DECAPITADOS, CEFALÓFOROS

Y OTRAS HISTORIAS

 

Uggla Horrorwitz

 

 

La decapitación como forma de muerte ha estado presente a lo largo la existencia del hombre. El desprendimiento de la cabeza del cuerpo ha despertado curiosidad, intriga y miedo. Muchas historias alrededor de este hecho han alimentado el imaginario colectivo de diferentes lugares y culturas. No hay que olvidar que la cabeza es considerada la voz del alma; de ella provienen los gestos, las miradas, el dolor y todas las evocaciones emocionales.

Encontramos historias sobre decapitaciones en los mitos egipcios: ahí está la historia de Osiris, cuya cabeza después de ser cercenada aparece en la ciudad de Abidos, donde se le erige un templo; en Egipto está Isis, la diosa que pierde la cabeza en manos de Horus y  cuyo hermano Thot, por medio de magia, le colocó otra cabeza: la de una vaca; en Grecia tenemos a Orfeo, de quien se dice que después de perder la cabeza y su lira, su cabeza flota por el río cantando; recordemos también la leyenda de Perseo cuando termina con Medusa; en La divina comedia, Bertram de Born es otro decapitado que va en calidad de “hombre lámpara” con su cabeza como si fuera un foco durante el invierno. Todos estos antecedentes han alimentado un conjunto de mitos, leyendas e historias que, además de fantásticas, resultan bastante macabras.

Dentro de la religión católica tenemos la famosa historia de Judith, que decapita a Holofernes tras estar borracho en su tienda; este relato bíblico fue representado en un sin fin de pinturas y esculturas.

“Judith decapita a Holofernes” (Caravaggio)

Está también el caso de Juan el bautista, quien fue decapitado por Herodes a petición de la princesa Salomé, entregándole la cabeza de éste en “charola de plata” (de ahí la frase popular). Fue quizás el primer “cristiano” en ser decapitado, comenzando un legado de santos conocidos como “Cefalóforos”: una categoría de santos cuya característica en común es que llevan en sus manos su propia cabeza y cuyas imágenes son bastante siniestras, sin dejar de lado que las historias a su alrededor tratan sobre milagros, como: seguir hablando con su cabeza en sus manos, caminar sin cabeza, correr o que la cabeza rezara ya desprendida del cuerpo.

“Salomé recibe la cabeza de Juan el bautista” (Luini)

Los hay desde los que pasan inadvertidos hasta los que son íconos de grandes iglesias, como San Dionisio en Notre Dame. También tenemos a San Afrodisio, un egipcio que murió siendo martirizado. O el curioso caso de San Felix y San Regula, un par de hermanos torturados y decapitados. Existen alrededor de 130 santos en esta categoría.

Hay una novela rusa de ciencia ficción, La cabeza del profesor Dowell (de Aleksandr R. Beliáiev), cuya trama se centra en mantener la cabeza de un ser humano con vida para después trasplantarla en otro ser humano. Es una historia macabra y, en su momento, inconcebible.

Basada en esta novela, se realizó en 1985 la película El legado del profesor Dowell.

Este tema parecía un hecho irrealizable hasta que la realidad nos alcanzó. Hoy en día podemos echarle un ojo al trabajo del neurocirujano italiano Sergio Canavero, que ya propone los trasplantes de cabeza como una realidad.

Sergio Canavero

Uno de los relatos más populares de decapitados es, quizás, el de Washington Irving: “La leyenda de Sleepy Hollow” habla sobre un soldado estadounidense que, en una batalla en la guerra civil de USA, pierde su cabeza tras ser destruida por la bala de un cañón. El espíritu de éste regresa el Día de todos los santos, buscando su cabeza.

“The Legend of Sleepy Hollow” (Diamond)

Curiosamente existe otra novela titulada El jinete sin cabeza, escrita por el irlandés Thomas Mayne Reid, que habla sobre un criminal que es decapitado y su cuerpo es abandonado sobre un caballo que cabalga por Texas. Los relatos de Reid están ambientados en Texas y tienen como escenario la guerra entre USA y México. Sin embargo, siendo de origen Irlandés, no sería de extrañar que la inspiración viniera de personajes como el Gan Ceann, que vaga sin cabeza aterrorizando a los habitantes de los bosques, o de Dullahan, otro jinete que vaga por las noches con su cabeza bajo el brazo.

La figura del jinete sin cabeza es un elemento recurrente en el folklore de varios países. Se dice que los hermanos Grimm ya mencionaban a un jinete sin cabeza que se le aparecía a los criminales para matarlos. Hablando de los mismos Grimm, la presencia de decapitados está presente en varios de sus relatos: “El enebro”, “Queridísimo Rolando” y “El hábil cazador”.

En la literatura oriental (Japón-China) podemos ubicar el relato “Diplomacia” de Lafcadio Hearn, que se inspira en una creencia acuñada en oriente sobre los fantasmas de los decapitados: se creía que tras su muerte regresaban para vengarse de sus ejecutores y del verdugo. La historia se centra en engañar al ejecutado para evitar que su fantasma regrese buscando venganza.

Otro relato que retoma el tema es “El hombre que se le cayó la cabeza” de Ryunosuke Akutawaga, cuya historia habla de un soldado que es decapitado en una batalla; se recupera y vive muchos años una vida normal hasta que un día, en una riña, su vieja herida se abre y su cabeza se cae.

Este relato se inspiró en otro relato chino llamado “La broma fatal”, que aparece en la antología Strange Tales from a Chinese Studio, compilada por el autor Pum Songling. La trama de este relato habla de un profesor que en un asalto es decapitado; se recupera y años después, en una sobremesa con un amigo, tras hacerle una broma, tiene un ataque de risa que provoca que su cabeza salga volando de su cuello.

En Francia se implementó el uso de la guillotina para llevar a cabo las decapitaciones. Propuesta por Joseph Ignace Guillotin, que si bien no fue el inventor (ya había antecedentes de artefactos muy parecidos), sí fue su principal precursor. Su uso pretendía evitar el sufrimiento durante las ejecuciones. Aunque al principio fue un privilegio sólo para los condenados que pertenecían a la aristocracia, cuando se normalizo su uso surgió otro mito: ¿podría haber conciencia o vida después de ser guillotinado?

El autor francés Villiers de l’isle Adam se adentró en esa cuestión con su relato “El secreto del cadalso”, donde se le propone a un ejecutado que, tras cortar su cabeza, se le harán unas preguntas y deberá cerrar los ojos en caso de que aún sea capaz de oírlas.

Octave Beliard (un autor francés de quien hay muy poca información) retoma el tema y lo lleva al extremo en su relato “Decapitado vivo”, donde, tras la decapitación, trasplanta la cabeza a otro ser vivo con el fin de interrogarlo acerca de su nuevas emociones. La historia del bicéfalo atrapa debido a su particular tópico.

Otro autor que retoma el tema y lo aborda con maestría es el alemán Karl Hans Strobl. En su relato “La cabeza” nos cuenta una historia fantástica y macabra: después de una ejecución, la cabeza (que es el narrador) sufrirá una transgresión corpórea, pudiendo ver y sentir emociones y recuerdos de un cuerpo ajeno. Un relato escalofriante muy bien contado.

No podemos dejar pasar el personaje de la reina de corazones creado por Lewis Caroll en Alicia en el país de las maravillas, cuya fascinación por cortar cabezas es evidente.

Lovecraft, en su relato “La exhumación”, nos cuenta la historia de un hombre con lepra que es sometido a un experimento maquiavélico: un hombre al que le cambian el cuerpo y encuentra su propio cadáver decapitado.

Ramsey Campbell, en  “Las minas de Yuggoth”, habla de que el hombre ha conseguido la inmortalidad trasplantando cerebros de inmortales cada 35 años usando un contenedor hecho con un metal que sólo existe en Yuggoth. Este relato pertenece a los famosos mitos de Cthulhu.

Gertrude Bacon retoma el mito de la medusa en su relato “La cabeza de la Gorgona”, historia que es contada por un capitán viejo lobo de mar que ha visto demasiadas cosas en sus viajes.

El tema de la decapitación, sin duda, es un tópico recurrente por todo aquello que representa: lo fantástico, lo macabro y lo monstruoso. Pero, sobre todo, por el miedo y la intriga que despierta especular sobre qué hay más allá de lo que hemos concebido como propio.

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Uggla Horrorwitz

Lector compulsivo de terror y fantasía. A veces escribe sobre las pesadillas que aún no ha tenido,

pero que tanto le gustaría que lo aterraran.

https://traeum-suess.blogspot.mx/

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