LOS HERMOSOS SONIDOS DEL HORROR

Symphonic Holocaust (Morte Macabre, 1998)

 

Rodrigo Ayala

 

 

Son muchos los músicos de rock y metal que han rendido tributo a la parafernalia del cine o literatura de horror a través de su música, su estética y sus enfermas puestas en escena. Alice Cooper, Rob Zombie, Cradle of Filth, King Diamond, Misfits, The Cramps, Carach Angren, The Other y decenas y decenas más son algunos ejemplos de esta fascinante simbiosis entre las densas tinieblas del horror y la crudeza del rock en todas sus vertientes. Sin embargo, siempre existen joyas ocultas en el tiempo que por distintas razones han pasado inadvertidas de manera injusta.

Ejemplo de lo anterior es la banda sueca Morte Macabre, proyecto formado por músicos de las bandas Anekdoten y los extintos Landberk, ambas agrupaciones de rock progresivo. En 1998 Morte Macabre editó una obra titulada Symphonic Holocaust, un repaso a la esencia más hermosa y pura del cine de horror (haciendo especial énfasis en el producido en Italia, nación donde se han escrito algunas de las páginas más gloriosas de este género).

El disco abre con una maravilla sonora titulada “Apoteosi dei Mistero”una versión del tema de Fabio Frizzi para la banda sonora de la película de Lucio Fulci Paura nella città dei morti viventi (Miedo en la ciudad de los muertos vivientes) de 1980. Para quien el nombre de Lucio Fulci no les suene, solo hay que decir que es una de las grandes leyendas del cine de horror italiano.

“Threats Of Stark Reality” es un corte instrumental de profunda tenebrosidad que no hace más que relajarte y seguir transitando por un mar quieto, pero no por ello menos escabroso. La atmósfera del tema es rica en matices y crea una tensión exquisita a la vez que terrible.

El tercer corte es otro homenaje al cine de terror italiano: “Sequenza Ritmica e Tema”, también de Frizzi, para otra película del gran Lucio Fulci, en este caso la clásica L’aldilà (El más allá) de 1981.

Para este momento llega uno de los puntos más bellos y destacados de todo el disco: la hermosa voz de la cantante Yessica Lindkvist nos regala un cover de uno de los grandes temas que se recuerden en la historia del cine de terror: “Lullaby” del compositor polaco Krzysztof Komeda, perteneciente a la banda sonora del filme Rosemary’s Baby (La semilla del diablo) del enorme Roman Polanski.

Lo hecho por Morte Macabre para este tema es algo grande en todos los sentidos: la belleza que le imprimen a la canción es tan dulce como siniestra. Yessica Lindkvist nos regala una voz sublime que te aseguro no dejará de sonar en tu cabeza durante varias horas o días. Es un gran homenaje del tema original, pero que también cobra una identidad absolutamente particular.

Esta obra maestra continúa con el tema “Quiet Drops” de Goblin, una de las bandas más representativas del progresivo italiano, y perteneciente a Buio Omega (Demencia), película dirigida por Joe D’Amato en 1979. Goblin es una banda bien conocida para los amantes del cine de terror, pues se encargó de hacer la música para diversas cintas del maestro Dario Argento, como la mítica Suspiria o Profondo Rosso, uno de los mejores giallo de la historia.

Para este mismo tema hay que destacar el gran trabajo de guitarra de Reine Fiske, que se encarga de ejecutar la parte de piano de Claudio Simonetti en la pieza original (que no es cualquier cosa, hay que destacar). “Quiet Drops” es una canción de una melancolía y oscuridad apabullantes, pero lejos de bajar el ánimo más bien hace que dentro del alma resplandezca una luz muy especial.

Más de un lector de Penumbria y amante del cine más gore seguro conocerá uno de los títulos esenciales del horror mundial: Holocausto caníbal, de Ruggero Deodato, el primer found footage de la historia. Pues bien, Morte Macabre hace una revisión del tema que abre dicha película: “Opening Theme”, de Riz Ortolani. Se trata de un tema dulce que incluso ni siquiera parece de una cinta de horror. Y es que quizá Deodato lo haya hecho a propósito para despistar a su audiencia acerca de las escenas tan crudas que iban a componer su sangriento opus magnum.

El disco da un giro algo brusco para presentarnos un tema titulado “The photossesion”, perteneciente a una cinta porno checa de 1983 llamada Golden Girls, cuyo director Alan Vydra fue un especialista en cine erótico. Del creador del tema original, Elmer Glaskow, no se tienen muchas referencias, pero que creó un tema absolutamente bello, que me recuerda en ciertos pasajes a dos temas del mundo del heavy metal: «Planet Caravan” de Black Sabbath y “Euphoria” de W.A.S.P.

“Symphonic Holocaust” es el último tema del álbum y la única creación original de la banda para esta obra. El detalle a destacar es la lúgubre guitarra de Fiske, que se erige como el momento más grande de la canción.

Otro rasgo a rescatar es el uso del mellotron, ese instrumento tan recurrente en las cintas de terror de los 60 y 70, que aquí en el disco suena a lo largo de diversas canciones para darle esa macabra hermosura que hace de este desconocido disco algo tan especial.

Recomiendo escuchar Symphonic Holocaust con las luces apagadas en su totalidad, quizá con la luz de una vela alumbrando la estancia y una botella de tu vino predilecto al lado para disfrutar de este viaje sonoro de una belleza impresionante. Las tinieblas musicales pocas veces han sido tan profundamente bellas… y aterradoras.

 

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Rodrigo Ayala Cárdenas

Humano con el deseo de ser extraterrestre.

El rock, el heavy metal, los libros, el cine de horror, lo extraño, la noche, los bosques,

lo sobrenatural, el café y las carreras de larga distancia son sus amadas obsesiones.

Ilse es el amor de su vida.

 

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