CINCO DATOS SOBRE

LOS SUEÑOS DE LA BELLA DURMIENTE

 

Miguel Lupián

 

Mientras continúo procesando la irreparable pérdida de Emiliano González, compartiré una serie de entradas con datos curiosos sobre su obra.

Arrancamos con el imprescindible Los sueños de la bella durmiente, que estrena reedición (Debolsillo, 2021).

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PREMIO XAVIER VILLAURRUTIA

El Premio Xavier Villaurrutia (“de escritores para escritores”) se fundó en 1955, a iniciativa del crítico literario Francisco Zendejas. Su propósito es “estimular, apoyar y difundir las letras mexicanas, así como la producción literaria de escritores trasterrados, tanto latinos como iberoamericanos, con la sola condición de que la obra premiada se haya editado en México”.

Los sueños de la bella durmiente ganó el premio, en la categoría de “Cuento”, en 1978. Ese mismo año ganaron Isabel Fraire en “Poesía” con Poemas en el regazo de la muerte, Ulalume González de León en “Ensayo” con El riesgo del placer y José Luis González en “Novela” con Balada de otro tiempo.

La mamá de Emiliano, Julieta Campos (1932-2007), lo ganó en 1974 con su novela Tiene los cabellos rojos y se llama Sabina.

Amparo Dávila lo ganó en 1977 con Árboles petrificados y en 1979 lo ganó Inés Arredondo con Río subterráneo. Ambas en la categoría de “Cuento”.

Cuando a Emiliano le otorgaron el premio, recibió un cartel con la silueta de Xavier Villaurrutia (que le hizo recordar a la que Virgil Finlay hizo de Lovecraft) con el siguiente mensaje:

“En este libro, la nostalgia de la muerte se ve insinuada en varias ocasiones, y perversiones muy raras (vampirismo, necrofilia) se juntan con perversiones más comunes (incesto, homosexualismo). Nuestra Señora de los Dolores, personaje de Swinburne, le coloca flores al poeta difunto Calabrés, personaje de Antonio de Hoyos y Emiliano González”.

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TÍTULO

En su ensayo “La primera araña”, Emiliano nos comparte que la figura de la araña en la iglesia española que Stoker imaginó en Drácula lo hizo pensar en el hecho de que las palabras “araña” y “España” terminan igual en español y comienzan igual en inglés: “spider” y “Spain”, y que este hecho lo hizo alguna vez imaginar el título Spiders and Splendours (Arañas y esplendores) para un libro, pero que finalmente lo tituló Los sueños de la bella durmiente.

Este título lo recuperó de un fragmento de La vida de los doce Césares (121 d.C.) de Suetonio, que originalmente encontró en “Los crímenes de la calle Morgue” de Poe pero que estaba atribuído a Sir Thomas Browne:

“El perverso emperador Tiberio preguntaba a los gramáticos: “¿Qué canción cantaban las sirenas? ¿Qué nombre tomó Aquiles cuando se escondió entre las mujeres?” Como los personajes eran imaginarios, la respuesta debía ser imaginaria también. En mi fantasía, un moderno Tiberio pregunta a un autor imaginario: “¿Qué sueños soñaba la bella durmiente?” Y la respuesta es casi tan larga como Las mil y una noches.”

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PORTADA

El collage de Emiliano que aparece en la icónica portada de Los sueños de la bella durmiente fue su segunda opción, pues la editorial rechazó categóricamente la sugerencia de Emiliano por una portada estilo Virgil Finlay, donde se mezclara lo monstruoso y lo erótico.

Para el collage utilizó una de las columnas incluidas en The Fantastic Engravings of Wendel Dietterlin.

Para la reedición se respetó la idea original de Emiliano y se diseñó una portada muy a lo Finlay, a cargo de Zoveck Estudio.

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“RUDISBROECK O LOS AUTÓMATAS”

En uno de sus ensayos, Emiliano son confiesa que originalmente “Rudisbroeck o los autómatas” se titulaba “Los mastines de Rivendrop”, y que era un cuento narrado por un mutilado que describía luchas de perros rabiosos. Después ese argumento se volvió un cuento narrado por un robot, que describía espectáculos siniestros.

Y sobre el origen de Penumbria, la ciudad del otoño perpetuo, nos comparte que en la primera versión se llamaba Corcira y que para la segunda versión la cambió por Sweendlinboom, deformación de “Swingin’ London”, como era llamada la ciudad de Londres en la época psiquedélica. Al final se decidió por Penumbria, transformación de Banú, ciudad que inventó en su adolescencia.

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JOHAN RUDISBROECK

En Aquelarre en los bosques narrativos: la poética de lo fantástico en los cuentos de Emiliano González, Jorge Olvera Vázquez señala que “no puede dudarse, desde su casi homonimia, de la relación del personaje literario con el místico medieval Jan Van Ruysbroeck (1293-1391), quien pasó la mayor parte de su vida ejerciendo la meditación, la contemplación y la vida espiritual, alejado de la gente, en los bosques de Groenendael”.

También, que “el apellido de Rudisbroeck deriva de rudbeckia, que aparece como una de las flores animadas en  Les fleurs animeés (1847) del caricaturista francés J.J. Grandville”.

Sin embargo, Emiliano confiesa que “Rudisbroeck en su torre, componiendo sonetos eróticos y usando opio, es una transformación del uruguayo Julio Herrera y Reissig, en la Torre de los Panoramas, componiendo sonetos eróticos y usando morfina”.

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AQUÍ pueden conseguir la reedición.

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Miguel Antonio Lupián Soto

Ex alumno de la Universidad de Miskatonic,

feligrés de la iglesia Cthulhiana

y devoto de San Lemmy.

mortinatos.blogspot.mx

@mortinatos

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