POLÍTICA Y LIBERTAD

III

Emiliano González

Primera parte

Segunda parte

 

Pero volvamos al tema del cambio social. En Cuba, ese cambio trae consigo una edad de oro para todas las edades: hay un realismo socialista que abarca incluso al público infantil (que en Navidad arma rompecabezas con héroes revolucionarios), una fantasía que también es para niños (re-ediciones de Alicia de Carroll y de cuentos de Grimm), una ciencia-ficción que incluye juguetes rusos, un barroco para jóvenes y adultos que proviene del realismo mágico y, finalmente, un pseudo-barroco inmoralista basado en Gide, en que se ve deformado el mundo poético de la revista Orígenes. El bautizo de la muñeca y la quema del muñeco, rituales infantiles cubanos, luego se vuelven el agua y el fuego de la ninfa oscura, Alanna, de “El libro verde” de Machen, en que aparecen “dôls” (muñecos) en una historia de horror y amor para jóvenes y adultos, inspirada por El bosque más allá del mundo (1894) del materialista dialéctico Morris. Durante el triunfo de la revolución cubana, los interesados buscan en el pasado ejemplos de literatura revolucionaria y los encuentran: Carpentier, Martí y otros autores cubanos basados en los románticos y en los barrocos del siglo de oro.

Aunque el arte libre es característico de la democracia –como lo demuestra Las bacantes de Eurípides, tragicomedia que recupera la autenticidad del ritual dionisiaco– , el gobierno no determina la libertad de los artistas: en los Estados Unidos, el movimiento subterráneo existe en la segunda mitad de los años sesenta, a pesar de los gobiernos reaccionarios. Lo amoroso y lo bélico se ven contrastados, llevándonos al escudo de Aquiles.

El barrio llamado hippie no es lo mismo que el barrio chino, judío o negro: es inclusivo, no exclusivo, y es efímero –como la juventud–, no permanente. Sin embargo, su mensaje sí es permanente. Gracias a ese mensaje, de oráculos y sibilas, han surgido en todo el planeta miembros dispersos del movimiento del barrio, evidentes y creativos, que unen razas humanas y extienden una ideología de paz y amor. Gracias a ellos, el movimiento sigue vivo. La palabra hippie, aunque muy conocida, no es la más apropiada: son mejores las palabras “psiquedélico” o “subterráneo”. La libertad –aptitud para tomar decisiones considerando a los demás– es esencial para el movimiento. En la actualidad, el movimiento previsionista o premonitorista en México es pacífico y amoroso y toma en cuenta la capacidad intuitiva de los autores literarios y científicos.

El movimiento subterráneo, muy personal, desde la época del barrio se ha visto acompañado por una tendencia opuesta y enemiga, compuesta por sociales fríos y anti-sociales cálidos. La presencia del grupo musical revolucionario Jefferson Airplane en el concierto de Altamont nos recuerda el libro de Bruce Marshall, Conejo blanco (1959), en cuya portada podemos ver a unos nazis torturando a un hombre. La imagen nos lleva a la relación que hay entre el crimen y la psicología reaccionaria, en que los temas de Carroll o Baudelaire son considerados locos y se ven humillados.

A pesar de todas las desgracias, el movimiento subterráneo ha seguido existiendo. Aparte de propiciar amores personales, particulares, ha propiciado amores colectivos, generales, para aumentar el calor humano que mucha gente necesita.

En Rusia, durante la época socialista, el grupo clandestino P.P.P. (partido popular pornográfico) es satírico y debido a eso su pornografía resulta terapéutica. La historieta erótica Octobriana, promovida por el grupo, es fina y anti-solemne. El P.P.P. repudia la corrupción política.

Semejante a Super-niña y a Maravilla, Octobriana es una amazona con poderes extraordinarios. Como Vampirella y Barbarella, Octobriana es hermosa y constituye la máxima creación del P.P.P., grupo que en su época hace lo posible por abordar el tema pornográfico desde el punto de vista del erotismo y el humor, como el autor polaco Gombrowicz. Hay muchos aciertos del P.P.P. y algunos errores. Los principales errores son éstos: el aspecto de sociedad secreta no puede ayudar a un grupo cultural expresivo. Tampoco un morboso sustituto de libertad, en que hay en el fondo un sentimiento de culpa. Finalmente, algunos libros malos leídos por el grupo, sin distancia crítica, no ayudan tampoco. La mejor idea es Octobriana. La historieta es ante todo artística, psicológica e intuitiva. Pero tiene aspectos políticos también. El anhelo de libertad siempre es bueno. Octobriana llega a criticar el consumismo occidental y propone algo de arte pop ruso. Se propone desolemnizar ambientes en apariencia objetivos que en realidad ocultan una subjetividad religiosa y dogmática. Ella comete sacrilegios en estos ambientes y se opone a la falsedad, a la corrupción política.

El historiador y el político deben tomar en cuenta la sexualidad humana. Como la sexualidad aberrante ha determinado pésimos hechos históricos (Tiberio, Nerón, Heliogábalo, la Inquisición, los nazis), es necesaria la sexualización sana de la política para que intervenga en ella la parte personal –calidez humana– y no sólo la social de la gente. La sociedad, si es fría, determina fenómenos tan malos como el fraude electoral.

El fraude electoral puede existir, pero también puede existir el descuido o la estupidez de las masas votantes. El fraude electoral como causa del gobierno insatisfactorio o maligno es un recurso ya demasiado trillado. El descuido es la principal causa del mal voto, aunque la estupidez también juega cierto papel, y así lo demuestra el voto a favor del partido obrero nacional-socialista en los años treinta. Descuido y estupidez se basan, en este último caso, en la información recibida. En su introducción a Gitanjali, del poeta nacionalista Tagore, Yeats observa que en el pensamiento de los hermanos Tagore hay “un sentido de la belleza visible como si apoyaran la doctrina de Nietzsche de que no debemos creer en la belleza moral o intelectual que no se imprime, tarde o temprano, sobre las cosas visibles”. Al unir al nacionalista con el nietzscheano, sin encontrar nada malo en tal unión, Yeats está influido por la Golden Dawn e influye mal sobre algunos votantes alemanes, que relacionan a Nietzsche con la actitud liberadora de Tagore, y por ende votan por un partido que une nacionalismo y nietzscheanismo y que asegura ser socialista, de un nuevo tipo de socialismo en que el proletario es el ario y el burgués es el judío.

Kermode en su libro Imagen romántica (1957) señala que “los orígenes del vorticismo no serán comprendidos hasta que la relación entre Pound y Yeats sea mejor conocida”. Kermode menciona el futurismo italiano, pero no dice que el vorticismo es la versión inglesa de éste.

El nacionalismo irlandés ha tenido un aspecto antisemita, como muestra Joyce en Ulises. El crítico Conor Cruise O’Brien observa, en su ensayo “Pasión y canallada” (1965) que “los escritores de la post-guerra, tocando con vergüenza el tema de las opiniones pro-fascistas de Yeats, han tendido a tratarlas como una curiosa aberración de un poeta idealista pero mal informado. De hecho tales opiniones eran bastante usuales entre la clase media protestante de Irlanda, clase a la que pertenecía Yeats… en los años veinte y treinta”. Otros críticos aseguran que Yeats no estaba atraído realmente por el fascismo, sino por “cierta aristocracia idealizada de tipo dieciochesco”. Sea cual sea la verdad el hecho es que Yeats llevaba al extremo la doble personalidad de Aristóteles, democrático en su poética y aristocrático en su política. La incomprensión burguesa de los obreros ante las palabras revolucionarias de Yeats, unida al irracionalismo de la Golden Dawn, provocan esta doble personalidad. Ya desde la Revolución Francesa, la culpa por el derramamiento de sangre, la certeza de haber llegado por la violencia al poder, provoca en el revolucionario una culpa semejante a la del anti-social, y una doble personalidad. El transformador se sabe defensivo pero se siente agresivo cuando recuerda. De ahí que las medidas socialistas pacíficas dentro de la democracia sean en la actualidad atractivas y encomiables.

Cuando Yeats supone que Blake se adelanta a Nietzsche confunde al autor real con el autor imaginario, y cree que los Proverbios Infernales en que Blake hace hablar a Satanás (como Goethe hace hablar a Mefistófeles) traslucen la filosofía de Blake. Y cuando Yeats en su Diario (3 de febrero de 1909) señala que Nietzsche imagina al Superhombre en la infancia, “feliz e irreflexivo”, cree que Nietzsche es inocente, pero olvida al perverso polimorfo, al niño Maupassant, que al confundir a la leche con la sangre, llega a concebir, en la edad adulta y en plena locura, al Horla: un ser superior al hombre. ¿Qué confusión similar lleva a Nietzsche a concebir al Superhombre?… Es buena para Blake la personalidad “feliz e irreflexiva”, pero con el objeto de evitar el predominio de idea sobre imagen, de mente sobre cuerpo, no con el objeto de proponer al Superhombre.

W. B. Yeats

Ante los escritos de Yeats podemos decir que la irrealidad poética es preferible al irracionalismo político. En la penumbra celta, el arte poético revolucionario es el verdadero camino y la política el derrotero de la muerte, una ilusión engañosa.

El arte poético de Yeats es en parte trágico. Si examinamos la antigua tragedia en la Poética aristotélica y recordamos lo que sobra y lo que falta (elementos del mal en la filosofía de Aristóteles), podemos decir que la cobardía es exceso de terror y la temeridad es defecto de terror. El exceso de piedad es cursilería y el defecto de piedad es crueldad. El capítulo V del Evangelio según San Mateo incluye actitudes, antes cristianas, que la muerte de Cristo ha vuelto caducas, y provoca la ingratitud, pues es elogiado quien desprecia al que le ama y aprecia al que le odia, y también es elogiado quien ofrece al golpeador la otra mejilla. Podemos decir que en nuestros días el amor por el enemigo provoca la doble personalidad. No es igual que el amor por el prójimo. El pacífico no es igual que el pacifista, ya que éste tiene un sentido político y se deja golpear. En cambio, el pacífico es meramente defensivo y, en vez de tener temeridad o cobardía, tiene instinto de conservación. La valentía es sólo el conocimiento de una experiencia segura o digna de confianza que los ignorantes consideran riesgosa. La valentía no es riesgo, pues éste implica torpeza e imprudencia.

San Mateo

San Mateo afirma que no hay mérito alguno en amar a los que nos aman o en saludar sólo a los hermanos, ya que lo mismo hacen los publicanos al cobrar impuestos. Pero mostrar gratitud no es lo mismo que portarse como un arrendador. San Mateo desea que los humanos sean perfectos como Dios, creyendo que la perfección es una realidad y no un mero estímulo para mejorar al humano.

Seguramente antes de la muerte de Cristo estos consejos a favor del enemigo todavía funcionaban, dada la calidad humana de los enemigos. A partir de la muerte de Cristo, tal calidad humana desaparece y los consejos ya no tienen sentido. Amar a Poncio Pilatos, a Tiberio… ¿no es lo mismo que ofrecer flores a los soldados?… Yo no apoyo tal actitud, pues funciona sólo en el mundo irreal y simbólico del arte, no en el de la realidad.

Al acercarse al riesgo, la actitud implica una deformación involuntaria del escudo de Aquiles, en que el amor es contrastado con la guerra. Homero nos muestra que Aquiles es el primero que deforma su propio escudo.

Amar al enemigo externo y físico puede ser el primer paso para luego amar al enemigo interno y mental (siempre disfrazado de amigo) que puede conducir al suicidio.

José Martí en realidad prepara su propia muerte al cultivar una rosa para su enemigo.

José Martí

 

Continuará…

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Imagen de cabecera: “Octabriana”, por Paul Sizer.

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Emiliano González

Autor de Miedo en castellano (1973), Los sueños de la bella durmiente (1978, ganador del premio Xavier Villaurrutia), La inocencia hereditaria (1986), Almas visionarias (1987), La habitación secreta (1988), Casa de horror y de magia (1989), El libro de lo insólito (1989), Orquidáceas (1991), Neon City Blues (2000), Historia mágica de la literatura I(2007) y Ensayos (2009).

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