NUESTRA DAMA OSCURA

Concepción Figueroa

 

Cuando leemos un cuento, sobre todo si es fantástico o de terror, encontramos que dentro de la historia existen aspectos indescifrables a primera vista, pero que nos causan un estremecimiento interno;  muchas veces los cuentos de esta naturaleza nos llevan a profundas reflexiones, ideas sorprendentes o a considerar puntos de vista distintos al nuestro.

El texto de esta naturaleza  suele ser  así de complejo e insospechado, y una de las autoras que mejor construye esta amalgama es Amparo Dávila. Ganadora del premio Xavier Villaurrutia en 1977, publicó cuatro libros de cuentos durante  su trayectoria, aunque cabe decir que sigue en este mundo y a sus noventa años participa activamente en el Concurso de cuento fantástico que lleva su nombre.

Amparo Dávila

Sus narraciones son una especie de construcción caleidoscópica en la que se entrelazan los fenómenos fantasmagóricos, los sentimientos inconscientes y la visión femenina del mundo. Mezclando estos tres ingredientes, Dávila nos presenta protagonistas que desarrollan,  a partir de algo que las incomoda, una extraña sensación que las persigue y en muchas ocasiones las lleva al borde de la locura o el asesinato.

En “El huésped” se narra la historia de una ama de casa, de vida tranquila, hasta que su marido lleva a su hogar a un huésped que la llena de terror y la convierte en asesina:

No pude reprimir un grito de horror, cuando lo vi por primera vez. Era lúgubre, siniestro. Con grandes ojos amarillentos, casi redondos y sin parpadeo, que parecían penetrar a través de las cosas y de las personas.

Otra narración extraordinaria es la de “La señorita Julia”.  Una secretaria entrada en años que enloquece tras el insomnio causado por el continuo escuchar ruidos de miles de ratas caminando a su alrededor:

La señorita Julia se sentía como una casa deshabitada y en ruinas […] Dejó entonces de preparar venenos y de inventar trampas para las ratas. Tenía la convicción de que aquellos animales la perseguirían hasta el último día de su vida.

En “El espejo” una anciana, a la que se cree senil, enferma y es llevada al hospital solo para presenciar, siempre a media noche, la terrible oscuridad del ser mediante el hueco en el que se convierte un espejo que muebla la habitación donde yace.

Amparo Dávila

Con una profunda humanidad, una maestría en disciplinas como la psicología, la metafísica y la filosofía, Dávila nos presenta la construcción de la locura; de cómo la insensibilidad, la violencia, la imposición, el encierro y el sentimiento de insatisfacción pueden llevar al ser humano a crear y convivir con demonios internos, que de tanto alimentar, terminan usurpando el espacio y el ser de sus propios creadores.

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AQUÍ puedes leer los cuentos.

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Recuerda que febrero es el mes de Amparo Dávila:

 

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Concepción Figueroa, mujer, literata y profe.

 

 

 

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