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UNA MALDICIÓN

Margarita Aurora González Ramírez

 

La película de horror sobrenatural The Mummy (Lee Cronin, 2026) me pareció un gran acierto no sólo porque nos presenta a la momia de una manera distinta a como la hemos visto en otras representaciones fílmicas, sino porque la convierte en un monstruo verdaderamente capaz de despertar miedo y asco. Cronin nos cuenta una historia cotidiana en la que lo sobrenatural irrumpe y no sólo trastoca, sino que transforma la vida de las personas involucradas. Uno de los personajes principales no es un faraón que regresa a la vida buscando venganza: es una entidad sobrenatural a la que ocultan, al parecer, por generaciones; que no vemos, pero de quien sí podemos ver sus efectos y consecuencias. Además, como ya mencioné, la entidad sobrenatural no se apodera de un hombre poderoso o algún descendiente de la realeza egipcia o de algún otro lugar, sino de una niña, de un cuerpo joven que le garantiza la posibilidad de ocuparlo por más tiempo y potenciar sus habilidades; de un ser inocente que no puede resistirse a la maldad, como tal vez sí podría hacerlo una persona adulta.

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En la película hay horror sobrenatural, pero también un horror cotidiano que en muchos países latinoamericanos es muy latente en padres y madres, y que en otras latitudes quizá sea un temor que también ronde ocasionalmente: la desaparición de una niña o de un niño. Así, Katie Cannon, hija mayor de un periodista residente en Egipto, es secuestrada por la mamá de una de sus amigas y es encontrada ocho años después en un sarcófago que era transportado por un avión de carga que se accidentó. Katie estaba viva, pero momificada, envuelta en pergaminos que contenían inscripciones en una lengua antigua. Este tipo de momificación es más parecido al de las momias de turbera, pues la turba contribuye a que el estado de conservación de los cuerpos sea mejor; además, el color de su piel es muy característico de este tipo de momias, a quienes me referí en “Please Come Haunt Me”, una colaboración del año pasado en esta misma revista.

En este caso, Katie parece ser conservada como a una momia de turbera, pues a las personas que se la llevaron les interesa que el cuerpo esté en óptimas condiciones, que esté inmóvil y pueda contener a una entidad sobrenatural. La imagen de la momia en esta película es perturbadora y atemorizante, no sólo porque vemos que esta criatura domina el cuerpo en el que reside y lo despoja de su humanidad, sino porque se ha apoderado del cuerpo de una niña para “sobrevivir”. Katie ha crecido. Su rostro y su cuerpo son de color marrón. Su estado es catatónico. Hace algunos ruidos y, aunque la familia quiere tener una vida normal, no es posible porque su condición es deplorable.

De esta manera, Katie no es la que conocimos al principio de la película y, aunque lo intentará, no puede ella misma desembarazarse de lo que la posee porque es más fuerte que ella. Sin embargo, ella lucha, quizá por la cercanía que vuelve a tener con su familia y porque solía tener un lazo afectivo muy fuerte con su padre, que la ayudaba a estudiar clave Morse. Eso es muy importante, pues así ella le da información mientras está cautiva.

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Esta relación tan cercana entre Katie y su padre mueve la trama de la película, pues, aunque vemos a una familia unida y cercana, destaca esta relación y es lo que ayudará a liberarla. Hablar de la paternidad y del vínculo que un padre tiene con su hija no es tan común. En este caso, él no deja de sostener a su familia y de buscarla, pues es secuestrada mientras ella y su hermano estaban bajo su cargo. En cuanto a la madre, la vemos demacrada y quizás ha perdido la esperanza de encontrarla, de tal manera que ha antepuesto su labor materna a su dolor, ya que debe cuidar y proteger a dos hijos más (recordemos que ella estaba embarazada cuando Katie desapareció).

En la película hay escenas gore; también aparecen algunos sustos y, en general, es una película con la que el espectador podrá sentir un poco de miedo y, probablemente, mucho asco. Algunos espectadores mencionaron que en esta película hay reminiscencias de Evil Dead Rise (Lee Cronin, 2023); se sabe que Cronin no estaba tan convencido de realizar esta película, pero que le sirvió para lidiar con el duelo que le dejó la muerte de su madre.

**SPOILERS**

Hacia el final de la película, el padre toma una decisión y se sacrifica por el gran cariño que tiene por su hija, para así liberarla y darle otra oportunidad, de tal manera que esa elección empata con lo que la historia cuenta de la relación entre ellos dos. Lo que ocurre después de eso me parece forzado e innecesario, pues le resta credibilidad a alguno de los personajes. El padre, poseído por la entidad que previamente había poseído a Katie, es llevado por su esposa y la detective que investigaba la desaparición de su hija al lugar en donde está la mujer que la secuestró y que tenía a su cargo a la entidad sobrenatural de la momia. El padre muestra una sonrisa, un gesto consciente, y pareciera saber muy bien lo que hace. Esto no parece coherente, pues el padre está poseído, no tiene conciencia ni fuerza para elegir el siguiente paso y cobrar venganza por lo ocurrido. Tampoco sé si pueda interpretarse como un gesto de la entidad sobrenatural, pues debería saber que están llevándola a otro cuerpo para mantenerla cautiva, aunque quizá podría encontrar algo de satisfacción en poseer a su celadora.

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Margarita Aurora González Ramírez

Licenciada en Lingüística y Literatura Hispánica y maestra en Literatura Mexicana por la BUAP.

Ha tomado talleres de escritura. Diplomada en Literatura Fantástica y Ciencia Ficción por la Universidad del Claustro de Sor Juana.

Actualmente es maestrante en Escritura Creativa en la Universidad de Salamanca.

Escribe y lee acerca de monstruos y de terror.

https://www.instagram.com/lavoraginedeeos/

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