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JUNIO

2023

Alma Mancilla

 

De mis lecturas de este mes de junio recomiendo dos antologías de cuento que ofrecen un panorama de lo insólito, lo terrorífico y/o la ciencia ficción —una en México y la otra en Perú— y un par de libros de dos enormes escritores: Robert Aickman, en una reciente edición que incluye un par de sus mejores cuentos, y el tercer tomo de la impresionante trilogía Cegador, del no menos impresionante Mircea Cărtărescu. No se los pierdan.

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El ala derecha. Cegador 3 / Mircea Cărtărescu

(Impedimenta, 2022)

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Es el año del Señor de 1989 y en Rumanía ha estallado la revolución que culminará en la caída y ejecución del dictador Ceauşescu. Con este acontecimiento da inicio el tercer tomo de Cegador, la descomunal trilogía en la que Cărtărescu nos lleva de la mano a través de los laberintos superpuestos de la memoria, la historia y los sueños. Mucho más político, diría yo, que sus predecesores, El ala derecha alterna capítulos de aguda y crítica observación hacia ese comunismo rumano que se desmorona a ojos vistas con la exploración sin tregua de la infancia del narrador, ambos eventos desplegados ante nuestros ojos en sus más mínimos detalles y siempre imbricados como en un fresco sin fin. Uno no sabe nunca, claro, si Cărtărescu nos cuenta su propia vida o si la inventa contándola, si es él la omnisciente mirada que rememora los acontecimientos vividos o el escritor que, al narrarlos, les insufla existencia. Bajo la magia de una voz de ecos ya místicos, ya proféticos, el cosmos se manifiesta lo mismo en la cocina de la casa familiar que en los subterráneos de Bucarest, en las patas de la escolopendra que en el brillo de las estatuas o en las alas de los arcángeles. Leemos acerca de un vagabundo cuyo cráneo alberga un feto que quizá sea una especie de redentor, sobre la conspiración de los Conocedores que aguardan y protegen la creación del libro mientras Mircea, siempre multiplicado y ubicuo, lo escribe en ese presente narrativo que conecta con el pasado y con los ancestros; volvemos a encontrarnos al loco Dan, al vecino Herman y a Víctor, el hermano oscuro con el que Mircea está destinado a encontrarse al fin. En estas páginas se despliegan y multiplican los siempre obsesivos motivos y temas del autor: la madre y la mariposa —respectivamente, reina del templo y símbolo del espíritu—, la unión de los opuestos, el Apocalipsis que no es sino el reflejo invertido del Génesis o la búsqueda del contacto con la Divinidad cuya semilla, en realidad, llevamos dentro. Como en todo Cărtărescu, la novela brilla por la exuberancia del lenguaje, la riqueza del vocabulario, lo inabarcable de la ambición. ¿Y qué es lo que se anhela sino, ni más ni menos, la escritura de un libro infinito, que no sólo abarque la propia existencia sino la del universo en su totalidad? Se me ocurre que, tal vez, también haya en este libro un deseo de demostrar que en la fusión de los contrarios existe una cierta forma de completud, que el milagro y la redención se hallan en la exaltación de la vida y de la escritura, que hay permanencia lo mismo en el instante que en los eones. Un texto inscrito en lo atemporal, una búsqueda de lo cósmico en lo infinitesimal y viceversa, una novela donde se mezclan estructuras nucleares con electrones y parietales que brillan, lunares con mariposas y membranas, tatuajes con forúnculos, los agentes de la Securitate con la ameba y con el ángel y donde, al final, todo culmina en ese estallido que resulta, justamente, cegador. No conozco a ningún otro escritor como Cărtărescu, tan hábil, tan imaginativo, tan desmedido, tan demencial en su intensidad y en su capacidad para evocar con semejante belleza a la vez lo sensorial y lo etéreo, lo social y lo onírico, lo mundano y lo divino. Espectacular.

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Liminales II. Antología de cuento fantástico, terror y ciencia ficción / VV.AA.

(Casa Futura Ediciones, 2023)

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Sobre un hombre y una niña se cierne una amenaza difusa, algo terrible y salvaje cuya presencia es delineada a partir de los signos que dejan en sus cuerpos sus violentos ataques. Un médico obsesionado con los granos y el sebo corporal nos detalla los espantos (o delicias) de una de sus intervenciones en el cuerpo de un paciente. Un niño descubre la espeluznante verdad detrás de la misteriosa enfermedad de su madre, encerrada desde hace mucho en el ático de su casa. Una serie de personajes va dejando testimonio de la presencia, real y tangible, del inmenso cuerpo de Dios, cuyo paso por el planeta no puede sino ser devastador. Todos los cuentos de Liminales II. Antología de cuento fantástico, terror y ciencia ficción tienen en común esa apuesta por lo inusitado, casi siempre en clave de texto fantástico, aunque al menos un par de ellos se inclina más bien por un realismo en el que lo inusual se construye a partir de lo grotesco o de lo poético. En ocasiones, los cuentos parecen anclarse claramente en algún tema, texto o figura conocida a la que, sin embargo, insuflan nueva vida o contexto, como en “La ciudad deshabitada,” cuento de claros ecos rulfianos en el que un hijo busca los rastros de la vida de su padre en una ciudad en la que parece no haber nada, o en “Mi madre, la loca,” donde la autora nos ofrece una brillante resignificación a la vez de la figura del vampiro, de la loca del ático y de la madre terrible. En otros casos, los cuentos simplemente se adentran por nuevos territorios, y lo hacen muy bien: “Simbiosis” (por mucho mi cuento preferido) es una bellísima narración con elementos distópicos en el que, desde su cama de inválida, una chica asiste a la muerte de sus padres, a la decadencia de su mundo y a la proliferación de lo vegetal que termina ofreciéndole una inesperada posibilidad de vida. Como en casi todas las antologías, algunos cuentos me gustaron más y me parecieron mejor logrados que otros, aunque uno de los grandes aciertos de los antologadores (Enid Carrillo y Jovany Cruz) es, me parece, el de ofrecernos no sólo un amplio panorama de temáticas y de registros, sino también de diversos subgéneros: del terror corporal a la ciencia ficción de anticipación. En estas historias la memoria de una niña habita el cuerpo de una autómata, la fuerza de gravedad deja de operar para lanzarnos al vacío, hay cucarachas que son monstruos, un hombre que se convierte en piedra en el patio de su casa, extrañas enfermedades que borran los recuerdos. Telépatas, diosas, espectros, dragones, leyendas y bosques en miniatura, todo es posible cuando se trata de la imaginación. Un muy buen libro que alberga entre sus páginas diecinueve voces y pequeños universos en los que conviven lo bello y lo aberrante, lo imposible y lo siniestro.

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El asilo y otros relatos de lo extraño / Robert Aickman

(Perla Ediciones, 2022)

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Un hombre varado en un inusual albergue; un cartero que, en lugar de entregar, recibe cartas de una misteriosa mujer; una pareja que pasa sus vacaciones en un antiguo pueblo donde, cada año, las campanas de todas las iglesias repican para despertar a los muertos; un espectáculo de feria harto inhabitual en el que los hombres atraviesan con espadas a una joven que, por lo visto, es más (o menos) de lo que parece ser; un par de intrépidas chicas en excursión de senderismo que terminan perdidas en un paraje de las Midlands donde las aguarda un destino tan inesperado como escalofriante; un pintor y su peculiar encuentro con una mujer a la vez perversa y seductora. Heredero del clásico cuento de fantasmas y uno de los mejores narradores de lo extraño, Aickman es experto al elaborar esa amenaza velada, ese espanto casi oculto en los entresijos de narraciones que inician como historias comunes y en las que, sin embargo, lentamente se va abriendo paso lo anómalo. Los cuentos de Aickman son extensos, y no siempre son sencillos, en parte porque a Aickman no le interesa en absoluto aclarar lo que se esconde detrás de la extrañeza, lo que, en mi opinión, más que un defecto termina siendo una virtud. A la parte de la historia donde en verdad comienzan las ocurrencias insólitas precede, casi siempre, un largo preámbulo que parece estar ahí para informarnos de orígenes familiares, infancias o antecedentes de unos protagonistas que, a menudo, no saben dónde están, a veces en el sentido más literal del término. Parajes alejados, pueblos perdidos, senderos que no figuran en el mapa, tales son los escenarios elegidos para introducir de manera sutil, casi imperceptible pero magistral, esa especie de ruptura más ontológica que sobrenatural que los caracteriza. Porque en los cuentos de Aickman algo está mal, muy mal, aunque no sepamos siempre qué es: el comportamiento de algún personaje (o de todos), la atmósfera enrarecida del edificio o casona, algún olor inesperado o los peculiares dibujos de un tapiz. Hay en los hechos a los que se enfrentan los personajes de Aickman un aura de descubrimiento, incluso de iniciación (a veces, pero no siempre, de índole sexual), y esos encuentros, aunque efímeros, suelen dejar en ellos (y en el lector) una impronta indeleble. Hace algún tiempo comentaba que era una pena que no hubiese más traducciones al español de la obra de Aickman, y este libro viene a subsanar en parte esa carencia. Me habría gustado que se incluyeran aquí “Las casas de los rusos” o “La vista”, pero claro, en gustos se rompen géneros y toda selección es, a fin de cuentas, un tanto arbitraria. Un libro maravilloso e impecablemente editado de un autor ya clásico que ningún amante de lo misterioso, lo extraño y lo insólito debe dejar de leer.

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Escritoras peruanas de lo insólito. Antología de cuentos: siglos XX-XXI / VV.AA.

(Casa de la literatura peruana, 2023)

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Un presencia terrible, acaso demoníaca, acecha a la hija de un rico hacendado; un grupo de muertos sale de sus tumbas y a ellas vuelve porque nadie entre los vivos parece quererlos de regreso; una aparecida que suplica que le den pan; un niño violentado y los insólitos testigos de su tragedia; un hombre perdido en un recóndito paraje obligado a pedir asilo a un anciano en cuyo perro presiente algo maligno; un hongo que llega a la tierra para primero adaptarse y luego arrasarla. Los ocho relatos de esta antología fueron escritos por mujeres y se inscriben en esa denominación de lo insólito que, como se nos indique en el prólogo, se refiere aquí a “todo aquello que resulta extraordinario. Lo que sale de lo común, lo inusual, lo fabuloso o lo inexplicable: lo que aspira a ir más allá de la realidad”. Dividido en tres partes (“Construcciones del miedo”, “Asaltos de lo imposible” y “Reescrituras apocalípticas”), el libro nos ofrece un mosaico variopinto de lo que, con dichas características, se ha hecho en Perú durante el sigo pasado y lo que va de éste. Algunos de los cuentos son de una factura impecable (mi preferido de toda la antología es, sin duda, “De vacaciones”, aunque “Meteorito” y “La pequeña compañía” también me gustaron mucho); otros, sobre todo los escritos en el primer tercio del siglo XX, exhiben esa factura que, como en muchos cuentos de esa época, los hacen parecerse más en estructura y fondo a las leyendas populares que al cuento contemporáneo. Todos me parecieron, eso sí, excelentes ejemplos de cómo se construye lo fantástico en la narrativa breve, así como de la forma en que en el quiebre de lo mimético se cuelan siempre otras preocupaciones políticas, sociales, familiares, propias al momento y lugar en el que cada uno de ellos se escribió. Imperdible para los amantes de lo fantástico.

AQUÍ la pueden descargar.

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Alma Mancila

Escritora y lectora voraz. Antropóloga en otra vida. Autora de los libros de cuentosCasa encantada (Instituto Mexiquense de Cultura, 2011), Las babas del caracol y otros relatos(Instituto Mexiquense de Cultura, 2014 / Lugar Común Editorial, 2019), El criado y otras historias de aflicción (Bitácora de vuelos ediciones, 2020) y de las novelas Hogueras (Editorial Terracota, 2013), Archipiélagos (UAEM, 2015), De las sombras (INBA/Lectorum, 2018), El predicador (FOEM, 2019) y Fulgor(Malpaso/Salto de página, 2022). Ganadora del Premio nacional de cuento Juan José Arreola 2022 con Los intrusos. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Facebook: https://www.facebook.com/alma.mancilla.9

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