidos, bichos y demás alimañas cuya mera apariencia aludiera a lo abyecto y que asociáramos con infestaciones, pues, como señalan Daisy Butcher y Janette Leaf en Crawling Horror: Creeping Tales of the Insect Weird:
invariablemente, los insectos evocan asociaciones entomofóbicas relacionadas con ciclos reproductivos rápidos que amenazan con desbordar, con una infiltración insidiosa, los espacios domésticos y personales del ser humano; pero, a la vez, son entidades maravillosas e incontrolables que transitan entre espacios reales del mundo y espacios imaginarios de la psique humana.
La respuesta fue —una vez más— sorprendente: 150 cuentos que exploraron la extrañeza animal mediante lo fantástico, el terror y lo especulativo.
Así, en la Tienda de antigüedades del perverso Mefisto encontrarás estados larvarios, gusanos estelares, cronofagias, lepidópteros, acumulaciones, venenos, ríos de mariposas, empresas monstruosas, insectos electrónicos, nanobots, criaturas de pesadilla, colmenas, cera, salvajes floraciones, sustratos, sirenas, lluvias de ojos, territorios inciertos, semilleros, desalojos, muñecas de porcelana, sueños bíblicos, arañas, maletas rojas, extrañas misiones, hormigas, parásitos, nidos, inquilinos y muchas ratas.
La autora invitada fue la querida (y multipremiada) Alma Mancilla, las increíbles ilustraciones fueron obra de Karla Santelices Jiménez y el Tentáculo de obsidiana se lo llevó “Gusanos de estrella” de Dulce Andrade por la forma tan poética de asociar las infestaciones con la depresión.
Por último, decidimos cerrar la antología con un increíble texto que nos hizo llegar —a través de una de nuestras colaboradoras— un niño en situación vulnerable. El cuento no sólo nos emocionó, también vino a reforzar la idea de que la escritura de literatura extraña puede sanar heridas sociales y familiares. ¡Eres grande, Frank el inventor!
Espero que disfrutes estos textos inquietantes y que, por más ñáñaras que sientas, te dejes infestar.
Miguel Lupián
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