PURIFICACIÓN POR COMBUSTIÓN

José Luis Casillas Hernández

MÉXICO

 

 

Reporte del oficial médico John Álvarez del CDC a 1 junio de 2019

La zona cero fue la Ciudad de México. El sábado 11 de mayo comenzó una tendencia documentada en redes de la percepción de “olor a quemado”. Fue hasta el domingo por la noche que el gobierno envió un comunicado donde hacía notar la gran cantidad de incendios forestales en la zona conurbada y mostró cierta preocupación sobre los contaminantes. El lunes la ciudad amaneció con altos índices de partículas de menos de 2.5 micras, altamente dañinas para los seres vivos, además de que los incendios no provocados se multiplicaban. A pesar de esto, la autoridades hicieron recomendaciones laxas, que propiciaron que la región alcanzara índices históricos de contaminación. Fue hasta el jueves que el gobierno en turno suspendió ciertas actividades, pero el daño estaba hecho y afectaba a la población.

Los estudios demostraron que, en este caso, además del hollín, cenizas, diésel y metales pesados, en las partículas PM2.5 se encontró una espora nunca antes vista, pero con cierto parecido al hongo denominado Cordyceps. Se cree que la fuente fueron los distintos árboles consumidos en la (y alrededor de) la zona metropolitana. Lamentablemente, menos del 5% fue inmune a la parasitación de acuerdo al censo forestal rápido realizado recientemente.

Fue la última semana de mayo cuando el CDC fue alertado debido a los acontecimientos captados por los medios masivos de comunicación. En las imágenes y videos se observó a niños, adultos y viejos caminar de forma irregular en distintas direcciones. El Centro considera que para ese entonces la espora había tomado completo control de las funciones cerebrales y motrices del huésped. Este caminaba hasta tierra fértil y enterraba la mitad de su cuerpo. De acuerdo a los casos documentados, el proceso es relativamente veloz. A las doce horas de enterrarse, el cráneo era perforado por tejido vegetal con apariencia de ramas que rompía la piel de distintas zonas de la cabeza y por debajo de las uñas de los pies, tejido con aspecto de raíces acompañadas de “savia” se hacían presentes. Seis horas después el nuevo “árbol” estaba arraigado y comenzaba con procesos como la “fotosíntesis”.

Es recomendación de esta agencia emitir una alerta internacional de carácter urgente.

Escultura de Émeric Chantier

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José Luis Casillas Hernández

Ciudad de México, 35 años.

Químico de profesión y editor de libros educativos.

Me encanta viajar y escribir de la muerte, lo desconocido, lo increíble y lo inverosímil.

Twitter: @pepelo14

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