DISENCHANTED

(Simon Spurrier & German Erramouspe, Avatar Press, 2013)

Pok Manero

 

Los Comicólogos, nuestro proyecto hermano especializado en el noveno arte, propusieron un reto de lectura para este 2018. El reto con nivel de dificultad medio invita a su audiencia a leer comics de al menos tres números de extensión (o un trade paperback recopilatorio) para cubrir doce distintas categorías que van desde leer comics de fantasía épica, horror y ciencia ficción, hasta comics de romance, comedia o autobiográficos. Si tienen dudas de la dinámica, diríjanse a sus redes sociales (Facebook: Los Comicólogos, Twitter: @LosComicologos, #RetoComicologo) para consultar la convocatoria. Como parte de dicho reto, he decidido reactivar El Protocolo Pok para compartirles reseñas de mis lecturas.

La categoría “Haciendo nuevos amigos” consiste en leer un comic de algún escritor del cual nunca hayamos leído nunca nada. En ocasiones puede ser difícil saberlo ya que, sobre todo al tratarse de comics de superhéroes, uno puede leer algún comic sin reparar o memorizar quién es el autor. Mi recomendación para estos casos es buscar en la Comic Book Database (www.comicbookdb.com) u otras páginas similares, donde se enlista la totalidad, o al menos la mayoría, de los trabajos de cada escritor, dibujante, entintador, portadista, rotulador, etc. De este modo, pueden asegurarse de que en efecto nunca han leído a tal o cual autor en particular que pensaban incluir en esta categoría. Yo elegí a Simon Spurrier, quien a pesar de haber colaborado en algunos títulos de los X-Men, lo hizo después de que yo dejé de leer dicha saga y, por ende, nunca lo había leído. Para cubrir esta categoría del reto (nivel medio), decidí leer un comic suyo que desde hace tiempo me había llamado la atención: Disenchanted.

La historia presentada en este comic es una bastante común y que hemos visto en varias ocasiones: una familia de campesinos, buscando una mejor vida en la ciudad, deciden mudarse y comenzar un nuevo episodio. Esto es particularmente necesario para ellos dada la reciente perdida de la madre y esposa, quien, aparentemente, murió hace poco. Pero, como es de esperarse, esta familia en desgracia termina residiendo en los barrios bajos, sumidos en la miseria absoluta. Lo que hace distinta a Disenchated de las miles de historias similares es que, aquí, el lugar de los campesinos lo ocupan hadas.

Simon Spurrier

Algo interesante es que en español tenemos básicamente dos palabras para referirnos a hadas y duendes, mientras que en la cultura sajona existen faeries, piskies, brownies, kobolds, leprechaus, boggarts, goblins, hobgoblins, pixies, trixies, etcétera. Aprovechando esta amplia diversidad de especies, Disenchanted nos las presenta como distintas clases sociales dentro del entorno urbano. Vermintown, su nuevo lugar de residencia, es una estación de metro abandonada por los humanos. Más bien fue construida para hacer una ampliación a una de las líneas de transporte subterráneo, pero la “gente pequeña” usó su magia para hacer que los hombres la olvidaran. Es así que construyeron su metrópolis, usando cajas de cereal, cartones de leche, latas y botellas como edificios, recolectando la basura generada por los seres humanos para darle un nuevo propósito.

Posiblemente hayan visto en Netflix la pelicula Bright, que se estrenó a fines del año pasado, dirigida por David Ayer. Bueno, pues podría decirse que Disenchanted es Bright bien hecho. La cinta mencionada es una burda alegoría en la que los elfos son los ricos, los orcos representan a los negros y los humanos son, bueno, ellos mismos. Con esto intentaron hacer una crítica a la desigualdad social y al racismo, presentando un mensaje demasiado directo y a la cara, lleno de errores e inconsistencias. Disenchanted, en cambio, plantea su mundo de una manera meticulosa y con un escrutinio que no deja ningún aspecto sin considerar. Los personajes se debaten entre conservar sus tradiciones (esas cosas que se dice que hacen las hadas, como agriar la leche, trenzar el cabello de los humanos mientras duermen y robar sus dientes, entre otras curiosidades) o abandonarlas por completo y aceptar la drástica modernidad a la que enfrentan día a día. Desde la arquitectura conformada por desechos hasta los distintos ciclos vitales de cada criatura (con tablas que describen cuántos ciclos experimenta cada especie y comparándolas con los días y horas que manejamos nosotros), Simon Spurrier crea un mundo rico y complejo que a su vez sirve como reflejo de nuestra sociedad actual. Incluso crea una forma de hablar autóctona para la gente pequeña, considerando slang y distintos tipos de vocabulario y enunciación para cada especie diferente.

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A partir de este momento entraré en detalle sobre algunas cosas que transcurren en este primer volumen, así que si sienten que este comic les llama la atención y desean evitar todo tipo de spoiler, les recomiendo saltarse hasta el último párrafo para finalizar la reseña. Si ya han leído el comic o no les molesta que les revele lo que ocurre en él, continúen leyendo. Al inicio se hace referencia al suceso de Cottingley, en el cual una niña supuestamente fotografió a un grupo de hadas jugando alegremente (este suceso fue real, aunque obviamente se trató de un fotomontaje). Es importante pues muestra el espíritu rebelde de Tibitha, una de esas hadas, quien ahora es una anciana y es la matriarca de la familia central a la historia así como la más sabia de la comunidad y, por ende, la encargada de comunicar a los jóvenes las tradiciones de la gente pequeña, siendo una de las más importantes el no ser vistos nunca por el hombre. El peso de esta responsabilidad la lleva a perderse en una espiral descendiente de drogas, sexo y muerte.

Su hijo, Stote, tiene un empleo como recolector de desechos. Para poder comprar una enorme casa para su familia pidió un préstamo que no puede pagar. Poco a poco la ira acumulada en su interior se acumula, entre que uno de sus hijos no lo obedece, su madre no lo respeta y un vagabundo lo llama mentiroso al detectar la verdad sobre su esposa, que no murió sino que lo abandonó. Cuando su prestamista intenta cobrarle haciendo uso de golpeadores, Stote estalla y encuentra una nueva vocación como el nuevo golpeador de la clase alta.

La hermana de Stote, Sal, es parte del cuerpo de policía de Vermintown. Como parte de la lucha contra el narcotráfico, un compañero suyo que es principiante obtiene una pista que muestra que la droga proviene de la parte alta de la ciudad y no de los boggarts, como se hace creer al público. No obstante, en una redada, el principiante aprende que si sigue indagando por vías no oficiales su destino podrá ser incluso más terrible que el de los boggarts golpeados brutalmente por la autoridad. Sal no dice nada al respecto, pues está involucrada en un amorío con su capitán y no sabe qué pensar cuando descubre que tanto su madre como su hermano son infractores de la ley.

Por último, los hijos de Stote y nietos de Tibitha son Tael y Fig. El primero de ellos es el hijo ideal, aplicado en sus estudios, respetuoso de la tradición y obediente a las palabras de su padre, mas tras la muerte aparentemente accidental de su abuela queda sin rumbo. Pero el otro es todo lo contrario, la oveja negra que termina enamorándose de una pixie vendedora de droga y uniéndose a su pandilla callejera, quedando como esclavo del leprechaun Suhlie y convertido en un adicto más.

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Como se puede ver, Disenchanted es una obra bastante compleja e interesante. El primer volumen recopila los primeros veintidós números del webcomic, aunque me parece que todavía se puede encontrar en su totalidad de forma gratuita. Entonces, si son fans del folklore y los cuentos de hadas para adultos, no dejen de echarle un ojo a esta obra de Simon Spurrier, ya que definitivamente vale la pena, aunque debo decir que es bastante pesada.

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Adrián “Pok” Manero, tras años como lector asiduo, decidió que el siguiente paso en su manía consistía en elaborar sus propias ficciones. Se dedica compulsivamente a leer comics y libros y a ver películas, quisiera ser como los gatos y disfruta escribiendo sobre sí mismo en tercera persona.

@PokManero

 

 

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