EN EL FIN DEL MUNDO HAY MÁS QUE HIELO

Lord Crawen

 

Universos hemos atravesado gracias al sencillo acto de dar vuelta a una página. En la literatura fantástica y de ficción están inmersos sentimientos de suspenso, horror e incertidumbre. Muchos autores hacen posible dicho sentimiento por sus constantes viajes e investigaciones sobre la mentalidad y la psique humana.

¿Cuántos monstruos hemos conocido y confrontado junto al protagonista?

Seres que saltan de la oscuridad, sombras que nos persiguen, casas u objetos embrujados, seres que vuelven de la muerte en forma física o fantasmal, los terrores oníricos, universos paralelos contenidos en espacios trigonométricos o a través de búsquedas constantes del hombre por conocimiento.

Durante el confinamiento de este año fatídico confrontamos muchos de estos temores, incluyendo al más peligroso de todos: el ser humano mismo.

Mark Richard es un escritor estadounidense nacido en Louisiana, un lugar con extensos pantanos a su alrededor. El mito de “el hombre de la laguna o el pantano” influyó en la población. Aquel ser ataviado con la verde vorágine, hambriento de venganza y seres humanos, viene a nuestra mente al mencionar algo relacionado a los pantanos.

Richard no recrea el mito anterior, tampoco se enfrasca en el desarrollo literario típico de los Best Sellers norteamericanos: en los que el villano tiene una trama completa y al final los héroes saltan de la oscuridad para sorprenderlo, dejando un final alegre que satisface las necesidades de sustos breves al lector.

Mark Richard

Atmósfera pantanosa. El hombre en busca del famoso “sueño americano” se asienta en los lodazales, sin avance alguno. Pesquisas económicas y familiares. Richard expone la frialdad humana en todo su esplendor (carencias, barcazas olvidadas, sueños destruidos) para rematar con un final caótico. Cabe la posibilidad de que, al crecer en dicha región, no nos parezca extraño que algunos de sus relatos contengan vivencias durante su estancia en dicho lugar.

El hielo en el fin del mundo presenta una literatura real, cruda, con la sinfonía destructiva de sus personajes, siendo ellos quienes al final parecen no sentirse mal de crecer en dicho lugar; mas en nuestras mentes sabemos que las cosas no transcurren correctamente.

“Abandonados” nos recibe como una historia de dolor y crudeza. Al final de la misma no podrás ver el mundo de la misma manera. Narrado por un niño pequeño y escrito como si él lo estuviese contando, nos transporta directamente a cada uno de los sentimientos que el autor quiere transmitir.

De este cuento podríamos saltar fácilmente al titulado “Aquí estamos genial”, el cual expone, sin tabú alguno, las dificultades de una familia narradas igualmente por un pequeño niño; desde su perspectiva, las cosas parecen no estar mal, aunque nuestra mente nos dirá todo lo contrario.

“Niño pez”, otro cuento más desde el punto de vista de un niño, transmite la crudeza del trabajo infantil de una forma poco grata para el lector.

“En la cuerda” es también una historia de barcazas abandonadas, desde la visión de otro pequeño niño.

“El hielo en el fin del mundo”, “Genius”, “Su cuento favorito”, “Alegría al estilo de la huerta” y “La teoría del hombre” se basan en la antítesis adulta, las problemáticas de haber crecido de una forma sin hallar un hueco en los parámetros mundiales para poder encajar. Cada uno cuenta la historia de una desvencijada humanidad.

El libro cierra fuerte. Como he dicho, no es un libro al que se pueda encajar en literatura monstruosa, suspenso u horror; tendríamos que hacer un anaquel específico para él, en el que la realidad nos hará fruncir el entrecejo en distintas ocasiones.

“Banquete de la tierra, recompensa de la arcilla”… ¡Vaya título para cerrar el libro!  Lo alejo del resto por ser poético, único en su clase respecto a los demás, presentando el final de algún poblador en los pantanos del Bayou.

Mark Richard, con esta publicación, obtuvo el PEN/Hemingway Foundation Award en 1990. He escrito mucho sobre el libro, por si no creen en la temática, les obsequio las líneas iniciales del cuento “Banquete de la tierra, recompensa de la arcilla”:

Enterramos nuestros muertos en el músculo de nuestra ciudad, en la redondeada loma de arcilla que antaño fue una isla en un río que cesó de fluir. El resto del pueblo reposa en torno a su corazón, en el bajorrelieve de la llanura aluvial, entre terrenos de limo arenoso que cedió tiempo atrás el desgaste de las estaciones.

El hielo en el fin del mundo, publicado Dirty Works y traducido al español por Tomás Cobos, es un libro al cual debes remitir tu atención, seas o no amante del horror, el suspenso, lo innombrable o lo real y crudo.

Recuerden acudir a su librería preferida y adquirirlo. Una vez adentro, habrá otro libro que se adecúe a sus necesidades literarias, porque los libros nos escogen a nosotros…

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Jezreel Fuentes Franco (Lord Crawen) nació el 29 de Junio de 1986 en la Ciudad de México. Estudió Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica en el Instituto Politécnico Nacional. Su pasión por la literatura y la música lo lleva a formar parte del taller de creación literaria impartido por el profesor Julián Castruita Morán y Alejandro Arzate Galván. Participante de Concursos Interpolitécnicos de Lectura en Voz Alta, Declamación, Cuento y Poesía. En 2014 es finalista del Concurso Interpolitécnico de Declamación. Participó en 4 obras de teatro de improvisación, las cuales fueron presentadas en los auditorios de la Escuela Superior de Ingeniería Textil y en el Cecyt 15. Ha realizado ponencias en eventos de «Literatura del horror” en el auditorio del centro cultural Jaime Torres Bodet. Actualmente publica en El nahual errante y Sombra del aire, ambas revistas de corte virtual

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