CRIATURAS ETERNAS

dos libros de Efraím Blanco

 

Miguel Lupián

 

 

El 22 de octubre, en la FIL del Zócalo, tuve el horror de presentar La nave eterna, el más reciente libro de Efraím Blanco, publicado por Acá las Letras Ediciones (2017), en su colección BAJAS expectativas.

Efraím Blanco, además de colega, editor y autómata, es un mago. Un mago que nos hace creer que el libro será una novela tradicional de ciencia ficción, cuando en realidad se trata de una colección de cuentos… Pero al leer los cuentos identificas que tienen algo en común, que están conectados, que forman parte de una gran historia. Entonces tu yo archivista colapsa, al no saber cómo catalogarlo, y tu cerebro implota, dilucidando si las historias que considerabas independientes realmente están conectadas a través de hilos invisibles, como los que usaban los ilusionistas para sus trucos de levitación.

La ciencia ficción de Efraím Blanco está más cercana a Bradbury que a Asimov, por lo que su prosa es exquisita, repleta de imágenes poderosas y poéticas. Mas no todas las historias (un truco más) podrían clasificarse como ciencia ficción; también encontramos terror, fantasía, lo fantástico como tal y ese humor negro que provoca sonrisas chuecas a pesar de la catástrofe.

La nave eterna es un libro que chorrea imaginación en cada una de sus páginas; un libro que bien pudiera servir como catálogo de todo lo que puede abarcar lo fantástico (y que, sin duda, le provocaría una jaqueca al recién finado Todorov).

Efraím Blanco

A diferencia de otros magos, Efraím no es egoísta: nos enseña el truco de cada uno de sus actos a través de epígrafes que, en lugar de relegarlos a la orilla de la página con una letra anti-miopes, los coloca a manera de subtítulos: no esconde sus influencias, está orgulloso de ellas. Y en estas influencias desfilan no sólo escritores, también músicos y personajes sui generis: Douglas Adams, Curtis Mayfield, Joe Hill, Amparo Dávila, gene Simmons, Borges, Bradbury (por supuesto), Keret (un autor que aparece constantemente), Eliana Elbala, Weir, Chimal, el Gabo, Bowie, Brian Quinlan, Sara Teasdale, Roger Waters, Waits, The Eagles, Elton John y Maussán (sí, ese Maussán), entre otros.

Así pues, los invito a abordar esta nave que, de primera instancia, luce como un inofensivo barquito de papel (como el que utilizó Pennywise para engañar a Derry), pero que por dentro es tan grande y real como nuestro planeta, haciéndonos dudar si realmente no vivimos en esa nave eterna.

Por si fuera poco, Efraím también publicó este año Criaturas inofensivas en el Fondo Editorial del Estado de Morelos (2017), en su colección infantil y juvenil TLATZOPALLE. En este caso se trata de minificciones terriblemente ilustradas por Guro (Eduardo Santaella), otro gran amigo de Penumbria. Además de la decena de criaturas (no tan) inofensivas que te atacan en cada página, las historias fueron traducidas el náhuatl por Victorino Torres, potenciando su importancia y volviéndolo de colección.

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Si quieres saber más sobre Efraím Blanco, puedes echarle un tentáculo a su editorial Lengua de Diablo.

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Y aquí puedes ver la obra de Guro.

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Acá las Letras.

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FEDEM

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Miguel Antonio Lupián Soto

Ex alumno de la Universidad de Miskatonic, feligrés de la iglesia Cthulhiana y devoto de San Lemmy.

mortinatos.blogspot.mx

@mortinatos

 

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