TRILLIUM

(Jeff Lemire, DC/Vertigo, 2013-14)

Pok Manero

 

Los Comicólogos, nuestro proyecto hermano especializado en el noveno arte, propusieron un reto de lectura para este 2018. El reto con nivel de dificultad medio invita a su audiencia a leer comics de al menos tres números de extensión (o un trade paperback recopilatorio) para cubrir doce distintas categorías que van desde leer comics de fantasía épica, horror y ciencia ficción, hasta comics de romance, comedia o autobiográficos. Si tienen dudas de la dinámica, diríjanse a sus redes sociales (Facebook: Los Comicólogos, Twitter: @LosComicologos, #RetoComicologo) para consultar la convocatoria. Como parte de dicho reto, he decidido reactivar el Protocolo Pok para compartirles reseñas de mis lecturas.

Para cubrir la categoría Lágrimas y Risas, llamada así en honor a un antiguo comic mexicano, corresponde leer un comic ya sea de romance o de comedia. Se decidió poner estos géneros tan opuestos en la misma categoría porque, al parecer, al público se le dificultaba encontrar comics de amor. Pero como yo puedo pensar en al menos diez ejemplos aptos, decidí leer uno de romance y otro de comedia. Es así que por fin leí Trillium, del canadiense Jeff Lemire, para cubrir el primero de dichos géneros.

Es el año 3797 y la lingüista Nika Temsmith se encuentra en un planeta distante, tratando de establecer comunicación con los nativos. Busca que compartan con su equipo de investigadores una especie de flor llamada Trillium, la cual se encuentra en el interior de su ciudad sagrada, rodeando a una pirámide. Esta planta es la última esperanza de la humanidad para crear la cura a un virus inteligente que la ha perseguido a través del espacio sideral.

Es 1921 y William Pike, veterano de la Gran Guerra, guía a una expedición en Perú en busca del templo secreto de los Incas. Se rumora que en él se encuentra la cura a todo mal, pero Billy Pike sólo tiene la esperanza de que logre sanar los daños, tanto mentales como espirituales, que le ocasionó la guerra.

Ambos protagonistas se ven encaminados hacia las pirámides que prometen darles aquello que anhelan. No obstante, hallan mucho más de lo que esperaban al verse desplazados temporalmente y toparse el uno con el otro. Este encuentro fortuito e improbable desestabiliza las realidades de ambos y acelera lo que parece ser el fin del mundo. No obstante, Nika y William se obstinan en buscar estar juntos, pues sienten que ahora no pertenecen a ningún lugar que no sea al lado del otro.

Si bien la premisa tiene mucho más de Ciencia Ficción que de Romance, la historia central y el desenlace de la misma es, en esencia, una historia de amor. Una historia que nos muestra cómo podemos encontrar sentido a las cosas en alguien más, así como lograr la redención y el sanar viejas heridas, llenar vacíos emocionales y obtener el valor de luchar contra todo, incluso contra la realidad misma, para poder estar con la persona con la que en el fondo sentimos que debemos compartir nuestra existencia. Conforme avanza la historia conocemos el pasado de Nika, quien perdió a padre y madre como resultado del paso del mencionado virus inteligente, por lo cual su determinación a encontrar la cura tiene un carácter personal. William, por su parte, sufre de estrés post-traumático derivado de los horrores que enfrentó en el campo de batalla. Ni su hermano Clayton, ni su esposa Sylvia, logran ayudarlo a superar las pesadillas que experimenta aún estando despierto. Dos personas rotas, dos búsquedas infructuosas que amenazan con terminar con sus mundos como los conocen, de una forma u otra. Pero al encontrarse, descubren en su unión algo que transgrede el orden natural de las cosas pero que, sin embargo, se siente como algo que debería ser.

Lo que más distingue a esta miniserie es la diversidad de formatos utilizados. El primer número se dividió en dos mitades, cada una contando el inicio de la historia para cada protagonista, convergiendo en su encuentro al final del capítulo. Lo peculiar aquí es que, en su publicación original como número suelto, tuvo un formato “flip-book” que tiene dos portadas y al llegar a la mitad hay que dar la vuelta al comic para empezar a leerlo desde la portada posterior. Más adelante en la historia, los personajes intercambian de lugar en el tiempo del otro alterando las realidades por completo. Para reflejar esto, cada página del número en cuestión estaba dividida horizontalmente en dos: la mitad de arriba mostraba lo que pasaba con Nika en la Inglaterra de 1921 mientras que la otra parte, de cabeza, mostraba los acontecimientos vividos por William en el futuro. De nuevo, hay que leer primero la mitad de la historia (conformada por las partes superiores de cada página) y, al llegar al final, girar el comic para leer la siguiente parte, retrocediendo página por página. Ambas historias muestran paralelismos entre sí mientras avanzan, creando una simetría sin par. Otro aspecto genial de este comic es el diseño de una fuente para escribir los diálogos de los atabithianos, creando un abecedario alienígena para transcribir su dialecto. Es a la vez divertido y retador el descifrar las equivalencias de cada letra tomando como base las traducciones parciales que la tecnología de Nika nos proporciona, pudiendo leer así en su totalidad lo que estos seres azules intentan comunicar.

En lo personal, el aspecto emocional del comic no me resultó notable ya que no logré empatizar por completo con los personajes. No obstante, los experimentos estructurales y el reto de descifrar los diálogos extraterrestres fueron de gran interés para mí, haciendo de este un comic único en los múltiples géneros que aborda y ampliamente recomendable.

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Adrián “Pok” Manero, tras años como lector asiduo, decidió que el siguiente paso en su manía consistía en elaborar sus propias ficciones. Se dedica compulsivamente a leer comics y libros y a ver películas, quisiera ser como los gatos y disfruta escribiendo sobre sí mismo en tercera persona.

@PokManero

 

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