LOS CUENTOS MACABROS DE

WILLIAM WYMARK JACOBS

 

El Conde de Betancourt

 

“La pata de mono” es un relato que, hoy por hoy, es considerado como una pieza icónica dentro de la literatura de terror hasta el punto de ser convertido en una referencia casi obligada en una gran cantidad de programas televisivos y películas. ¿Cómo olvidar aquella parodia que Los Simpsons hicieron en su show o, en el caso del cine nacional, aquella que se hizo dentro de la película Espiritismo y que, aparentemente, combinaron con el argumento de La bestia de cinco dedos de William F. Harvey? Sin duda, puede que haya muchas más adaptaciones por ahí; sin embargo, como la reseña no trata sobre ellas, pasaré a tocar el punto que nos importa, ya que muy fácilmente podríamos desviarnos del tema.

Y de manera similar a como suele ocurrirles a los grandes autores que han escritos relatos legendarios, la obra de W. W. Jacobs no es para nada una excepción dentro de este concepto, debido a que los amantes de lo escabroso no suelen procurarla mucho, ya que la catalogan como humorística en lugar de terrorífica. Aun así, eso no significa que Jacobs no haya tratado de cultivar el género del terror como el buen londinense que era. Bien sabemos que durante esa época surgieron una cantidad asombrosa de personalidades similares. Por lo tanto, si desean conocer esos relatos espeluznantes del buen Jacobs, que bien podrían estar a la par con los de Ambrose Bierce o Edgar Allan Poe, les recomiendo que prosigan degustando de esta reseña, la cual promete entretenerlos como se merecen. En pocas palabras, les recomiendo que se queden a observar La pata de mono y otros cuentos macabros.

La pata de mono y otros cuentos macabros es un volumen que la editorial Valdemar lanzó para sus dos colecciones principales: el primero (y en el cual obviamente nos basaremos para hacer este análisis) pertenece a la colección Góticaimprimiéndose allá en el lejano año del 2000, libro que, hasta donde yo sé, no ha vuelto a estar en las estanterías de las librerías; y, por supuesto, tenemos aquel que pertenece al Club de Diógenes del año 2008, el cual es exactamente lo mismo aunque con la notable diferencia de que todavía se puede conseguir. El diseño de cubierta lleva por nombre “Esqueleto envuelto en un velo” y fue realizado por Xavier Mellery.  Personalmente es una de las ilustraciones que más me agradan de toda la colección, pues su evocación hacia el relato de “Las tres hermanas” es sublime.

Antes de introducirnos a los 18 cuentos que este ejemplar nos ofrece, el compilador deja para nosotros una pequeña introducción en donde se atreve a detallar la modesta vida de William Wymark Jacobs, exponiendo así una biografía que, al menos a mí, me hizo reflexionar sobre el hecho de que para escribir una obra maestra (como el cuento que da nombre a este volumen) no es necesario tener el oficio de las letras como profesión de cabecera; al contrario, Jacobs alternaba esta actividad con su empleo en una oficina de correos. Así pues, al contener una cantidad considerable de narraciones, únicamente me limitaré a decir a grandes rasgos de qué va cada una sin intentar adentrarme bastante en ellas. Quizá ciertas tramas merezcan un argumento un poco más desmenuzado; no obstante, como algunas comparten casi el mismo concepto, eso ayudará bastante a simplificar las cosas.

W. W. Jacobs

En primer lugar, y esto era bastante obvio, tenemos el relato “La pata de mono”, donde un matrimonio de ancianos que vive con su hijo (bastante engreído, por cierto) se hace con el enigmático talismán luego de que un amigo militar suyo regresase de cumplir una temporada de servicio en la India (recordemos que por aquellos días ese país era una colonia inglesa). Y al igual que en la mayoría de adaptaciones o parodias que se han hecho de este cuento, la familia ignora por completo las advertencias de su amigo a la hora de pedir un deseo, hecho que por supuesto los conducirá a la calamidad y el desastre. Reitero, quien haya visto la película de Espiritismo de antemano ya sabrá el final, pues digamos que es prácticamente el mismo.

 

“El pozo” resulta ser uno de esos cuentos de suspenso con tintes sobrenaturales inolvidables. Su ambiente, meramente victoriano con sus típicos edificios previstos de ornamentos, sus jardines olvidados que por instantes simulan ser selvas, mucha depresiva oscuridad y una soledad de ultratumba que les harán desear hasta la más ínfima compañía. Aquí, dos primos tienen una fuerte riña luego de que uno se negase darle dinero al otro; y tras varios intentos, incluso de chantaje por parte del antagonista, es que nuestro protagonista vive una tortura psicológica tras creer que la desgracia de su primo  se debe gracias a él. El final es uno de los mejores del libro: trágico hasta más no poder.

A continuación, en “Las tres hermanas” seremos transportados hasta una lúgubre escena en donde una mujer (obviamente una de las tres hermanas) está por abandonar el mundo de los mortales. Al haber una herencia de por medio, la más perversa intenta por todos los medios matar a la hermana más pequeña, quien fuese la heredera de toda la fortuna de la occisa, aun si eso significa rebajarse a disfrazarse como un fantasma para, literalmente, hacerla morir de un susto. El final es bastante predecible si se lee con atención todo el texto.

En “La casa deshabitada” un grupo de amigos lerdos hace la tontería de pasar una noche en una casa embrujada sin siquiera imaginarse que serán presas de eventos que rozan con lo surreal, lo fantasmagórico y hasta lo onírico una vez que indagan hasta en el rincón más siniestro. Mientras que en “Jerry Bundler” extraños acontecimientos (y quizás hasta bromas pesadas) transcurrirán en una cantina durante las vísperas decembrinas.

“Cuidando del prójimo”, “La interrupción”, “En la biblioteca” y, por supuesto mi favorito, “El capitán Rogers” son cuentos de mero suspenso, donde en el primero un asesino caerá en una súbita desesperación por ocultar la fechoría de su crimen al igual que en el cuento “En la biblioteca”, salvo que en este sabremos que a raíz de un duelo de espadas entre dos comerciantes es por lo que surge todo el conflicto. Después, en “La interrupción” conoceremos los crueles chantajes que una criada le hace a su patrón luego de que éste asesinara a su esposa para librarse de la monotonía del matrimonio. Sinceramente es un cuento con el que me mantuve bastante expectante ante los hechos que surgirían después, aunque no tanto como el de “El capitán Rogers”, donde un pirata va hasta la posada de su ahora reformado oficial al mando, quien desea llevar una vida de paz y tranquilidad. Empero, similar al cuento anterior, el capitán tiene que subyugarse ante los designios de su antiguo amigo debido a que el muy bribón lo amenaza con ir hasta el rey con la finalidad de desvelarle su identidad. La diferencia entre ambos cuentos recae en sus respectivos finales, donde en uno de los dos el agredido logra zafarse de la tiranía de su respectivo agresor (bastante bien e ingeniosa, diría yo), mientras que en el otro no.

De aquí en adelante nos topamos con una selección de relatos de terror y suspenso ambientados en el mar (o que tienen cierta relación con ello), los cuales son “El barco desaparecido”, “Tres a la mesa”, “El sirviente del hombre moreno”, “Apareció por la borda”, “En vela”, “El Fantasma de Sam”, “En medio del océano”, “Tal para cual” y “El náufrago”.

Mis favoritos en toda esta selección fueron “El barco desaparecido” y “El sirviente del hombre moreno”, donde en el primero se nos relata la historia de un barco que se hace a la mar para luego perderse durante muchas décadas y regresar como si nada hubiese pasado. El único miembro de su tripulación que se atrevió a volver con vida posee la misma apariencia jovial que cuando zarpó, situación que, por supuesto, dota a la trama con cierto misticismo. Mientras que el en segundo, de nueva cuenta, volvemos a caer en el suspenso donde un marinero de dudosa procedencia le vende, por una cantidad exagerada, una preciosa gema a un buhonero judío, la cual es rastreada por un hombre misterioso que no dudará en asesinar a quien sea con tal de recuperar su tesoro. Si bien estos relatos marítimos no están a la altura de los de Hodgson (y creo que eso es pedir demasiado), hasta cierto punto me parecen correctos a pesar que se tornan un poco desabridos.

En definitiva, La pata de mono y otros cuentos macabros es un libro intenso en todos los aspectos. Algunos relatos pueden leerse de un tirón sin que sucumbamos al tedio, mientras que otros, bueno, son en cierta medida olvidables porque parecen repeticiones de otros. ¿Lo recomiendo? Sí, por supuesto, aunque creo que lo haría para los lectores intermedios y avanzados y no para alguien que apenas esté por iniciarse en el hábito de la lectura.

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AQUÍ puedes leer «La pata de mono».

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El Conde de Betancourt

En 2015 ganó un concurso de poesía religiosa que organizó una parroquia cercana a su hogar. En 2017 su cuento «En compañía de la muerte» apareció en el número 7 de la revista Vuelo de Cuervos y «Nocturna demacración» hizo lo propio el blog de la revista Fantastique para su especial de vampiros. «Rhythmus Mortis» aparecerá en la antología splatterpunk Gritos Suciosde Ediciones Vernacci. Sus reseñas las sube a YouTube.

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