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EL FIEL JUAN

EL QUE RESUCITÓ CON LA SANGRE DE LOS HIJOS DEL REY

 

Roberto Carlos Garnica

 

La historia inicia con un rey moribundo que está preocupado por su hijo y le pide a su sirviente, el fiel Juan, que lo instruya. “No le abandonaré y serviré con fidelidad, aunque me cueste la vida” (Grimm, 2022, p. 92), le responde éste. El nuevo rey recorre el castillo y, a pesar de cierta prohibición, descubre el retrato de una princesa de la que se enamora al instante. Éste le pide ayuda al fiel sirviente y la raptan con engaños. La princesa acepta casarse con el rey, pero antes deben superarse tres obstáculos. Para lograrlo, el fiel Juan revela información que debía callar y, por ello, se convierte en piedra. El rey lo lamenta y, para resucitar a su sirviente, decapita a sus hijos y unta con su sangre la estatua. Al final, les vuelven a colocar la cabeza a los niños y reviven como si no hubiera pasado nada.

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Este cuento de hadas presenta, por supuesto, elementos fantásticos. En él encontramos, por ejemplo, una pintura tan bella que provoca que el rey se desmaye y, por supuesto, la princesa retratada es todavía más hermosa; cuervos que hablan o, por lo menos, un sirviente que los entiende; caballos que aparecen de pronto y que, al montarse, levantan el vuelo; personas que se transforman en piedra, estatuas parlantes y niños que resucitan.

La historia cuenta, además, con un happy ending: “a partir de ese momento, vivieron juntos y felices hasta el final de su vida” (Grimm, 2022, p. 103). Pero también posee rasgos turbios y sangrientos que lo hacen complejo y memorable.

La muerte recorre toda la historia desde la primera escena: muere el viejo rey, muere el fiel Juan, mueren los hijos del nuevo rey. Incluso el discurso está plagado de referencias a la muerte. En varios momentos el fiel Juan asevera cosas como: “Salvaré a mi señor, aunque me vaya la vida en ello” (Grimm, 2022, p. 99). El nuevo rey se siente tan enamorado que promete: “Pondré mi vida en juego hasta que la consiga” (Grimm, 2022, p. 95). La princesa raptada exclama: “Me han engañado, estoy secuestrada y he caído en las manos de un comerciante. Preferiría morir” (Grimm, p. 97).

Los tres obstáculos que se presentan para que el nuevo rey y la princesa se casen, hacen alusión a la muerte:

1) Para evitar que el rey cabalgue un caballo encantado y éste se lo lleve volando hasta el cielo, el fiel Juan lo monta primero y lo asesina con una escopeta.

2) En la segunda prueba, el rey es tentado con una camisa de boda que parece “tejida con oro y plata, pero no es más que de azufre y brea. Cuando se la ponga, arderá hasta la médula de los huesos” (Grimm, p. 98).

3) En el tercer evento, mientras la nueva reina baila en su fiesta de bodas “palideció y cayó como si estuviera muerta al suelo” (Grimm, p. 100).

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En el texto, se habla también de clasismo: la princesa se siente morir cuando cree que quien la secuestró es un comerciante, pero cuando el muchacho le explica que en realidad es un rey “se consoló y su corazón sintió atracción hacia él, de tal manera que accedió de buen grado a convertirse en su esposa” (Grimm, p. 97); y se defiende la perniciosa tesis de que el amor todo lo justifica: “si te he raptado con astucia, ha sucedido a causa de mi gran amor” (Grimm, p. 97).

El culmen de lo turbio y lo cruento ocurre cuando el rey, que contará con el consentimiento de su esposa, les cercena la cabeza a sus propios hijos para untar con sangre la estatua del fiel Juan; entonces, el sirviente regresa a la vida y, para recompensar la fidelidad del rey, “cogió las cabezas de los niños, las colocó en su sitio, untó las heridas con su sangre, y con esto quedaron curados en el acto, saltaron y siguieron jugando, como si no les hubiera pasado nada” (Grimm, p. 102).

No es extraño que un texto escrito hace más de doscientos años y que posee raíces milenarias presente imágenes e ideas que hoy se consideran impropias para el público infantil: servilismo hasta la muerte, engaño, codicia, secuestro, desorden afectivo, clasismo, asesinato de animales, camisas que calcinan a quien se las pone, padres que decapitan a sus hijos, madres que consienten que los maten, estatuas embadurnadas con sangre. No lo justifico, pero tampoco creo que haya que sepultar aquellos relatos. Considero que vale la pena volver a las fuentes y reconocer que cuentos como “El fiel Juan” de los Grimm, a pesar de sus imágenes extremas, nos permite asomarnos al hondo pozo del misterio humano y, también, reconocer valores como la fidelidad y la gratitud.

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La vida de los cuentos, como el hombre que fue fiel hasta el extremo de la muerte, palpita como la sangre que resucita a los hombres.

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AQUÍ puedes leer «El fiel Juan».

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Referencias

Grimm, J. y Grimm, W. (2022), Cuentos completos 1, Alianza editorial.

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Roberto Carlos Garnica

Filósofo, antropólogo, historiador, escritor y narrador oral.

Pertenece al Gran Colisionador de Textos Especulativos.
Ha publicado relatos en Penumbria, Fanzine Delfos, Lengua de diablo y Letras Insomnes,

así como en las antologías En Mundos Nuevos y El laberinto de lo inhumano de Editorial Estigma.

Es columnista en Penumbria y en Colectivo Delfos. Aquí puedes leer su columna dedicada a Lovecraft.

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