EL MIEDO A SABERSE DISTINTO

 

Concepción Figueroa

 

 

A estas alturas, los cuentos de Julio Cortázar son indispensables en el acervo cultural de cualquier lector. Sin embargo, hay dos que se distinguen al inicio de su carrera literaria, pues presagiaban la tendencia hacia lo social del género fantástico. Escritos hace más de cincuenta años, abordan una temática que en la modernidad sigue siendo base de mucha de la filosofía urbana: el miedo a morir por ser diferente.

“Once conejitos” de Cristina Pacheco.

En 1943 publicó “Bruja” y en 1951, “Carta a una señorita en París”; ambos con protagonistas capaces de crear algo de la nada y, por ello, temer hasta el punto de llegar al ostracismo.

En el primer caso, Paula es capaz de hacer aparecer a su antojo objetos simples como bombones o un anillo, pero su capacidad no se reduce a objetos inanimados, ya que al sentir la necesidad crea varios seres vivos:

“Pero después Paula quiso tener un hombre que la amara, y aunque vaciló largo tiempo entre recibir en su lecho a cualquiera de sus fieles pretendientes o crear un ser que cumpliera en todo sus románticas visiones de antaño, comprendió que no había alternativas y que le era forzoso decidirse por lo último”.

En el segundo, Cortázar crea un personaje igual de singular, pero en este caso no se trata de un hechicero sino de un hombre que vomita conejos:

“Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas.  (…) El conejito parece contento, es un conejito normal y perfecto, sólo que muy pequeño, pequeño como un conejillo de chocolate pero blanco y enteramente un conejito”.

“Carta a una señorita en París”, por Ainhoa Azumendi

Como ya se ha comentado en este espacio, la literatura fantástica, de terror e incluso de ciencia ficción suele conformarse de ideas, reflexiones o hechos que, soterrados, dan un matiz de profundidad a las historias, es decir: en lugar de hablar sobre el tema de manera directa se utiliza una construcción de esta naturaleza.

En los cuentos mencionados, Julio Cortázar presenta la angustia de sentirse distinto al otro, diferente de una manera extraña. En “Bruja”, Paula asegura que poseer esa naturaleza es amenazante para la sociedad, al grado que si se descubre su capacidad para crear cosas correría peligro su integridad física, por lo que se aísla en su pequeño pueblo natal; en “Carta a una señorita en París”, el protagonista teme tanto la irregularidad de su condición, presagio de una voracidad futura incapaz de ser escondida o controlada, que decide terminar con su vida, después de también haber pasado gran parte alejado de la sociedad.

Después de estas lecturas, tan cercanas en el tiempo una de otra, honestamente dudo que Cortázar construyera por casualidad el miedo a ser distinto a la usanza del thriller norteamericano, sobre todo a mediados del siglo pasado, donde no sólo dolía sino que incluso era peligroso ser diferente, mientras Estados Unidos probaba bombas atómicas, Franco dominaba España y Perón era reelegido presidente.

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Aquí puedes leer “Bruja”.

Aquí puedes leer “Carta a una señorita en París”.

Aquí puedes ver más ilustraciones de “Carta…”.

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Concepción Figueroa, mujer, literata y profe.

 

 

 

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